Por tercera vez desde que es presidente de la Nación, Javier Milei, visitó Bahía Blanca. Las oportunidades anteriores estuvieron forzadas por catástrofes naturales, pero hoy llega al sur bonaerense para recorrer un proyecto de inversión adherido al RIGI. Lo espera una protesta.
La seccional bahiense de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTA-A) convocó a una marcha para rechazar la presencia del presidente en la ciudad. “Milei persona no grata“, consignaron desde la central obrera. Los manifestantes se van a juntar a las 15.30 en Colón y Estomba (Plaza Rivadavia) y desde ahí van a marchar hacia Güemes donde confluirán varios sectores adheridos a la protesta.
El repudio a la visita presidencial tiene varias razones generales, pero hay algunas especialmente sensibles para la comunidad local. Una es el recorte del régimen de tarifas de gas subsidiadas conocido como Zona Fría que el gobierno nacional está impulsando e impactaría de lleno en la economía de los hogares bahienses. Otra es que impidió la ejecución del proyecto Petronas y tampoco se olvidan de que el propio Milei vetó la ley que declaró la emergencia en Bahía Blanca tras la trágica inundación.
Milei comenzó su jornada en el polo industrial de Puerto Galván, donde recorrió las instalaciones de Compañía Mega y posteriormente tenía previsto visitar Louis Dreyfus Company. La agenda presidencial está centrada en proyectos de inversión vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Durante su paso por Compañía Mega, el Presidente se interiorizó sobre el proyecto de ampliación de la empresa, que contempla una inversión de US$ 365,4 millones, un aumento del 27% en la capacidad de procesamiento y la generación de 770 empleos directos e indirectos.
La planta, que se levantará en el área portuaria de Bahía Blanca, tendrá una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas de urea granulada por año y se prevé que entre en funcionamiento hacia fines de 2029.
El complejo ocupará unas 80 hectáreas e incluirá dos líneas de producción, una planta de amoníaco, silos de almacenamiento, infraestructura para carga de camiones y buques, además de una planta desalinizadora para abastecer de agua al establecimiento. Según la empresa, será la mayor planta de urea de América Latina y una de las más grandes del mundo.
El principal destino de las exportaciones será Brasil, uno de los mayores importadores regionales de este fertilizante. La urea granulada es un insumo esencial para la actividad agropecuaria, ya que aporta nitrógeno al suelo y mejora el rendimiento de los cultivos. Con este proyecto, Pampa Energía apunta a agregar valor al gas natural proveniente de Vaca Muerta, integrando la producción energética con la industria de fertilizantes.
La construcción del complejo demandará alrededor de tres años y medio y, una vez operativo, requerirá unos 300 trabajadores permanentes, además del empleo indirecto que generará en la cadena de proveedores y servicios. La ejecución estará a cargo de Tecnimont y Sacde, mientras que la tecnología para la producción será suministrada por las firmas especializadas Stamicarbon y KBR.