NOTA DE TAPA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL NÚMERO 536 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 17 AL 23 DE OCTUBRE DE 2026
El intendente con licencia no tiene confianza en Juan Fiorini y esta comunicación no verbal fue entendida también por sus funcionarios que dejaron toda decisión en manos del cerrado círculo íntimo del poder.
En ese escenario de falta de responsabilidad, ya sea por inoperancia u omisión, hay un tema que inquieta y mucho a grupos de presión local conformado por un empresariado que no confluye en ninguna organización formal, pero se activa en grupos de whatsapp, haciendo running por el parque o leyendo la actualidad antes que el green en una recorrida: se trata de la creciente inseguridad.
Después del primer año de gestión, Petrecca logró acomodar la nave que venía escorada desde la gestión de Mario Meoni, quien sufrió graves daños por efectos de la inseguridad e incluso fue uno de los factores que lo llevó a perder la elección en 2015.
Ese mismo proceso de degradación que tuvo su pico en 2013, parece estar generándose en la actualidad, conformándose una “tormenta perfecta” debido a distintos factores que están siendo desatendidos.
La fórmula del petrequismo es infantil. Mientras Fiorini tiene más horas de videos que de trabajo en la oficina recibiendo a los actores de la comunidad, Petrecca lanza críticas al aire hacia el gobernador bonaerense, quien trata de resolver con poca eficacia la andanada de quilombos que le suman el gobierno nacional y las líneas internas de su partido.
Mientras Fiorini tiene más horas de videos que de trabajo en la oficina recibiendo a los actores de la comunidad, Petrecca lanza críticas al aire hacia el gobernador
El municipio de Junín creó observatorios de nutrición, de seguridad vial, de trabajo, de turismo y de microeconomía local que no han generado en el último tiempo ni siquiera un solo informe, aunque los directivos a cargo siguen llevándose el sueldo a fin de mes.
En materia de seguridad tampoco existen datos estadísticos, ni uno. Por el contrario, se ocultan.En el distrito se roban desde una bicicleta hasta un camión. Los ladrones entran a una casa de familia como a un depósito controlado por radares. Todo se ve en alguna de las 800 cámaras centradas en el moderno edificio del Centro de Observación y Monitoreo (COM). El “gasto” para la seguridad es multimillonario merced a la recaudación de la tasa que se paga sin chistar en la factura de la energía eléctrica y al aporte provincial para sostenimiento de las fuerzas policiales y los móviles, pero los resultados son calamitosos.
Tras el desembarco de Lisandro Benito en la secretaria de Gobierno municipal, el área de Seguridad que tenía a su cargo se la trasladaron a Mario Olmedo, quien ya tenía la de Control Ciudadano.
Mientras Petrecca pedía en 2023 que sean “los jefes comunales los que se hagan cargo del manejo de la seguridad en los distritos a través de la Policía Municipal”, lo paradójico es que en Junín no se pueden hacer cargo siquiera del vandalismo que generan 15 motociclistas.
La estructura comunal que había hace más de un lustro, con cuadrículas y redes de comunicación, prácticamente desapareció. Y los funcionarios municipales y policiales a cargo “no mueven el culo de la silla”, según expresaron a SEMANARIO desde la propia fuerza.
“Miran el mapa y no conocen el lugar, el barrio, el territorio. Boludean con la inteligencia artificial creyendo que les va a solucionar la falta de experiencia”, agregan.
Sentencian los que saben que “el enemigo es el delincuente, no es el juez, no es el fiscal, no es el policía. El enemigo del delincuente”, subrayan.
En “idioma futbolero” detallan que “la justicia es el arquero y la defensa con sus jueces y fiscales. Los delanteros son los vecinos y en el medio campo está la política. Si la política no interactúa en esa relación, si no maneja el juego, se pierden todos los partidos”.
La estructura comunal que había hace más de un lustro, con cuadrículas y redes de comunicación, prácticamente desapareció
Por eso desde hace años la inseguridad se fortalece en el distrito, porque el descontrol de la política es mayúsculo y eso se traslada a todos los demás estamentos que debieran actuar para evitarlo.
No se trata de un relato falaz como el del Ejecutivo municipal. El dato certero es que en marzo del año pasado la Dirección de Control Disciplinario de la policía de la provincia de Buenos Aires llevó a cabo una auditoría en Junín y halló innumerables irregularidades, relacionadas particularmente con el exceso de horas extras, la cantidad de efectivos con “carpeta médica”, sobrefacturación de combustible y otras cuestiones que, además de ser sospechosas de corrupción, quitaban eficacia al desenvolvimiento de la seguridad en el distrito.
Las maniobras irregulares llegaron a un punto tal que los altos mandos se quedaban con los beneficios de los policías de más bajo rango, algo inusitado y que también da muestras de porqué, en algunos casos, el personal policial no muestra la responsabilidad y el compromiso que debiera.
