Óscar Agustín Alejandro Schulz Solari nació el 14 de diciembre de 1887 en San Fernando, provincia de Buenos Aires. A los 25 años se fue a Europa y allí pasó 12 años. Se codeó con las vanguardias, vio el mundo desde lugares que no eran los de todos los días. Creó con todo eso y por eso, dicen, es inclasificable.
Ahora, un documental no intenta clasificarlo. Sí mostrarlo desde quienes lo analizan y desde quienes lo trataron de cerca.
"Hablo de Xul y pienso en una imagen, no sé si es de Conrad o si es mía, total qué importa, las imágenes son las mismas, y es ésta: es la de un navegante que atraviesa el mar* y ve una línea que es una realidad en el horizonte. Y entonces piensa: esa realidad es el África, o es Asia o América. Y piensa que detrás de esa claridad, esa vaga línea que él apenas descifra en el horizonte, que detrás de esa vaga claridad hay un continente. En ese continente hay religiones, dinastías, ciudades, selvas, desiertos, hay muchas cosas. Pero que a él le toca ver simplemente esa línea. Ahora siento que en este momento soy ese navegante. Tengo que hablar de ese gran continente, de este vasto país con sus imperios, su historia y sus mitologías, su botánica y su zoología, todo eso que fue Xul Solar” dijo Borges, su gran amigo.
El documental empieza con un paneo por el Museo Xul Solar, en el barrio de Palermo, donde vivía el artista. Aparecen cuadros, formas, escaleras. Tiene guion y dirección de Cristián Costantini, fotografía y montaje a cargo de Miguel de Zuviría, el sonido directo de Gabriel Real, Eugenio Pastor, Félix Marano, la producción de Candelaria Artundo y Cristián Costantini; música original de Leo Genovese y el diseño sonoro, armado y mezcla: Gabriel Real, hablan la investigadora Patricia Artundo, la astróloga Alejandra Eusebi Polich, la psicóloga y coach Vilma Piñeyro, el traductor Daniel Nelson y el crítico Jorge Schwartz. Y aparece, entre otros, Natalio Povarché, que murió en 2020 y fue su marchand histórico y el fundador de la Fundación Pan Klub- Museo Xul Solar en Buenos Aires, que hoy dirige su hija Mariana.
Cristián Constantini, director: “Cuando entrás al mundo de Xul, te metés y ya no podés salir”
En el trabajo aparece una fascinante secuencia, el piano intervenido por Xul. Restaurado y afinado por Marco Naya, ese instrumento -de tres teclados de colores y texturas- aparece como emblema de una aspiración mayor: la de traducir el universo en un sistema de correspondencias.
La música, aquí, no es ornamento sino principio organizador. La partitura original del talentoso pianista argentino Leo Genovese acompaña y estructura la narración, imprimiéndole un ritmo singular, a la vez meditativo y dinámico. Como si la película misma aspirara a ser, en términos xulianos, una grafía musical.
Genovese, además, hace sonar el piano de Xul: un pase de magia extraordinario. Una manera de evocar al artista a través de su propio instrumento, que permanecía en silencio desde su muerte.
En este punto, el documental alcanza uno de sus mayores logros: comprender que en Xul no hay disciplinas separadas. Pintura, lengua, música, astrología: todo participa de un mismo impulso totalizador. La “panlengua”, el “neocriollo”, el panajedrez -ese juego “más complicado que el ajedrez, pero también más espiritual”- no son excentricidades, sino fragmentos de una utopía cognitiva. Xul no busca la verdad común, como ya advertía Horacio Quiroga, sino la suya. Y esa verdad es necesariamente intransferible.
El realizador del documental Cristian Costantini contó que “hace tiempo que me daba vueltas la idea de hacer este documental. Me llevó bastante tiempo no pretender agotar a Xul, porque es, es inagotable y es inabarcable. Entonces pensé: ‘Voy a hacer algo que no cierre, sino todo lo contrario, que abra”.
“Cuando entrás en el mundo de Xul, te metés y ya no podés salir. No sé si la película responde a una necesidad histórica. Pero me parece que hay algo así como un resurgimiento de esta figura. Me parece que despierta un interés y que todavía queda mucho por descubrir. A veces se lo vincula demasiado con Borges y queda reducido a eso: pintor, amigo de Borges. Y me parece que también vale la pena dedicarle una especie de semblanza, recorrido o ensayo sobre Xul” expresó.
Xul puede verse en el MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415, Buenos Aires) todos los sábados a las 18:00, a partir del sábado 8 de agosto.