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Crisis local: El poder abraza, el comercio paga - Semanario de Junín

LOCALES | 2 OCT 2026

NOTA DE TAPA

Crisis local: El poder abraza, el comercio paga

La apertura del nuevo paseo en el predio de la nueva terminal volvió a tensar la relación entre el Municipio y una parte de la dirigencia mercantil. Mientras comerciantes e industriales soportan caída de ventas, cierres y presión tributaria, observan que el Ejecutivo promociona emprendimientos vinculados a capitales de afuera.



NOTA DE TAPA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 533 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 26 DE SEPTIEMBRE AL 2 DE OCTUBRE DE 2026

“Nos dio el abrazo de Judas”. La frase, pronunciada por un dirigente mercantil en una de las reuniones informales que mantienen algunos referentes del comercio juninense, sintetizó un malestar que venía acumulándose con el ejecutivo municipal y que ahora encontró un nuevo motivo de discusión en la apertura del paseo comercial levantado en el predio de la nueva terminal y que seguirá avanzando sobre el complejo polideportivo municipal.

No se trata solamente de la instalación de un nuevo lugar de compras y gastronomía. Para una parte de los comerciantes del centro y de otros corredores tradicionales de la ciudad, la cuestión pasa por algo más preocupante y es que mientras los negocios locales atraviesan una etapa de bajas ventas, costos crecientes, reducción de personal y, en muchos casos, cierre o cambio de actividad, el gobierno municipal aparece acompañando con entusiasmo inversiones que llegan desde fuera del distrito y por ende, la diferencia de trato es lógicamente el centro de la discusión.

Desde hace un tiempo, varios comerciantes comenzaron a advertir que el movimiento habitual de la zona céntrica se redujo y algunos lo expresan de manera terminante: “el público desapareció”.

Es una percepción que deberá medirse con indicadores comerciales más amplios, pero la apertura de un nuevo polo resultó ser parte del problema y alcanza para encender una alarma en una actividad que ya viene acumulando señales negativas.

Junín registró 687 bajas administrativas de comercios entre 2024 y 2025: 390 durante el primer año y 297 durante el segundo. Si bien una baja administrativa no equivale necesariamente al cierre definitivo de un local, porque los registros pueden incluir cambios de rubro, ceses o modificaciones en las habilitaciones. Aun así, la magnitud del dato adquiere otra dimensión cuando se la cruza con el resto de los indicadores del sector.

Durante el segundo trimestre de 2026, el relevamiento de la Sociedad Comercio e Industria de Junín mostró una caída interanual promedio de 16,8% en las ventas. El 30% de los establecimientos consultados había reducido su personal y otro 17% anticipaba nuevas reducciones.

No es una simple interpretación sino el rumor cierto de la calle, pero si el gobierno nacional no da un volantazo para mejorar las ventas, en enero y febrero podría registrarse una verdadera andanada de quebrantos y bajas de persianas peor a la que ya ocurrió.

Hace unos días se conoció que el consumo masivo volvió a mostrar señales de debilidad en agosto, luego de la mejora registrada durante julio. Según un informe privado, las ventas en el conjunto de los canales comerciales cayeron 1,5% interanual y 0,7% mensual, mientras que en los primeros ocho meses de 2026 acumularon una contracción del 2,7%.

El retroceso volvió a reflejar las dificultades que atraviesan los canales tradicionales de comercialización. Los supermercados de cadena registraron una caída interanual del 3,3%, seguidos por los mayoristas, con una baja del 1,8%, y los autoservicios independientes, que retrocedieron 1,3%.

Sobre ese escenario se instaló la discusión por el nuevo paseo comercial juninense.

Si el gobierno nacional no da un volantazo para mejorar las ventas, en enero y febrero podría registrarse una verdadera andanada de quebrantos y bajas de persianas peor a la que ya ocurrió.

La crítica de los dirigentes no apunta a que una ciudad rechace inversiones, sino a la pregunta de qué condiciones se crean para quienes ya están adentro y sostienen desde hace años buena parte de la estructura económica local.

En ese punto aparece la comparación que alimenta la expresión “abrazo de Judas”: de un lado, negocios que piden alivio para sostenerse; del otro, emprendimientos nuevos a los que el Municipio ofrece visibilidad, promoción y, según denuncian comerciantes, condiciones que no siempre reciben los contribuyentes locales.

La relación con las tasas municipales ocupa una parte importante de esa discusión. En 2024, un fuerte incremento de las alícuotas de la Tasa de Seguridad e Higiene provocó el rechazo de Comercio e Industria y de CAPYNOBA. En determinados rubros, la suba alcanzó el 300%, según los reclamos públicos de entonces, y la presión empresaria derivó en que el Ejecutivo retrotrajera el primer pago del año a los valores de diciembre de 2023.

