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El automovilismo está de luto: Falleció el reconocido desarrollador Tulio Crespi - Semanario de Junín

DEPORTES | 22 SEP 2026

TENÍA 88 AÑOS

El automovilismo está de luto: Falleció el reconocido desarrollador Tulio Crespi

Conocido como el "Padre de la Fórmula", incursionó en el armado de autos para categorías nacionales y en la exportación de vehículos de competición al exterior.



El gran fabricante afincado en Balcarce falleció esta mañana, su familia lo comunicó en un blog con un texto de su puño y letra: "Si están leyendo esto, es porque me tocó largar mi última carrera. Quiero que sepan que me voy en paz, tranquilo, después de pelearla como pude con esta enfermedad".

Conocido como el "Padre de la Fórmula", incursionó en el armado de autos para categorías nacionales y en la exportación de vehículos de competición al exterior. 

Fue uno de los más prolíficos y creativos fabricantes de coches deportivos y de competición del país. Actuó, prácticamente, en todas las categorías, obteniendo victorias y campeonatos. Pero su sello indeleble fue el ''Tulia'' de Fórmula 4 que, evolucionando a través de seis décadas, estableció un monopolio indiscutible entre los monoplazas menores y fue la primera herramienta de miles de pilotos argentinos y de cientos campeones.

Tulio con Juan Manuel en la inauguración de su fábrica modelo de Balcarce, el 22 de noviembre de 1985

Gran amigo de Juan Manuel Fangio, con su consejo, instaló su ''taller modelo'' en la ciudad del ''Chueco'', sobre la Ruta Nacional 226 en el año 1985. Desde donde continuó generando uno de los aportes -técnico, innovativo y material- más sustanciales del automovilismo nacional, que siempre fue potencia destacada en el concierto internacional. 

Este grande del deporte y la tecnología argentina dejó este maravilloso texto, que no hace más que reflejar su hombría, sus grandes valores y su amor por la vida:

"Mi última carrera" -texto de Tulio Crespi-

Si están leyendo esto, es porque me tocó largar mi última carrera. Quiero que sepan que me voy en paz, tranquilo, después de pelearla como pude con esta enfermedad que me tocó al final del camino. Pero no quiero que hablen de eso. No quiero que me recuerden por cómo me fui, sino por cómo viví.

Viví 88 años haciendo exactamente lo que amé. ¿Cuánta gente puede decir eso? Nací prácticamente en Chacarita con un martillo en la mano. Fui creciendo, laburando, aprendiendo de los fierros, y con mucho sacrificio me fui a Balcarce a hacer mi vida y mi historia. Ahí construí todo lo que soñé de pibe.

Gracias. Gracias a mi familia, que me bancó siempre. Que me perdonó las horas en el taller, la grasa en las manos, los domingos en el autódromo en vez de en casa. Sin ustedes, nada de lo que hice hubiera tenido sentido. Ustedes fueron mi verdadero campeonato.

Gracias a mi equipo de trabajo, a mis empleados y a mis proveedores, que juntos creamos las primeras piezas únicas de un auto de competición. Cada chasis, cada soldadura, cada pieza hecha a mano lleva el esfuerzo de todos. Nada lo hice solo.

Gracias a todos los pilotos que confiaron en mí. A los que se subieron a un Crespi sin saber si iban a llegar, pero con la ilusión intacta. Cada triunfo suyo fue mi triunfo. Gracias al ambiente del automovilismo. A los mecánicos, a los chapistas, a los rivales que fueron amigos, a los que me enseñaron cuando yo no sabía nada y a los chicos que hoy venían a preguntar. Yo nunca me creí más que nadie. Fui un laburante del fierro, un artesano que tuvo la suerte de convertir su pasión en su trabajo.

No estén tristes por mí. Sigan haciendo ruido. Sigan armando autos en talleres chiquitos pensando que pueden ganarle a los grandes, porque yo pude y lo hice. Dejo mi fábrica en manos de mis hijos para continuar mi legado.

Queda todo ahí, para que siga girando. Gracias por estos ochenta y ocho años de confianza. ¡Viva la vida, vamos que se puede! Gracias, gracias, gracias.

T.C.