En el “Diario de la guerra del cerdo”, Adolfo Bioy Casares ubica como protagonista principal a Isidoro Vidal, un jubilado que un día descubre que los jóvenes han decidido comenzar a atacar, amenazar y matar a los viejos.
Publicada en 1969 y llevada al cine en 1975 bajo la dirección de Leopoldo Torre Nilson, el autor jamás se podría haber imaginado que algún día pasara algo similar, pero pasa. Aunque más solapado, pasa.
En Junín pasa.
No hay un dato exacto porque todo se intenta tapar por parte de funcionarios que miran al resto desde un estrado del confort. Pero se calcula que al menos 15 jubilados han muerto en estos dos años esperando un turno médico, debido al colapso que sufre la atención sanitaria al sector pasivo en nuestro medio.
No existe mayor inoperancia y desidia que la que día a día muestran el intendente municipal, la dirección del hospital interzonal, el PAMI y las autoridades del Círculo Médico Junín, por no encontrar una solución al daño que vienen causando a los pasivos por la irresponsable desatención.
SEMANARIO mantuvo un encuentro con representantes de la Multisectorial de Jubilados y Pensionados de Junín, una organización que “le molesta” al sistema de inacciones que acontecen en nuestro medio en perjuicio de los mayores, quienes con su trabajo oportunamente bancaron la jubilación de otros y hoy se encuentran en un escenario que en su origen parece haber sido escrito por Bioy Casares.
Miguel Angel Saita, Ismael Tornello y Andrés Fantino relataron a este medio la miseria que viven muchos, debido a lo miserable que resultan las políticas y los funcionarios que están a su cargo.
Les pega de lleno una y otra vez la frase de la ex jefa del Fondo Monetario, Christine Lagarde, que reclamó en 2012, entre otras medidas, que se recorten las prestaciones y se retrase la edad de jubilación ante "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado".
Creen que el plan de Lagarde empezó a cumplimentarse con la llegada de Cambiemos y que acá en Junín, Pablo Petrecca lo lleva adelante de modo eficaz.
Acá son 17.000 jubilados y pensionados, un número considerable fruto del trabajo que llevaron a cabo en un distrito que supo tener pleno empleo y ser faro de la región.
“Estamos todos amontonados en el hospital, y cuando necesitamos un médico especialista te dejan en espera y esas esperas son de 60 días o más”, dicen en la multisectorial.
Entonces, el hospital que recorrió hace unos días la gobernadora Vidal, el que admira la legisladora Ricchini y que idolatra la directora Ramallo, termina siendo –descorriendo el velo- un depósito de viejos mendicantes de salud porque el sistema no tiene recursos para que a través del PAMI negocie con el Círculo Médico la atención en clínicas o consultorios particulares.
Y mientras María Eugenia, María Laura y Alicia se sacan selfies que suben a las redes buscando votos, se nos mueren en Junín cinco, diez o quince abuelos cuyas ansiosas enfermedades no esperaron los tiempos del gobierno del Cambio, el mismo que dejó que se fugaran casi 40 mil millones de dólares que era parte del crédito otorgado por el FMI.
¿Cuántos hospitales, cápitas, medicamentos, se llevó la timba financiera?
Y todo se transforma y entonces el Hospital Interzonal General de Agudos, el HIGA, termina siendo una escenografía de película barata, donde por fuera se ve lindo y por dentro no hay nadie.
Con guardias abarrotadas, ancianos en depósito y con médicos sobrepasados porque otros prefieren lo privado.
Con una administración boba que hace poco presentó un proyecto de clúster de Salud (favoreciendo a la medicina mercantilista), pero deja a sus vecinos abandonados.
¿Y dónde está el Estado? Es la pregunta que cada uno viene haciéndose y por mayoría contestó en las urnas del pasado 11 de agosto, poniendo en disparada a los jóvenes de chupines cuya cruel insensibilidad ni siquiera imaginó Bioy en su novela.
Insensibilidad propia también de buena parte de la comunidad médica, que se interesa ante cada oportunidad de negocio y desaparece cuando se trata de solidaridad en tiempos de crisis.
Crisis que hoy soportan penosamente los jubilados y pensionados que se resisten a los Lagarde y a los Petrecca, pero también a los “Scatarello”, cuando hacen referencia a Gabriel, el presidente del Círculo Médico (“el padre era otra cosa”, dicen), paradójicamente un “cardiólogo sin corazón” que se ha mostrado intransigente frente a la posibilidad de alcanzar algún acuerdo con el PAMI o al menos a abrir un resquicio para que los adultos mayores puedan acceder a los especialistas de modo directo como hace cuatro años.
“Acá los médicos no arreglan porque dicen que les pagan poco y que ellos son muy buenos y nosotros quedamos en el medio, todos en el hospital. Hicimos tres o cuatros reuniones pero el Círculo Médico dice que PAMI no les paga lo que corresponde”.
Puntualizan que “el Círculo nos abandonó, ha habido arreglos en casi todo el país pero acá en nuestra ciudad no hubo arreglo posible. Nos piden a nosotros que vayamos al PAMI a pelear por ellos y ellos no nos atienden y en el hospital nos ponen en lista de espera como si fueran a hacernos un trasplante y lo que esperamos es a un especialista”.