El antecedente permanece porque la tensión no desapareció, por el contrario se incrementó.

Es por eso que hoy, con una actividad más debilitada, parte de la dirigencia sostiene que el problema ya no es solamente discutir si una tasa aumentó mucho o poco, sino si pueden pagarla.

Hay comerciantes que arrastran deudas y aseguran que la presión de la administración municipal se volvió difícil de soportar.

Incluso circulan relatos que forman parte del malestar de parte de empresarios que sostienen que el Municipio realiza compras en sus establecimientos y que luego esos importes se computan contra las deudas de tasas que mantienen con la comuna, en lugar de concretarse el pago correspondiente.

Algo similar ocurre con las denuncias sobre contrataciones públicas. Desde el sector mercantil sostienen que se habrían observado compras directas e indirectas que terminan beneficiando a empresarios cercanos al poder, y algunos llegan a plantear que determinadas licitaciones podrían haber sido diseñadas de modo tal que el resultado fuera previsible.

Se trata de una sospecha grave que puede investigarse: los pliegos, las ofertas, los decretos, las adjudicaciones y los antecedentes de cada contratación están allí para que la discusión salga del terreno de las versiones y entre al de los documentos.

SEMANARIO ha dejado al descubierto varias de esas operaciones y hasta el Tribunal de Cuentas de la provincia ha detallado maniobras irregulares de la administración municipal. En el material aparecen cuestionamientos sobre procesos vinculados con la administración de la terminal, la atención de caminos rurales y el alquiler de un local céntrico de propiedad municipal.

En esos casos, la percepción es que las condiciones parecieron acomodarse para quienes finalmente resultaron beneficiados. Estos hechos ayudan a entender por qué la relación entre el poder municipal y una parte del empresariado local atraviesa uno de sus momentos más tensos.

EL DESENCUENTRO

La historia viene de más atrás. Desde los primeros años de la administración de Pablo Petrecca, el gobierno municipal construyó una relación estrecha con la dirigencia de Comercio e Industria. Durante buena parte de ese período- desde 2018- Raúl Parejas ocupó un lugar central en esa articulación y acompañó públicamente proyectos que prometían ampliar el mapa comercial de Junín, con nuevos centros próximos a los barrios y una distribución del movimiento económico con mayor apertura.

Aquella estrategia terminó chocando con las falsas promesas y con obras que nunca alcanzaron el resultado anunciado. Uno de los ejemplos más sensibles fue el proyecto del paso bajo nivel de avenida Rivadavia, que la administración de Petrecca haya demorado primero el proyecto y que, después de 2023, la obra quedara paralizada. Un grupo de comerciantes recurrió a la Justicia y obtuvo respuestas que permitieron reactivar el proceso.

Fue lamentable que quienes habían padecido durante años las consecuencias de la falta de una solución terminaron viendo al entonces intendente presentarse como parte de la solución. Para algunos comerciantes, aquello fue una apropiación de un logro ajeno y otro punto de conflicto.

El segundo ejemplo aparece en avenida República. Allí el Municipio promocionó durante años la idea de conformar un nuevo centro comercial a cielo abierto, como forma de extender la actividad hacia otros sectores de la ciudad. El proyecto fue acompañado por obras y anuncios, pero el resultado quedó lejos de aquella expectativa. Los locales del emprendimiento conocido como República del Sol permanecen mayoritariamente vacíos y las mejoras en la avenida y sus inmediaciones quedaron inconclusas.

Levantar persianas no alcanza porque el desafío es conseguir que además exista actividad sostenida, compradores, empleo y circulación económica; algo que en la filosofía económica de Petrecca difícilmente ocurra.

En paralelo, la relación municipalidad con SCIJ fue modificándose tras la llegada de Marcos Maroscia a la conducción de la entidad y que en plena pandemia modificó el esquema de poder.

Las críticas al Ejecutivo comenzaron a expresarse con mayor intensidad y ya no provenían únicamente del pequeño comercio. También se sumaron industriales y propietarios de grandes establecimientos que hasta entonces habían mantenido una posición más reservada.

Pablo Petrecca ya no ocupa el despacho de la Municipalidad, pero conserva una fuerte gravitación sobre la gestión y Juan Fiorini es intendente, pero no toma decisiones.

Luego de la reelección de Maroscia en 2022, la tensión escaló. Desde sectores vinculados al oficialismo se intentó reducir el poder del díscolo dirigente quien terminó dejando la presidencia y asumió Marianela Mucciolo, quien fue la primera mujer en encabezar la entidad después de 114 años.

Desde entonces, la relación volvió a transitar un camino menos confrontativo. Pero el acercamiento tampoco eliminó las suspicacias, como la participación de la cámara juninense en el directorio del Grupo Junín, lo que puede terminar funcionando como un mecanismo de contención política más que como una verdadera articulación público-privada.

