Mientras los discursos oficiales se llenan de promesas sobre el constante apoyo al deporte local, la realidad golpea con dureza a los atletas juninenses. Agostina Zunino Piva y Agustín Astrada, dos de las máximas promesas del atletismo regional, que vienen de actuaciones brillantes en el reciente Nacional U19 de Venado Tuerto, fueron convocados oficialmente para representar al país en la Gimnasiada Mundial Escolar en Río de Janeiro, Brasil. Sin embargo, su mayor obstáculo no está en la pista de carrera, sino en el bolsillo.
Para poder costear los pasajes y la estadía obligatoria, los jóvenes deportistas y sus familias comenzaron a vender rifas y pollos los fines de semana. Una triste postal de precarización del deporte amateur que en Junín no es la excepción y que indigna profundamente.
La pregunta surge de forma inevitable: ¿Dónde están las instituciones que deberían respaldarlos? Ambos atletas representan a la reconocida agrupación "Los Flamencos", liderada por Julio Gómez, entidad que organiza constantemente carreras rentadas de gran convocatoria en la ciudad, cobrando inscripciones en efectivo que generan importantes ingresos. ¿No existe un fondo de contingencia para sus propios talentos? ¿Es esto solo un negocio netamente privado? ¿Dónde quedó la escuela formativa con responsabilidad social?
Por otro lado, la Municipalidad de Junín tampoco se queda atrás en este injusto desamparo. El gobierno local no escatima en gastos publicitarios para mostrar su supuesta y activa gestión deportiva, pero cuando se trata de financiar un viaje mundialista clave para jóvenes locales, las arcas públicas parecen vacías y la Dirección de Deportes se mantiene en silencio.
Es inadmisible que el municipio deje solos a quienes llevarán el nombre de la ciudad a lo más alto del continente.
Es hora de que tanto Los Flamencos como los funcionarios dejen de mirar para otro lado. El esfuerzo merece financiamiento real, no palmaditas en la espalda a quienes representarán a la ciudad.