La iniciativa presentada por el Ing. Gastón Francisco Blanc, en representación del Municipio de Junín, ante el Comité Técnico de la Sub-Región A1, propone establecer un esquema de trabajo conjunto entre los distritos integrantes de la región y los productores rurales, orientado al mejoramiento y saneamiento del sistema de drenaje de las subcuencas de aporte.
En este marco, se contempla la ejecución de tareas de limpieza y mantenimiento de canales troncales y sus respectivos ramales, priorizando aquellas trazas que cuenten con antecedentes y aprobaciones ante la Dirección Provincial de Hidráulica (DPH). Estas intervenciones permitirían recuperar la capacidad hidráulica de los sistemas existentes, favorecer una distribución más ordenada de los excedentes y disminuir los riesgos de anegamiento sobre la infraestructura vial rural y los establecimientos productivos.
La propuesta busca, además, promover una gestión coordinada de las obras de drenaje, articulando las necesidades de los productores, bajo un criterio integral de funcionamiento de las subcuencas y no como intervenciones aisladas sobre un tramo aislado.
El agua que puede resultar insuficiente durante determinados períodos puede transformarse en un problema cuando los excedentes se concentran en un corto período de tiempo, como se podría llegar a ver en esta aventura del niño. En una región productiva como el Partido de Junín, donde los excesos hídricos pueden comprometer la producción agropecuaria y la transitabilidad de los caminos rurales, la capacidad del territorio para conducir, regular y evacuar el excedente hídrico adquiere una importancia estratégica.
En este contexto, la gestión del drenaje no debe entenderse únicamente como una respuesta frente a eventos extraordinarios, sino como una herramienta permanente de planificación territorial. La existencia, mantenimiento y correcto funcionamiento de los canales terciarios, alcantarillas y demás obras de drenaje resultan fundamentales para evitar que los excedentes se acumulen, reducir los tiempos de permanencia del agua y minimizar sus efectos sobre la infraestructura vial, las áreas productivas y la capacidad del troncal receptor, o sea que el escurrimiento se mantenga dentro de cada perfil transversal tipo, para el cual cada tramo fuera diseñado.
Por ello, resulta necesario analizar para la tormenta de diseño, cual es el caudal máximo, para una recurrencia dada, que puede derramar cada cuenca, sabiendo que la capacidad actual que presentan los canales troncales receptores y los distintos ramales que abastecen a este, a través de los aportes dados brindados por cada sub-cuenca presente. De esta manera, será posible evaluar el funcionamiento integral del sistema y establecer las obras o medidas de mantenimiento necesarias para garantizar una adecuada conducción de los excedentes hídricos.
En este contexto, el Ing. Gastón Francisco Blanc, en representación de la Municipalidad de Junín, elaboró un Programa de Limpieza de Canales Terciarios, acompañado de una propuesta de convenio colaborativo entre el Municipio y los productores rurales.
La iniciativa busca establecer un mecanismo de trabajo conjunto destinado al saneamiento y mantenimiento de los canales que integran el sistema de drenaje rural, promoviendo la participación coordinada de los actores directamente vinculados con el funcionamiento de las sub-cuencas de aporte.
El programa plantea intervenir sobre los canales terciarios y sus ramales, procurando recuperar su capacidad de conducción y mejorar la eficiencia del escurrimiento hacia los canales receptores, contribuyendo de esta manera a reducir la permanencia de los excedentes hídricos sobre los lotes productivos y la infraestructura vial rural.
El contexto climático le otorga especial interés a la propuesta. El Servicio Meteorológico Nacional informó en agosto que las condiciones del ENOS son consistentes con una fase cálida, es decir, El Niño, y que existe una probabilidad cercana al 100% de que esta situación continúe durante el trimestre agosto-septiembre-octubre. El pronóstico estacional debe interpretarse con cautela a escala local, pero el escenario refuerza la necesidad de tener en condiciones la infraestructura destinada a manejar el agua.
Uno de los aspectos centrales de la propuesta del Ing. Blanc, resulta explicar que el drenaje rural no puede analizarse como una intervención de un tramo aislado del o los canales que integran la sub-cuenca y cuenca de drenaje.
El programa diferencia entre canales troncales, secundarios y terciarios o vecinales. El canal principal recibe los aportes de toda una cuenca; los secundarios recogen el agua de distintas subcuencas y la conducen hacia el sistema principal; y los terciarios permiten captar los excedentes dentro de las áreas productivas y completan el drenaje de la cuenca.
La lógica es sencilla, aunque sus implicancias no lo sean: si un tramo funciona correctamente pero otro se encuentra obstruido, el agua terminará acumulándose donde no corresponde.
Por eso, uno de los objetivos declarados es mejorar la capacidad de conducción y evacuación de todo el sistema integral de sub-cuencas, o sea no aislado (sálvese quien pueda). De esta manera, se reducirán y mitigaran los efectos de anegamientos y los excesos hídricos y, al mismo tiempo, se mejorara las condiciones productivas de las parcelas alcanzadas por el sistema.
El programa también incorpora una cuestión muchas veces relegada: los caminos rurales. Allí donde existen canales dentro de la zona de camino, la limpieza y adecuación del sistema hidráulico debería permitir no solamente evacuar el agua sino también preservar la transitabilidad y la seguridad vial, en ese sentido, las alcantarillas forman parte de esa misma ecuación.
