Miles de usuarios de Movistar abrieron la aplicación “Mi Movistar” para pagar la factura y encontraron que su línea había desaparecido. Los reclamos se multiplicaron en redes sociales y la empresa respondió, según cuentan los afectados, con mensajes de error o con silencio. Detrás del apagón hay una operación millonaria.
Telecom compró la operación de Telefónica en Argentina y cerró el negocio en febrero de 2024 por US$ 1.240 millones con la posterior aprobación del gobierno de Javier Milei. Para que el mercado móvil no quedara todavía más concentrado, debió desprenderse de unos 6 millones de líneas móviles y 200.000 accesos de internet fija.
Esos clientes pasan a Metrotel, que los atenderá bajo la marca Tuenti. Telecom es el grupo que controlan Clarín y Fintech.
Movistar comenzó a enviar comunicaciones individuales el 19 de octubre y seguirá informando a los clientes hasta fines de noviembre. Muchos se enteraron antes por la aplicación, que los dejó sin línea a la vista. Una empresa de “comunicaciones” que cobra por conectar a la gente no logró avisarles bien en tiempo y forma, que se los llevaban.
El traspaso es automático: los clientes conservan número, chip y condiciones del plan, y también se mantienen el crédito disponible y la modalidad de pago. La autoridad de competencia exigió ceder cuatro millones de líneas en el AMBA y otros dos millones en el resto del país para sostener un esquema de tres operadores frente a Personal y Claro.
Pero nadie dice que hay que bajarse una nueva aplicación en el teléfono del nombre “Tuenti”, lo que antes era la segunda marca de Movistar. Tampoco que Movistar Hogar sigue estando en la misma aplicación de siempre, ya separada de las líneas móviles.