El riesgo país de Argentina tocó los 650 puntos básicos, marcando el récord más alto en lo que va del año y encendiendo las alarmas en los mercados financieros internacionales. El indicador, elaborado por el banco de inversión JP Morgan, registró una suba diaria del 2,2% (14 puntos básicos más que la jornada anterior).
De esta manera, acumula un incremento del 7,1% en lo que va de octubre, tras solo dos ruedas bursátiles en Wall Street, y trepa un 13,8% en el acumulado de 2026.
Este indicador, cuyo nombre técnico es EMBI (Emerging Markets Bonds Index), mide la diferencia de tasa que pagan los bonos en dólares de países emergentes frente a los títulos del Tesoro de los Estados Unidos, considerados los activos financieros más seguros del mundo.
La brecha actual significa que el Estado argentino debe convalidar un interés 6,5% anual por encima del rendimiento estadounidense para poder captar financiamiento externo. El spread se calcula en puntos básicos, donde cada 100 puntos equivalen a un 1% de tasa adicional.
El fuerte repunte del índice refleja el persistente recelo de los fondos de inversión extranjeros respecto a la capacidad de pago de los papeles de deuda soberana de la Argentina a su vencimiento. Para Wall Street, una prima de riesgo elevada funciona como un termómetro directo de la probabilidad de default: a mayor desconfianza, los inversores exigen un rendimiento más alto para compensar el peligro de que el emisor no cumpla con el 100% del valor del capital.