El avance de las apuestas digitales sobre el ecosistema deportivo y juvenil encendió un debate profundo en la Provincia de Buenos Aires acerca de las fronteras de la publicidad y la responsabilidad del Estado en la prevención del juego compulsivo. Frente a la omnipresencia de las marcas de apuestas en las transmisiones de fútbol y en las camisetas de los clubes, las autoridades provinciales advierten sobre la necesidad de frenar mensajes que vinculen el azar con la realización individual.
Durante su paso InficieloPlay, el presidente del Instituto de Lotería y Casinos bonaerense llamó a rediscutir de forma urgente el rol de las figuras públicas que promocionan las plataformas autorizadas, al tiempo que alertó sobre las dificultades para combatir el circuito clandestino que ingresa directo a los teléfonos celulares de los adolescentes.
Al analizar la presencia de las casas de apuestas en la cotidianeidad mediática y deportiva, Atanasof se mostró a favor de fijar límites estrictos para proteger a la población más vulnerable.
“Yo creo que tenemos que hacer algo de manera urgente, inclusive con las plataformas legales, sobre el tema de la publicidad que las considero que son invasivas y no pueden estar asociadas al éxito personal”, aseveró el titular de Lotería.
En esa línea, el funcionario puso el foco en la proyección que generan los atletas consagrados sobre el público infantil y juvenil. “Discutamos si los referentes deportivos que los chicos idolatran pueden ser la cara o la expresión de una plataforma; creo que hay muchísimo para discutir, si tiene que haber bandas horarias para poder subir el mensaje”, sostuvo.
Sin embargo, Atanasof marcó la contradicción central que enfrenta la regulación estatal al intentar prohibir de forma total la comunicación comercial. “Si vos eliminás por completo la publicidad de las plataformas autorizadas, no es que se elimina la publicidad: se elimina solo la de las plataformas autorizadas porque las estás controlando desde el Estado; lo que va a proliferar es lo que permanentemente te ingresa por el celular, que es el juego ilegal”, explicó. Para graficar el cuadro, citó el caso de Brasil tras el decreto del presidente Lula da Silva, remarcando que sin jueces predispuestos ni leyes eficientes para enfrentar la maquinaria transnacional del juego clandestino, cualquier restricción sobre lo legal resulta insuficiente.
Otro de los frentes críticos expuestos por el titular del organismo reside en la promoción informal realizada a través de redes sociales por parte de generadores de contenido. Atanasof reveló que la Provincia avanzó con más de 80 denuncias judiciales contra personas que promocionaban sitios no autorizados, evidenciando una falta generalizada de conocimiento sobre el marco legal.
“En la mayoría de los casos los pibes se defienden diciendo ‘la verdad no sabía’, y probablemente sea así porque ni los propios empleados de la lotería tradicional te saben discernir entre una plataforma legal e ilegal”, detalló el funcionario. No obstante, recordó que la promoción del juego no autorizado constituye una contravención y un delito penal que debe ser perseguido.
A esta problemática se suma el surgimiento de una red de intermediarios informales empujados por la recesión económica. “Hoy la crisis te lleva a que muchos pibitos terminen siendo cajeros del sistema; hay más de 56.000 registrados en la Provincia de Buenos Aires y terminó siendo una salida laboral”, advirtió Atanasof, señalando cómo la vulnerabilidad social convierte al circuito clandestino en un refugio de ingresos.
Por último, Atanasof alertó sobre la velocidad con la que se desarrolla la patología en los entornos virtuales. “En el juego físico tradicional decían que para consolidarse la patología se tenían que dar cerca de 8 años de juego persistente; hoy dicen que con el juego online, con 24 meses de estímulo, ya se puede consolidar una patología de ludópata que hay que abordar en términos de salud mental”, concluyó, remarcando el carácter “silencioso e invisible” de una adicción que se instaló directamente en las habitaciones de las familias.