DIALOGO CONGELADO

El nuevo paseo comercial vuelve a poner todas esas historias en una misma escena. El complejo asociado al grupo Rowing, con Walter Román como uno de sus principales referentes, se proyectó sobre el entorno de la nueva terminal y se relaciona además con otros emprendimientos y terrenos de fuerte valor estratégico como el predio céntrico de las vieja terminal de ómnibus que también acogería un centro comercial de difícil acceso para la costumbre local.

La cuestión no es menor porque se trata de espacios capaces de modificar los recorridos habituales de consumidores y de trasladar parte del movimiento comercial hacia nuevas centralidades.

En ese contexto la presencia del logo “Aló” en el tótem de la terminal y la sucesión de anuncios sobre la llegada de nuevas propuestas gastronómicas y comerciales. La administración municipal acompañó públicamente el proceso. Y esa promoción, en un momento en que muchos comercios locales están haciendo cuentas para llegar a fin de mes, terminó siendo un mensaje a los juninenses en general: el Municipio parece tener mayor entusiasmo para recibir al nuevo inversor que para sostener al comerciante que ya paga tasas y viene arrastrando años de actividad.

El contraste se hizo todavía más visible por una cuestión de tiempo. Menos de un año atrás, Petrecca había participado de la inauguración de emprendimientos gastronómicos de capital juninense. Ahora aparece celebrando la llegada de una nueva oferta vinculada con firmas de alcance nacional o internacional.

El debate implica conocer cuáles son las reglas, cuáles son los beneficios y si esas reglas son iguales para todos.

Queda claro que una administración municipal puede decidir qué tipo de promoción realiza y cómo utiliza el suelo y los bienes públicos, pero también el vecino de Junín debe recibir explicaciones acerca de porqué las ventajas concedidas a inversiones extrajurisdiccionales terminan agravando una situación que ya era difícil.

Es cierto que una ciudad que quiere crecer necesita inversiones y no puede cerrar sus puertas a empresas por el solo hecho de no haber nacido en Junín, pero se deben establecer condiciones transparentes y previsibles, de modo que la promoción de una inversión no choque con las que hicieron oportunamente quienes ya producen y emplean en la ciudad.

Ante escenarios similares, distintos gobiernos municipales han recurrido a mecanismos de alivio tributario, diferimiento de vencimientos, reducción de determinadas tasas y mesas de diálogo con cámaras empresarias. Acá la respuesta a los comerciantes e industriales locales es generarles más competencia con otros de afuera, ofreciéndoles más ventajas. Realmente incomprensible.

Cuando el reclamo empresario apunta justamente a revisar tasas, intereses y mecanismos de regularización para los establecimientos que acumularon deuda y atraviesan dificultades la política de una administración debe ser acompañar, no generar mayores complicaciones.

El “doble comando” del gobierno local, también requiere de mayor responsabilidad, porque no termina de definirse con quién llevar a cabo el diálogo.

Pablo Petrecca ya no ocupa el despacho de la Municipalidad, pero conserva una fuerte gravitación sobre la gestión y Juan Fiorini es intendente, pero no toma decisiones.

Pablo Petrecca ya no ocupa el despacho de la Municipalidad, pero conserva una fuerte gravitación sobre la gestión y Juan Fiorini es intendente, pero no toma decisiones. Al fin y al cabo se cumplió el vaticinio de SEMANARIO acerca de que sería un simple mandadero.

Esto trae problemas en la relación no solamente con el comercio y la industria, sino también con otras instituciones.

Lamentablemente el hoy senador, que pasa sus día tejiendo alianzas políticas, mientras descuida su labor parlamentaria, la cual ha sido paupérrima hasta el momento; no puede sostener “proyectos colectivos” precisamente debido a su profundo egocentrismo rayano en el narcisismo político.

Por eso para los comerciantes que cuestionan el rumbo, el problema no es solamente una terminal, una hamburguesería o un paseo de compras, sino un “modelo” de ciudad que promueve decisiones personales, con las cuales difícilmente se logre un desarrollo en comunidad, porque todo apunta a intereses de un grupo, ocupado en llevar adelante negocios particulares.

El éxito de una ciudad no se mide solamente por la cantidad de inauguraciones que consigue exhibir, sino también por la capacidad que tiene para evitar que los que ya estaban se conviertan en una estadística.

Tal vez por eso aquella frase de café volvió a recorrer las conversaciones de la dirigencia mercantil. “Nos dio el abrazo de Judas”, dijo aquel dirigente. Más allá de la dureza de la metáfora, el reclamo que encierra es concreto.

Los comerciantes quieren saber si el Municipio los considera socios de una economía local que debe ser defendida o apenas contribuyentes a los que se les exige cumplir mientras otros reciben la bienvenida.