En el marco de la tercera jornada del Torneo Clausura, Sarmiento de Junín logró un triunfo clave por 2-1 sobre Independiente Rivadavia (que cedió terreno en la cima de la Tabla Anual) para escapar de la zona del descenso. El desarrollo del partido pudo tener un punto de inflexión insólito cuando Juan Manuel Insaurralde estuvo a punto de ver la roja por taparse la boca al hablar con un rival, una conducta punible que la Liga Profesional incorporó tras el Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá.
La escena sucedió a los 19 minutos del primer tiempo, cuando varios jugadores de la Lepra mendocina rodearon al árbitro Pablo Echavarría para anoticiarlo de la novedad. Lo curioso, según indicaron desde la transmisión oficial, es que el Chaco Insaurralde pareció taparse para acomodarse el bucal, algo que utiliza regularmente en todos los partidos. Incluso, las cámaras oficiales lograron capturar el momento en el que el defensor se le explica al réferi con el bucal en la mano.
Finalmente, la revisión no avanzó. Más allá de que Echavarría demoró el reinicio del partido mientras aguardaba las indicaciones del VAR, a cargo de Sebastián Habib y de Lucas Germanotta (AVAR), ambos le comunicaron que la jugada no ameritaba análisis en pantalla y el juego se reanudó.
Más allá de la confusión reglamentaria, el equipo de Facundo Sava se quedó con un triunfo de peso por la tercera fecha. El conjunto de Junín se impuso con goles de Mauricio Martínez y Julián Mavilla, mientras que Matías Fernández convirtió para Independiente Rivadavia.
Esa disposición es conocida de manera informal como la “ley Prestianni”, en alusión a un episodio atribuido al delantero argentino con Vinícius Júnior en la UEFA Champions League. En el Mundial 2026 se aplicó en el partido que Paraguay le ganó a Turquía, donde Miguel Almirón fue expulsado por taparse la boca al hablar con un rival. Piero Hincapié, defensor de Ecuador, también vio la roja en el duelo contra México por una acción similar.
La situación de Insaurralde mostró una de varias reformas que la AFA adoptó desde el inicio del campeonato. El objetivo es aumentar el tiempo efectivo de juego, reducir demoras y ampliar las herramientas del arbitraje.