Un momento de extrema tensión se vivió en la final de la carrera que se corrió este domingo en El Villicum de San Juan cuando en la recarga de combustible, el auto del uruguayo Mauricio Lambiris comenzó a prenderse fuego, producto del derrame de combustible del bidón sobre el sector de los frenos del Mustang.
La rápida intervención de la seguridad evitó que el incendio se propagara y ocurriera una tragedia.
Este incidente se suma al que ocurrió el sábado, con un principio de incendio en el auto de Fontana, y obliga a una revisión de protocolos para evitar este tipo de eventso en las competencias con recarga de combustibles.
Tras el incidente, las redes se llenaron de comentarios al respecto. Entre las críticas, muchas coincidían en la falta de entrenamiento y capacitación de equipos y mecánicos para este tipo de pruebas, que ya son habituales en el TC, además de la preparación de los circuitos y boxes para este tipo de actividades.
Hoy, de milagro, no ocurrió una desgracia, y debería ser el punto de partida para mejorar las cosas y evitar situaciones de riesgo como las que vimos este fin de semana.