José Luis “Perico” Pérez arrancó muy joven en la radiofonía de Junín y, del mismo modo, la vida también lo arrancó joven de este mundo, con tan solo 55 años.
Con la llegada de la FM a nuestro medio, en los albores de los años ’90, Perico fue parte de una nueva ola de locutores y, con unos veintitantos años, destacaba con un registro vocal imponente y una potencia arrolladora, a la que sumaba una claridad quirúrgica en cada palabra pronunciada.
La impronta de Perico Pérez no solo gustaba al oyente, además vendía y, por eso, empezó a ser parte exclusiva de marcas importantes de Junín.
Al fin y al cabo, las empresas a las que promocionó alcanzaron más exposición que él mismo, ya que se trataba de un tipo especial, que elegía el perfil bajo y la austeridad en un mundo donde suelen primar los egos y las plumas.
Su estilo y actitud también lo llevaron a ser parte de los informativos, transmitiendo en cada caso una fuerza inquebrantable a la hora de dar a conocer las noticias.
No era afecto en absoluto a las redes sociales y apenas tenía un correo electrónico para sus tareas laborales. Siempre llevó a cabo su labor con profesionalismo y su trato hacia los demás, con afabilidad y un variado reparto de sonrisas, hasta que llegaba el momento de hablar de la precarización laboral que significaba hacer radio en nuestra ciudad y su cara se transformaba en un rictus amargo.
Lejos de los tonos tradicionales, Perico inyectó frescura, adrenalina y una autoridad innata que lo hacía sonar distinto, aun en medio de otras buenas voces que siempre destacaron en la radiofonía de Junín y que, sin dudas, nunca fueron suficientemente valoradas por los directivos y empresarios.
Producto de una enfermedad, Pérez deja este plano, aunque su voz seguramente seguirá resonando en alguna publicidad, pero principalmente en los oídos de tantos juninenses que lo recordarán como se recuerda a las personas de bien.