Las duras declaraciones de monseñor Ángel Rossi contra el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei profundizaron la histórica tensión entre la Iglesia Católica y el oficialismo.
Durante la celebración de San Cayetano, el arzobispo de Córdoba apuntó directamente contra el relato libertario: “Dicen que sacaron a millones de la pobreza, pero los pusieron en la miseria”. Además, sentenció que la recuperación celebrada por la gestión actual es ficticia para las mayorías, advirtiendo que “la macroeconomía de la que hablan no baja al plato”.
Esta fuerte postura se alinea con la mirada general de la Iglesia argentina. Diversas instituciones religiosas y referentes jerárquicos como Monseñor Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal, vienen alertando sobre un alarmante incremento de familias de clase media y baja que acuden a comedores y a la red de asistencia de Cáritas.
Desde el plano pastoral, la Iglesia califica de "aberrante" la descalificación hacia la justicia social y denuncia que el déficit cero no puede sostenerse a costa del desamparo estatal de jubilados, enfermos y personas con discapacidad.
Como era de esperarse, el arco político reaccionó de manera polarizada ante la homilía. El oficialismo de La Libertad Avanza respaldó sus propios datos macroeconómicos, cruzando a Rossi mediante militantes y funcionarios que tildaron el discurso de "militancia opositora" o cuestionaron el silencio eclesiástico durante administraciones previas. Por el contrario, los sectores de la oposición peronista y de izquierda utilizaron los dichos del cardenal para justificar sus reclamos en las calles, argumentando que las palabras del obispo exponen el verdadero rostro de un ajuste cruel.