SECCIÓN HIPHOP PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 531 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 12 AL 18 DE SEPTIEMBRE DE 2026
Entre las fusiones más vanagloriadas que posee el género del rap, algunas han sabido destacar más que otras. Estas combinaciones se deben a la incorporación de sonidos incluso más antiguos, con los que se busca congeniar y experimentar hasta qué punto algo sigue siendo rap. Acá, en Argentina, a los comienzos del género era muy típica la mezcla con el rock, un género ya asentado en el país en aquella época. Muchos recordarán el tema “Mil Horas”, del Sindicato Argentino del Hip Hop, básicamente una versión rapeada del famoso tema de “Los Abuelos de la Nada”. También se conocen versiones de tango con rap y demás fusiones que llaman la atención del oyente.
En Argentina, la semilla del HipHop cayó y creó estas fusiones, ya que se relacionan directamente con lo autóctono, con aquello con lo que se criaron la mayoría de los raperos de época. Por ende, es lógico que, utilizando la idea del sampleo como norte, sea este el tipo de música a utilizar. En Estados Unidos, claramente sucedió de distinta manera: el HipHop encuentra esa mezcla en sus propias raíces, en su origen, en las comunidades negras. Ritmos como los del jazz, soul, blues o funk empapan el rap desde sus comienzos.
En esa corriente, en los 90 aparecieron raperos que se encargaban de portar estas referencias como bandera. Uno de los colectivos musicales con más importancia en estos años sería “Soulquarians”, que portaba en sus filas a artistas como el gran D’Angelo, J Dilla, Common, Questlove o Erykah Badu.
Y vamos a frenar en esta última en específico: Erykah Badu, una de las artistas más increíbles e interesantes de la historia de la música. Una cantante que creció con el ritmo del soul y, al tiempo, se volcó al HipHop para poder mezclarlo y crear obras que, a día de hoy, siguen en el recuerdo de la gente.
Apareciendo a finales de los 90 con discos como “Baduizm” (1997), “Mama’s Gun” (2000) y demás obras, se hizo un hueco en este nuevo género llamado neo-soul. Una cantante que sabe deleitar con sus letras y que, en cuanto a los ritmos musicales, no se queda corta.
Este año había anunciado su disco “Before The World Blows” junto al histórico productor de rap The Alchemist, artista que viene de lanzar colaboraciones con Larry June, Curren$y, Conway The Machine, Boldy James y demás. En este álbum, donde su producción es íntegra, aparecen otros artistas más cercanos a él, con los cuales ha trabajado bastante. Entre esas filas aparece Westside Gunn, que además de rapear aporta sus magníficos ad libs de armas, haciendo que se genere una vibra distinta a la que te esperás de una obra de Erykah Badu.
Otro sería el integrante de “Odd Future”, Earl Sweatshirt, haciendo que el neo-soul sea un puente directo de conexiones con la cultura HipHop, en esta ocasión, más explícito que nunca.
Erykah es una artista que no para de sorprender. En el disco se encuentran matices y colores parecidos a los de obras anteriores, ritmos lentos y disfrutables junto a un carisma espectacular que solo ella sabe tener.
Después de 16 años sin tener un LP de ella, “Before The World Blows” es una bocanada de aire fresco y un disco que promete perdurar en el tiempo, como todo aquello que ha hecho la legendaria Erykah Badu.