El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se reunió ayer con los propietarios de la confitería París de La Plata, luego que decidieran cerrar producto de problemas financieros y el agravamiento de la situación en medio de la cuarentena que paralizó la economía.
Kicillof estuvo acompañado por el subsecretario de Desarrollo Comercial y Promoción de Inversiones, Guillermo Rabinovich, y el jefe de Gabinete del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Andrés Biscione.
Juntos analizaron todas las herramientas que desde los Gobiernos nacional y provincial se instrumentan en el marco de la pandemia para atender la situación de las PyMEs. Según consignaron desde Provincia, el objetivo fue comenzar a buscar alternativas que permitan sostener el emprendimiento y resguardar las fuentes de trabajo.
“Asumimos en un contexto de emergencia económica y desde el primer día de nuestra gestión priorizamos la producción y el empleo como motores centrales para recuperar el crecimiento de la Provincia”, expresó Kicillof, y agregó que “hoy nos encontramos ante una emergencia sanitaria impensada pero reafirmamos más que nunca esos ejes de nuestro trabajo”.
Cabe recordar que ayer, el tradicional comercio de la ciudad de La Plata anunció que como consecuencia de los problemas financieros que arrastra desde hace varios años, y ante el impacto económico del aislamiento, debía cerrar sus puertas.
Tras la noticia, los trabajadores del comercio denunciaron que no fueron previamente notificados de la decisión y realizaron una asamblea en la puerta del local ubicado en la esquina de 7 y 49. Debido a la cuarentena, la París cerró la atención al público pero para continuar con la actividad dispusieron el envío a domicilio de menúes, por lo que, salvo los mozos, la mayoría de los trabajadores continuaban asistiendo.