Pedro Alliana juró como nuevo presidente de Paraguay mientras las autoridades ejecutaban una orden de detención contra su predecesor, Santiago Peña, poco después de ser destituido mediante un juicio político por su presunta vinculación con el colapso del banco local ueno.
En el final de un proceso de dos días, los senadores apoyaron con 44 votos la condena de Peña, quien había presentado su dimisión el jueves tras perder el apoyo de su partido.
Una sala bicameral del Parlamento paraguayo invistió al dirigente del Partido Colorado como nuevo primer mandatario local. La disposición contra Peña, en tanto, fue dictada por los fiscales de Delitos Económicos y Anticorrupción, junto con la agente de la Unidad Especializada en Delitos Informáticos y Lavado de Activos
El vicepresidente Pedro Alliana, un político conservador de 52 años, asumió en reemplazo de Peña para completar el mandato hasta 2028. Mientras el nuevo mandatario juraba, policías y fiscales ingresaron al domicilio de Peña en Asunción para comunicarle la orden de arresto mientras un grupo de manifestantes protestaba. La fiscalía dijo que Peña permanecería en su domicilio en calidad de detenido y se presentaría ante las autoridades el sábado.
La caída de Peña se precipitó tras la intervención de ueno, una entidad financiera digital con la que mantuvo vínculos comerciales en el pasado. Su renuncia no fue aceptada formalmente, lo que dejó al país en un limbo político mientras continuaban los procedimientos de destitución.