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El ombú como patrimonio histórico invisibilizado - Semanario de Junín

LOCALES | 21 AGO 2026

AGRIMENSURA COLONIAL

El ombú como patrimonio histórico invisibilizado

En los primeros mapas y registros de agrimensura coloniales de la provincia de Buenos Aires, era común leer especificaciones de límites territoriales que citaban textualmente: 'desde la naciente del arroyo hasta el ombú solitario'. SEMANARIO salió en la búsqueda de la ubicación de estas plantas gigantescas en nuestro distrito.

TAGS: OMBú


Denominamos patrimonio histórico al conjunto de bienes materiales e inmateriales que una sociedad hereda del pasado, destacando monumentos, objetos y tradiciones de gran valor cultural. Este legado refleja la identidad y la historia de un pueblo, por lo que debiera recibir una protección especial. Por eso, mientras los municipios promulgan ordenanzas para proteger edificaciones que terminan derruidas, otros símbolos menos problemáticos quedan en el olvido casi por ser tan obvios.

Creemos que esto pasa en torno a los ombúes que todavía se hallan en buena parte del distrito, mientras otros tantos fueron talados.

José Luis Mendizábal sostiene la hipótesis de que se trata de “monolitos vivientes” que eran plantados para demarcar la línea de frontera bonaerense allá por 1828.

La pampa húmeda original era un ecosistema de pastizales casi desprovisto de árboles. En este "mar de pasto", trazar límites de propiedades o líneas de frontera militar con la rigidez de una pared era imposible, y es allí donde las características botánicas del ombú lo transformaron en un “mojón” de importancia.

El porqué de esto reside en varias características de este “arbusto”, ya que botánicamente no se trata de un árbol, más allá de sus dimensiones.

El ombú sobrevive a los incendios porque su tronco no contiene madera (lignina), sino que es un tejido esponjoso compuesto en un 80% de agua. Mientras el fuego arrasaba el pastizal, el ombú quedaba en pie. Además, no se usaba como leña. Esto lo convertía en una marca permanente y confiable para delimitar fronteras interprovinciales o límites de estancias coloniales.

Cancha de fútbol de Agustina.

Por otra parte, era inmune al ganado y a la fauna, ya que su savia, hojas y corteza contienen sustancias tóxicas. El ganado cimarrón o las cabalgatas militares no lo consumían; a diferencia otras plantas que eran destruidas por el pastoreo, el ombú permanecía intacto durante siglos

Finalmente, se trataba de una suerte de “oasis” en el desierto abrasador, que ofrecía sombra abundante a los viajeros; sus raíces constituían un lugar acogedor para la siesta y la tertulia.

Para Mendizábal, quien fuera concejal y presidente de la Sociedad Rural de Junín, se habrían plantado ombúes sobre la línea de frontera del año 1828, que iba desde Melincué pasando por Federación (hoy Junín), Cruz de Guerra (actual 25 de Mayo), Tapalqué y el cerro Pillahuinco en Sierra de la Ventana, para terminar en Protectora Argentina (hoy Bahía Blanca).

La urbanización de la pampa fue una empresa visionaria: poco tiempo después esas tierras albergarían a millones de inmigrantes que aportarían su impronta cultural al territorio

UN FARO VISUAL

El ombú resultó por entonces un "Faro Visual" de la frontera, porque en la inmensidad horizontal bonaerense la curvatura de la tierra y la monotonía visual desorientaban a los jinetes. Esta exuberancia funcionaba exactamente como un faro terrestre, al punto de que durante el avance de la línea de fortines en el siglo XIX, los comandantes de frontera utilizaban los ombúes solitarios para referenciar las coordenadas de sus patrullas o para establecer puntos de encuentro en el "desierto". Divisar la copa de un ombú a kilómetros de distancia dictaba el rumbo de una columna militar o de un malón.

En los primeros mapas y registros de agrimensura coloniales de la provincia de Buenos Aires, era común leer especificaciones de límites territoriales que citaban textualmente: "desde la naciente del arroyo hasta el ombú solitario".

Camino al Parque Industrial de Junín.

Debido a su colosal copa, los ombúes se convirtieron en los nodos logísticos de la frontera. Donde había un ombú se establecía una posta, un boliche de campo o un fortín, transformándose en monumentos vivos de la historia argentina.

De este modo se recuerda en el norte bonaerense al “Ombú de Cullen”, ubicado en San Nicolás (Buenos Aires), sito cerca del Arroyo del Medio (límite con Santa Fe). Este ejemplar de más de 180 años marcó físicamente la frontera política provincial y fue testigo mudo de la ejecución del exgobernador Domingo Cullen en 1839, por orden de Juan Manuel de Rosas, justo en la Posta de Vergara, determinando el ingreso al territorio bonaerense.