La propuesta no plantea comenzar directamente con una máquina excavando. Antes establece una serie de pasos técnicos y administrativos.
En primer término se plantea relevar el estado actual de cada traza: detectar obstrucciones, sedimentación, erosión, vegetación y otros elementos que reduzcan la capacidad de conducción. También se contempla verificar el estado y funcionamiento de las alcantarillas existentes.
A partir de ese relevamiento se debe establecer la subcuenca de aporte, definir perfiles y secciones de los canales, analizar los caudales y determinar las parcelas involucradas. La documentación técnica debe incluir, además, una memoria de la situación actual y la conformidad de los productores beneficiarios.
El esquema también contempla la intervención de los organismos provinciales competentes. La propuesta prevé gestionar la factibilidad ante la Dirección Provincial de Hidráulica y, según corresponda, también presentarla ante la Autoridad del Agua y la Dirección de Vialidad Provincial en caso de que parte de la traza se encuentre sobre su jurisdicción.
unos pocos, sino que se convierte en parte de un procedimiento formal de saneamiento hidráulico para beneficios de todas las parcelas integrantes de la cuenca.
Quizás uno de los puntos más novedosos del programa sea el modo en que plantea distribuir las responsabilidades.
El universo de beneficiarios no está integrado únicamente por quienes tienen un canal atravesando el frente de su campo. El documento distingue entre parcelas frentistas, parcelas no frentistas y sectores correspondientes a caminos de la red municipal y provincial (traza de canal que atraviesa zona de camino de la red vial rural sin ningún beneficio).
Esto significa que el beneficio de una obra puede alcanzar a propietarios que no tienen el canal frente a su establecimiento, pero que también se benefician porque se mejora la capacidad del derrame superficial de sus parcelas. Además forman parte de la misma subcuenca y dependen de ese sistema para evacuar los excedentes.
La propuesta, por lo tanto, establece un criterio de participación colaborativo según la superficie afectada y plantea un prorrateo de los costos entre los integrantes de la subcuenca. Los frentistas, además, deben prestar conformidad para la ejecución de las tareas de limpieza y permitir el paso u ocupación transitoria cuando resulte necesario su ejecución.
Esta forma de intervención por parte del Municipio, tiene como medida, la de llevar a cabo la organización, la inspección y articulación con los organismos provinciales, mientras que los beneficiarios directos participarán en la financiación de las obras necesarias, mediante el prorrateo colaborativo y en las autorizaciones necesarias para el permiso de paso para su ejecución.
El relevamiento incluye una cantidad importante de trazas. La documentación enumera canales troncales y ramales correspondientes a distintos sectores rurales del partido de Junín, entre ellos se encuentran los cuarteles II, IV, V, VI, VII, VIII, IX y X, además de áreas vinculadas con Laguna Ratto, La Oriental, La Brava, el arroyo Las Nutrias, Saladillo La Vuelta, el río Salado y el Carpincho. La suma de las longitudes consignadas en el documento supera los 152 kilómetros de canales y ramales, aunque algunas de las trazas aparecen agrupadas por distintos tramos y no representan necesariamente una obra única.
El programa también incorpora estimaciones de costos para la limpieza según la dimensión de la sección transversal (mayor o menor) y para la reposición o colocación de caños en alcantarillas.
La herramienta propuesta es el convenio colaborativo. El documento plantea distintas alternativas, según modelo optado y disponible para su intervención: Provincia-Municipio-Productores o Municipio-Productores-Empresa. También establece inspecciones municipales y visitas de las oficinas zonales de Hidráulica.
Hay una idea que atraviesa todo el proyecto: el drenaje no debería empezar a resolverse cuando el campo ya está bajo agua.
Limpiar la sección del canal para mejorar su capacidad de escurimiento, recuperar el funcionamiento de una alcantarilla, puede parecer una tarea menor frente a otras obras de infraestructura. Sin embargo, en una zona productiva, el funcionamiento de esa red puede determinar cuánto tarda en retirarse el agua de un lote, cuánto tiempo permanece intransitable un camino rural y qué superficie termina afectada por embancamiento, generación de encharcamiento o lagunas transitorias, ante un exceso de precipitaciones.
El escenario climático que se viene siguiendo obliga, al menos, a mirar esa infraestructura con atención. El Niño está encima y los organismos meteorológicos internacionales prevén que continúe durante los próximos meses.
Eso no significa que cada lluvia vaya a convertirse en una inundación ni que Junín tenga garantizado un período de precipitaciones superiores a lo normal. Los pronósticos estacionales trabajan con probabilidades y escalas amplias.
Pero sí existe una razón concreta para revisar aquello que puede hacerse antes y que indudablemente quedará para el futuro, ya que Niño o Niña, el programa es necesario.
En definitiva, la iniciativa elaborada por Blanc propone algo más amplio que limpiar canales: organizar el drenaje rural como un sistema y hacer que quienes se benefician de él participen de su mantenimiento.
La resolución de los problemas hidráulicos nunca llega con “el agua al cuello”, requiere de un trabajo de previsión desarrollado por especialistas que terminan por generar un ahorro tanto al Estado como a los privados, una ecuación que el política prácticamente no se utiliza.