Tuvo que ser la oficina de asuntos internos de la policía la que desbaratara las irregularidades que pasaban delante de las narices de los funcionarios municipales. ¿Impericia o vista gorda?
El interrogante cae de maduro, pero las respuestas nunca llegan por parte del senador provincial que tiene licencia como intendente, que quiere ser las dos cosas al mismo tiempo y termina resultando un fracaso en ambas.
Ese mismo fracaso se traslada hacia abajo en la cadena de mandos.
Las sospechas siguen en torno al manejo discrecional de los fondos de la tasa municipal y los bienes aportados por la provincia, como el caso de los patrulleros que son descuidados y se rompen a pesar de tener 30 mil kilómetros en algunos casos.
Esas sospechas se generan en torno a la probabilidad de que se “saltean” cambios de aceite y otros servicios obligatorios y se dibujen gastos de combustibles.
Si no se controla en los altos mandos, abajo es un “viva la pepa”, mencionan en voz baja.
A la impericia y desconocimiento a la hora de gobernar, se debe sumar el acostumbramiento a la zona de confort de los dirigentes políticos, a punto tal que dejan de lado su responsabilidad poniéndola en manos de un policía que deberá controlar a otro policía, a sabiendas que el corporativismo no sirve de nada a la hora de la transparencia.
Por eso el desmadre y los resultados paupérrimos que encienden todas las alarmas.
De las 14 cuadrículas originales que debía tener cubiertas la policía en Junín y se cubrían con 14 patrulleros, hoy hay 8 o 9 móviles para hacer el mismo trabajo. Ergo, es lógico que no se pueda ser eficiente y por lo tanto el círculo vicioso se acrecienta.
El conflicto que era propio de barrios como San Jorge o Villa del Parque, hoy se trasladó a El Picaflor e incluso a Villa Belgrano, el barrio donde vive el interino Fiorini
La recarga de tareas en los patrulleros cada vez produce más bajas de éstos. Petrecca pide más móviles, pero al no haber control efectivo de la estructura se vuelven a romper, no se arreglan y quedan parados. Nada alcanza. Vuelta a empezar.
Y aparece otra pregunta: si el presupuesto estaba contemplado para que hubiera 20 patrulleros en la calle recorriendo todo el distrito de punta a punta durante 24 horas, 7 días a la semana, ¿dónde está la diferencia de combustible cuando ahora la recorrida la realizan no más de una decena de móviles y los que se rompen no se arreglan en forma inmediata?
Incluso podríamos agregarle: ¿dónde está el ahorro en cambio de aceite, neumáticos, pastillas de frenos, tren delantero y demás servicios a los vehículos?
Así como no hay estadísticas respecto a la cantidad y clasificación de los hechos de inseguridad cotidianos que nos atraviesan día a día en Junín, tampoco hay un detalle de los gastos que se llevan a cabo a partir de la tasa de seguridad.
Entonces seguimos sumando y, a las carencias ya enunciadas, debemos agregarle la falta de transparencia en la administración de los gastos para seguridad.
“Desde el municipio cuentan las ganadas, nos enteramos de una parte mínima de todo lo que se afana. La policía también cuenta lo que le conviene”
La Municipalidad de Junín recaudó $3.594.324.010 en concepto de la Tasa Complementaria de Seguridad Policial hasta principios de octubre de 2026, según el último informe. Cada contribuyente abona aproximadamente $6.820 mensuales por medidor de luz a través de esta tasa y el municipio recauda un promedio de $306,9 millones por mes por este tributo.
Como no podía ser menos, esta brutal “caja política” está tan descontrolada como la inseguridad y por eso no se sabe en qué se gasta cada peso recaudado.
Lo que si puede saberse es que hasta hace unos años en Junín había cuatro o cinco “zonas calientes” del delito. Hoy ese mapa incluye a todo el distrito.
El conflicto que era propio de barrios como San Jorge o Villa del Parque, hoy se trasladó a El Picaflor e incluso a Villa Belgrano, el barrio donde vive el interino Fiorini.
“La inseguridad está en todos lados y se encadena con otras cuestiones que la alimentan”, dice un experimentado conocedor del sistema y agrega: “la motito se roba para venderla e ir a comprar falopa al narco, el negocio se retroalimenta y no hay nadie que lo corte. En parte porque no hay huevos y en parte porque conviene”.
Entonces lo que se hace por parte de la municipalidad es ocultar los hechos y, si “saltan”, minimizarlos. Cuando alguno de los medios tradicionales publica algo relacionado con la inseguridad enseguida suena el teléfono del director para decirle que el hecho “no ocurrió como lo contaron”, que “ya se solucionó” o que están “a punto de caer sobre los responsables”.
