Fernando Cappi (32) murió mientras practicaba kitesurf en la laguna Setúbal, en Santa Fe. Su novia lo grababa desde la orilla y registró el momento del accidente. La autopsia confirmó que murió por asfixia por ahogamiento y que no presentaba lesiones.
Cappi llevaba casco, chaleco salvavidas y botas. Sus amigos creen que no logró desprenderse a tiempo del kite y quedó atrapado bajo el agua. Su cuerpo fue encontrado 20 horas después, a unos 15 kilómetros del lugar donde había desaparecido. Sus colegas aseguraron que era una de las personas más preparadas para practicar este deporte.
La confirmación oficial del deceso de Fernando Cappi, un reconocido instructor de kitesurf y tiro de 32 años de edad que permanecía desaparecido desde la tarde del jueves en Santa Fe, generó conmoción en el ámbito deportivo náutico.
El joven, de una dilatada trayectoria técnica y un compromiso riguroso con las medidas de protección personal, sufrió un severo imprevisto mientras navegaba en el paraje El Chaquito, en las inmediaciones de la ciudad de Santa Fe.
La secuencia previa al trágico suceso, que derivó en la muerte de Fernando Cappi, quedó parcialmente registrada en el teléfono celular de su pareja, quien se encontraba en la costa siguiendo la travesía.
En el material audiovisual, que circuló con cautela en las plataformas interactivas, se escucha a la joven buscar la posición del deportista mientras su casco amarillo aún resultaba visible sobre las olas, antes de ser absorbido de forma repentina por la superficie.
De acuerdo con los testimonios aportados por colegas e instructores de la Asociación Argentina de Kite, el accidente ocurrió en momentos en que las ráfagas de viento habían descendido de los 70 a unos 40 o 45 kilómetros por hora, ofreciendo condiciones técnicamente navegables para su nivel de maestría.
Las conjeturas preliminares que manejan los investigadores señalan que Fernando Cappi pudo haber quedado aprisionado por las propias líneas de tracción del velamen, sin posibilidad de accionar a tiempo el sistema de eyectado rápido.
Asimismo, se evalúa si la presencia de vegetación flotante o ramas arrastradas por la corriente en la laguna Setúbal incidieron de forma directa en el ahogamiento.
Al momento del hallazgo, el cuerpo del instructor conservaba el traje de neopreno, el chaleco salvavidas y las botas acordonadas, evidenciando que contaba con el equipamiento homologado completo al momento del colapso técnico.
El expediente judicial para determinar con precisión las causales del fallecimiento quedó bajo la órbita de la fiscal María Laura Urquiza, quien ordenó de forma inmediata la práctica de la autopsia de rigor en el Instituto Médico Legal.
Allegados al deportista e instructores náuticos remarcaron el carácter meticuloso con el que Cappi gestionaba cada salida al agua, descartando imprudencias y definiéndolo como un referente insustituible en la formación de jóvenes atletas de la región central del país.