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Haz lo que yo digo, y no lo que yo hago - Semanario de Junín

LOCALES | 30 SEP 2026

PETRECCA Y SUS BLOQUEOS

Haz lo que yo digo, y no lo que yo hago

Hay un viejo dicho popular que al actual Senador le calza a la perfección. Cuando del dicho al hecho hay bastante trecho.



Hay un viejo refrán popular que le calza a la perfección al actual senador provincial Pablo Petrecca, quien se rasga las vestiduras repitiendo slogans institucionales sobre las bondades del "trabajo en equipo" y la imperiosa necesidad de "construir desde el disenso". En su ecosistema digital hay malas noticias: lo que pregona naufraga en los hechos.

Su realidad  se encuentra en las antípodas de sus posteos, donde la estrella son sus bloqueos.

Los primeros excluidos fuimos los integrantes de Semanario hace ya unos cuantos años, aunque con el tiempo, esa lista negra se engrosó de manera notable. Hoy, la nómina de usuarios que el legislador mantiene ciegos, sordos y mudos es tan extensa como llamativa y abarca a periodistas, medios de comunicación, 'contreras' y hasta su propia colega Valeria Arata, quien admitió públicamente tener vedado el acceso a su recorrido virtual.

Este recorte digital es increíble: Dos legisladores que representan a los mismos vecinos de la Cuarta Sección y debaten proyectos en La Plata no pueden cruzarse en el "ágora" digital porque uno de ellos decidió aplicar 'derecho de admisión'.

De este apagón no se salva nadie; no importan cargos, títulos ni apellidos. El castigo del senador es quirúrgico y selectivo: en la comunidad virtual de Petrecca, los librepensadores no tienen lugar. 

Resulta tragicómico ver cómo, mientras sus perfiles oficiales se inundan de frases prefabricadas sobre la importancia de "transformar la gestión pública mediante el diálogo y el consenso", en la práctica restringe el acceso a sus cuentas de X o Facebook a cualquiera que no use sus mismos anteojos ideológicos.

Pondera hasta el cansancio el "Modelo Junín" como un faro de "Estado moderno, eficiente y transparente" con el "vecino en el centro". Sin embargo omite un pequeño detalle en su narrativa: los funcionarios utilizan sus perfiles personales como canales exclusivos para anunciar actos de gobierno, proyectos de ley y normativas que afectan a toda la ciudadanía. Por lo tanto, bloquear el acceso a esas cuentas digitales no es una simple rabieta adolescente; es un obstáculo liso y llano a la transparencia institucional y a un derecho elemental: el del acceso a la información pública.

La contradicción es flagrante. Esa "cercanía" de la que tanto alardea el Senador solo admite el monocromo de su propia simpatía. Utiliza el bloqueo digital para neutralizar minuciosamente reclamos vecinales, preguntas incómodas o cuestionamientos políticos legítimos, transformando un espacio que debiera ser público, en un cómodo monólogo.

Este modus operandi no se limita a sus cuentas individuales. También se replica con idéntica prolijidad en el periódico digital El Juninense —medio de aceitados vínculos con la familia Petrecca-Fiorini—, donde no son pocos los lectores que han visto cómo sus comentarios críticos desaparecen por arte de magia, antes de ser eyectados de la página.

El mismo senador que cuestiona hasta el hartazgo a sus adversarios políticos, tildándolos de "discriminadores", no duda un segundo a la hora de discriminar opiniones en sus paneles de control. Al disenso no lo quiere ni un poquito. Nada de nada. Y por las dudas, prefiere mantener a los "infieles" bien lejos de sus pensamientos.

Sí, el viejo refrán popular le calza a la perfección: Dime de qué alardeas y te diré de qué careces.