“Desde el municipio cuentan las ganadas, nos enteramos de una parte mínima de todo lo que se afana. La policía también cuenta lo que le conviene”, dicen las fuentes.
Junín está encima de un volcán y la situación parece tener serias similitudes con lo que le aconteció a Mario Meoni
Hace unos días robaron en un depósito cercano a ‘La Carpa’, se llevaron una lista innumerable de herramientas y nadie sabe dónde terminan. ¿Nadie sabe? ¿Cómo es posible que en una ciudad dónde todos nos conocemos no se sepa dónde reducen las motos, las bicis, las herramientas?
Los centenares de cámaras monitoreadas en el COM están para conocer cómo ocurrieron los delitos, pero no para prevenirlos. Esa es una de las cuestiones centrales. De que vale mirar cómo robaron, cuando lo que debía lograrse era evitar el delito.
Junín está encima de un volcán y la situación parece tener serias similitudes con lo que le aconteció a Mario Meoni.
Para colmo, la economía del país está dirigida a salvar a 10 millones de habitantes y dejar al resto afuera. Del mismo modo en Junín, el petrequismo gobierno para no más de 20 mil vecinos de los casi 110 mil que la ven pasar.
A esa situación de desamparo, le sumamos la problemática del consumo de estupefacientes y la falta de atención a la salud mental.
Los comedores y merenderos que antes recibían a los chicos hoy tienen a los adultos pidiendo ayuda.
Buena parte del periodismo de Junín no averigua, no informa ni se informa… recibe el alimento de noticias que les provee la usina municipal, masticado y digerido
Las cárceles aportan, por una parte, a los presos llegados del conurbano, que amplían su logística hacia una ciudad sin escudos; mientras que por otra pululan las estafas virtuales. Lo único que está llegando a todos lados es la delincuencia.
Si la política no controla, la policía no trabaja y la justicia no tiene pruebas el fiscal no acusa y el juez no condena, entonces se conforma la “Tormenta perfecta” de la que hablábamos.
El objetivo es el delincuente, pero desde el municipio alientan a los fomentistas para reclamar a la justicia por la “puerta giratoria”. Como si fuera poco, todos terminan alrededor de una “torre de Babel” en la que nadie entiende lo que dice el otro y las soluciones nunca llegan.
Los allanamientos son a los narcokioscos, pero nunca en un depósito de estupefacientes. Las grandes cantidades de cocaína por lo general las logró personal de Gendarmería en la ruta 7, en controles de rutina, de gente que iba en tránsito y no se sabía si el destino final era Junín.
Hasta ahora las cámaras no lograron descifrar dónde se guarda la droga que se comercializa en nuestro distrito y se reparte tan eficazmente por los barrios a los mercaderes minoristas.
La justicia no confía en la policía, ni la policía en la justicia. La municipalidad quiere controlar a ambas, pero no se mete y sólo se anota en las fotos cuando hubo algún procedimiento exitoso que le sume “me gusta” en las redes sociales.
El buen policía quedó relegado y el buen fiscal prefiere conservar el cargo antes que coronarse de laureles.
La palabra “seguridad” dejó de estar en boca de Fiorini y Petrecca, porque prefieren ocultar los hechos a que los insulten en cadena
Buena parte del periodismo de Junín no averigua, no informa ni se informa. Recibe el alimento de noticias que les provee la usina municipal, que ya viene masticado y digerido. Desde hace años que no hay más conferencias de prensa donde se permita preguntar por la tarea realizada en materia de seguridad o en cada una de las áreas.
El petrequismo ha tomado por asalto la transparencia y no se conoce nada de los gastos que realizan los funcionarios y la disponibilidad de los recursos que aportan los vecinos.
Mientras tanto el volcán junta fuerza a partir de la desazón y la falta de respuestas de la política a la ciudadanía. La última fiesta en el autódromo dejó una muestra a través del video que circulaba en las redes y los insultos y silbatina que recibió Petrecca cuando se subió para compartir con Ponce de León.
La palabra “seguridad” dejó de estar en boca de Fiorini y Petrecca, porque prefieren ocultar los hechos a que los insulten en cadena. Hasta la foto ya está pasando a ser un artículo negativo para las figuras de los cuñados.
La tragedia del meonismo en 2013, que tantos hoy en el municipio prefieren no recordar, fue producto de una serie de cuestiones que también fueron encadenándose en torno a la inseguridad y terminaron explotando, dejando una marca imborrable.
La única forma de evitarlo es tomando las riendas de los problemas reales y la inseguridad es uno de ellos.
Por eso debe darse la importancia que merece, sacándole el velo sobre los gastos, poniendo personal capacitado para atender las verdaderas necesidades y entablando canales de diálogo que permitan avanzar hacia las soluciones reales.
El “antes que sea tarde” no es un cliché, es una forma de aliviar el presente dándole una pátina de esperanza, porque en realidad ya parece tarde.