El Ombú de Perdriel se encuentra en el partido de San Martín. Ya existía en 1806 y sirvió como punto de reunión táctica para Juan Martín de Pueyrredón y sus gauchos antes de combatir en las Invasiones Inglesas, delimitando el espacio de resistencia criolla.

El Ombú de la Esperanza, en el partido de San Isidro, también se menciona como punto referencial, ya que bajo su sombra figuras como José de San Martín y Tomás Guido planificaron estrategias de la independencia, utilizando el lugar como refugio político y de toma de decisiones.

Debido a su colosal copa, los ombúes se convirtieron en los nodos logísticos de la frontera

LOS OMBÚES DE JUNÍN

Mendizábal tiene identificados varios de estos “monolitos vivientes” que aún persisten a pesar del paso del tiempo, aunque hoy no sean considerados como aquel punto de encuentro imprescindible de aquellos años del siglo XIX.

Junín Golf Club.

De este modo aparece la figura del “ombú solitario” en la estación de ferrocarril de Fortín Tiburcio el cual se mantiene estoico, aunque el viento le quebró una parte. También en la estancia Maipú, que está entre Tiburcio y Agustina y fuera de Emilio Mitre (diputado nacional hijo de Bartolomé, presidente de la Nación). Otro de los lugares donde se levanta enhiesto un ejemplar es en inmediaciones de la cancha de fútbol de Agustina; otro se ubica en la misma localidad, al costado del ingreso a los depósitos que la Liga Agrícola Ganadera de Junín posee allí.

Uno más de estos ejemplares centenarios se puede observar en el campo Mar Chiquita. Y antes de llegar a Junín a través de la ruta 7 en un campo de la familia Palma, se destacan tres ejemplares de estos arbustos gigantescos.

En la recorrida realizada por SEMANARIO, también aparece otro de estos mojones en el Parque Industrial de nuestro medio.

Asimismo, existe uno en las inmediaciones de la desaparecida láctea juninense “La Elvira”, y otro dentro del campo de golf del Golf Club Junín.

Por último, vislumbramos otro en la estancia Maipú, en Agustín Roca.

Fronteras.

El derrotero es inconmensurable. Aun así, Mendizábal intenta seguir una línea de puntos virtual como la que figura en el mapa de “Fronteras del Desierto” que tiene en sus manos.

Lo importante es rescatar las historias que se esconden en torno a estas plantas, mudas testigos de la cotidianeidad de aquellos tiempos de la colonia, que ni siquiera consideramos como patrimonio de la historia de un distrito y una región en su proceso de construcción.

El ombú sobrevive a los incendios porque su tronco no contiene madera (lignina), sino que es un tejido esponjoso compuesto en un 80% de agua

LO IMPORTANTE

Las ciudades y los pueblos bonaerenses tuvieron desde su origen muy diversas motivaciones relacionadas con el propio devenir histórico de la ocupación del territorio. La urbanización, la fundación de los pueblos y el repoblamiento fueron procesos simultáneos e interactuantes en el interior de la provincia de Buenos Aires, principalmente en la frontera sur.

Estancia Mar Chiquita.

En consecuencia, la conquista del territorio bonaerense —a excepción de la ciudad de Buenos Aires— está relacionada con el avance hacia el interior de la llanura pampeana con el objetivo de desplazar a los pueblos originarios y abrirse camino hacia lo desconocido.

Según el historiador Patricio Randle: “Entre 1779 y 1879 se fundaron 50 nuevos pueblos que luego serían cabeceras de partido, al sur y al oeste de la provincia de Buenos Aires (exteriores al río Salado) y que ocupan el 80% de la provincia. Esto significó un avance importante sobre territorios ocupados por los indios”.Cuando hablamos de urbanización nos referimos no solo a la instalación de ciudades, sino también al conjunto de elementos que hicieron posible esas creaciones, es decir, los antecedentes que favorecieron ese proceso.

Estación de Fortín Tiburcio.

Por eso muchos de estos ombúes, frente a los cuales pasamos a diario sin visibilizarlos, forman parte viva de esta historia y, como tal, debiera profundizarse en el conocimiento de sus circunstancias.

La urbanización de la pampa fue una empresa visionaria, ya que poco tiempo después esas tierras albergarían a millones de inmigrantes europeos que aportarían su impronta cultural al territorio. Sus descendientes somos, precisamente, los que hoy estamos aquí. Vale la pena recordarlo.