El turista bonaerense Fernando Millán pasó casi 24 horas atrapado dentro de una camioneta junto a su familia, en medio de un temporal de nieve en la alta montaña de Catamarca.
Tras ser rescatado, relató cómo una excursión que había planeado durante sus vacaciones de invierno se transformó en una situación límite. El hombre contó que el grupo se dirigía hacia El Balcón del cerro Pissis cuando el clima cambió de forma repentina.
“En quince minutos el viento blanco tapó todo el camino”, explicó, y señaló que hasta ese momento avanzaban con normalidad, aunque con ciertas dificultades por las condiciones del terreno. “Sabíamos que a partir de la una podía haber viento, salimos temprano y salimos antes de la una. A las dos de la tarde quedamos segundos, atrás de otra camioneta, y no pudimos avanzar más”, relató Millán en diálogo con radio San Francisco.
Según contó, la nieve comenzó a acumularse rápidamente alrededor de los vehículos y la situación se volvió cada vez más complicada. En su camioneta viajaban cinco personas y, con el paso de las horas, tuvieron que buscar alternativas para mantenerse a salvo.
Uno de los principales riesgos fue que la nieve llegó a cubrir parte del vehículo, incluso el caño de escape. “No podíamos abrir los vidrios y tampoco podíamos calefaccionarnos porque el propio monóxido nos podía ahogar”, explicó. Durante la noche, los turistas intentaron ayudarse entre ellos. Millán relató que un pasajero de otra camioneta logró abrir los vidrios y así pudieron salir por las ventanas para moverse entre los vehículos mientras esperaban la llegada de los equipos de emergencia.
“Pasamos mucho frío, sobre todo cuando uno no está habituado a este tipo de cosas”, contó. Además, aseguró que llegó un momento en el que dejó de sentir las manos y los pies. Como consecuencia de la exposición al frío, terminó con ampollas y lesiones en sus manos.
Después del rescate, Millán hizo una reflexión sobre la preparación necesaria para ingresar a zonas de alta montaña y reconoció que hubo cierta falta de previsión por parte de los visitantes.
“También es un poco de inconsciencia de los mismos turistas, porque cuando uno llega ahí al kilómetro cero hay un cartel grande que dice que hay que estar preparado para este tipo de cosas”, sostuvo.
El hombre explicó que el grupo había consultado información sobre los caminos, pero admitió que no contaban con todos los elementos necesarios para enfrentar una situación extrema como la que atravesaron. “Uno llega con otra expectativa, pensando en disfrutar, y de repente quedamos de noche en la montaña y sin nada”, expresó. Sin embargo, destacó que logró tomar la experiencia como un aprendizaje.
Desde la Asociación de Guías de Turismo de Catamarca también pidieron reforzar la prevención para evitar nuevas situaciones de riesgo en la montaña. La presidenta de la entidad, Juana Noguera, sostuvo que la responsabilidad ante estos episodios es compartida. “Responsables somos todos: como provincia, como pobladores o como trabajadores”, afirmó.
La dirigente remarcó que las actividades turísticas en zonas de altura requieren capacitación y planificación. “Estamos transportando vida y poniendo en riesgo nuestra vida. Hay muchísimas cosas en juego”, señaló. Además, cuestionó la falta de preparación de algunos prestadores y planteó que también debe existir un mayor control estatal sobre las habilitaciones para transportar personas en lugares de alta complejidad.