Al momento de buscar un ejemplo tomemos por caso un malestar estomacal por el cual se visita a un médico clínico. Si éste determina el estudio con un gastroenterólogo hay que pedir turno y puede tardar 60 días o más. Entonces cuando todos bregan por la medicina preventiva acá van por la espera traumática y riesgosa. Igualmente elegimos el peor ejemplo ya que el hospital no cuenta con gastroenterólogo por lo que en ese caso la espera será eterna o… si hay platita, se puede ir a un “doctor particular”.
Los representantes de los jubilados que cada miércoles marchan en la Plaza 25 de Mayo para tratar de visibilizar este verdadero genocidio, puntualizan que “todos los especialistas del hospital están colapsados por una crisis política. No hay trabajo, por lo tanto no hay cobertura médica, no hay obra social. ¿Adónde va la gente? Al hospital y en el hospital nos metieron a nosotros”.
Se trata de gente mayor, con 30 o 40 años de aportes que no puede acceder al sistema de salud. Una verdadera estafa avalada por instituciones.
“Nos duele como el intendente Petrecca se burla de nosotros. Tal vez el padre sea un excelente pastor, pero el hijo es un salame que nos toma de tontos. Le fuimos a pedir que nos ponga un teléfono para sacar turno y no da bola. Un matrimonio gastó 900 pesos de taxi para ir a ver a un médico. Fueron ida y vuelta a las 3 de la mañana ($300 pesos) para sacar turno al urólogo y era otro día. Volvieron y sacaron, después tuvieron que ir el día del turno. Se les fueron casi mil pesos sólo en taxi”.
Petrecca es a los jubilados lo que ya descubrió más de medio Junín, una “marca”. Que se saca fotos con abuelos que ni siquiera saben quién es, pero él se ríe juguetón mientras los otros no entienden.
A cada reclamo responde con fotos y notas con los medios amigos, pero nunca con acciones que brinden solución a la variedad de problemas que generaron sus socios políticos Macri y Vidal.
“Él mismo tendría que ir al Círculo Médico y decirles: ‘aflójenle un cachito’”.
“Nos dejan un odio tremendo metido en la sociedad. Esto se puede resolver en Junín si tienen voluntad”, aducen los pasivos.
Ahora desde el PAMI llamaron a los consejeros porque empezaron a enterarse que hay muertos esperando un turno y que medios como SEMANARIO iba a difundir el tema.
Se calcula que al menos 15 jubilados han muerto en estos dos años esperando un turno médico, debido al colapso que sufre la atención sanitaria al sector pasivo en Junín
“Si aumentaran un poco nos pueden dar atención hasta el mes de diciembre para luego con el otro gobierno empezar a negociar en otros términos. Necesitamos que no nos sigan matando y nos atiendan como corresponde”, dicen casi en un ruego, por parte de esta organización que congrega a más de 100 adherentes.
“Nos vamos a sacar una radiografía a un particular y nos piden ‘una ayuda’. A nosotros nos piden ayuda, cuando somos los que más la necesitamos la ayuda. Esto está todo al revés”.
Destacan, sin embargo, la tarea de Luciana Gómez Panizza al frente del PAMI Junín, porque dicen “si llega a renunciar Luciana y meten un PRO o alguno de la iglesia de Petrecca, nos cagan a palos todos los días”.
“Pero los radicales de Luciana están adentro de Cambiemos”, les recordamos. Y reconocen que “mucho no consigue y tal vez está necesitando el sueldo”.
Entre la indignación y la bronca, los jubilados afirman: “quisiéramos llegar al corazón de los médicos, pero sólo nos salen puteadas”.
Así queda demostrado este estado de cosas en una sociedad que señala la grieta en los demás pero no la nota en la propia.
Actuando de modo individualista, haciendo aún más ingrata a esta medicina puramente mercantilista por parte de profesionales que mamaron de la teta del Estado para hacerse del conocimiento, se especializaron en hospitales públicos y hoy rechonchos de lo que bancaron los mismos trabajadores le ponen precio a la dignidad convirtiéndose en unos pobres tipos, que sólo tienen plata y les sobra ego.
“No los podemos poner a todos en la bolsa, pero por favor les pedimos una tregua hasta diciembre”.
Hace dos años que están en la Plaza marchando los miércoles, Petrecca no los recibe pero va y reparte canastas con latas de duraznos en el Beto Mesa. Si se juntaran los 17 mil jubilados, se llenan las plazas de todo Junín y si participan sus hijos y nietos no queda nadie afuera.
No se explica entonces semejante frialdad hacia este sector de la comunidad a la que se ha abandonado a su suerte. Muchos vuelven a trabajar en las changas que salgan, otros comen salteado o mal nutridos. Ruegan para no enfermarse y de los 10 medicamentos gratuitos que tenían ahora son sólo cuatro y la mayoría sobrepasa eso porque el abandono –además- enferma.
“Al menos toquen bocina los miércoles cuando pasan por la plaza y nos ven haciendo la marcha”, piden casi inocentes, en medio de una vergüenza social de la que nadie quiere hacerse cargo.