sábado 30 de mayo de 2026

LOCALES | 22 oct. 2020

Desidia gubernamental

Los cementerios de Junín, abandonados por el municipio

Preocupa el deterioro, la suciedad, la falta de inversión y mantenimiento en las necrópolis. Tras el día de la madre, en que muchos vecinos concurrieron, se multiplicó la queja.


El día de la madre los cementerios de Junín fueron el lugar donde concurrieron muchos vecinos, a dejar una ofrenda a sus seres queridos que descansan en esos lugares. Pero se llevaron una sorpresa: el estado lamentable que presentan las necrópolis, totalmente faltas de mantenimiento, sin inversión, con suciedad y mucho deterioro.

Más que una visita para recordar a sus muertos, los vecinos salieron horrorizados por la situación y elevaron sus reclamos, aunque es posible que una vez más, el municipio haga oídos sordos y siga con la misma inactividad y falta de respuestas de siempre.

A través de las redes sociales se hicieron virales fotos del cementerio Central, con cajones y restos humanos a la vista, desparramados en la parte de los corredores y fuera de los nichos.

 

Pero también trascendieron quejas por el cementerio del Oeste, sobre el cual el año pasado se levantó una fuerte polémica, porque el municipio inició “obras”, que incluyeron arrasar con el sector conocido como “Angelitos”, donde descansan niños.

“Cuando levantaron con palas hidráulicas la parte de los angelitos en el cementerio del Oeste llamé para que vieran el desastre que estaban haciendo con los angelitos... me explicaron que iba a ser más lindo, porque iba a ser como un espacio verde. Hoy es un pastizal y no sabemos dónde fueron a parar los angelitos que estaban ahí, los pisotearon con los camiones y las palas”, dicen los vecinos a través de las redes.

Las obras arrancaron por marzo de 2019, y ya entonces había quejas: “Vi pedazos de madera, floreros hasta con flores, y la topadora pasó por encima de las tumbas rompiendo todo, que llevan al basural. Justo con trabajos realizados en Semana Santa, que es una fecha especial, sin importar qué pasa con los angelitos que están acá”, dijo en ese momento indignada una mujer, concurrente habitual al cementerio del Oeste, donde se están desarrollando tareas de erradicación de árboles y parquización del lugar.

Lo que se arrancó el año pasado es el destrozo de todas las lápidas sin más miramientos, dejando semejante “paisaje” a la vista de todos. Ni se le ocurrió al funcionario a cargo, cerrar el paso de la gente con paneles para dar un marco de menor desaprensión. Y después, por falta de fondos, de ideas, de ganas y con la excusa maravillosa de la pandemia, todo se dejó así como continúa hoy en día.

A la vista de todos, estas escenas de una película de terror explican la falta de capacidad en este y tantos otros temas que hacen a la calidad de vida de los vecinos.




 

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