sábado 28 de noviembre de 2020

OPINIÓN | 24 oct 2020

Semanagro

¿Será el campo para unos pocos?

El gobierno acaba de dar un espaldarazo a la exportación, de hecho bajó a cero las retenciones para los que envían los granos al exterior, no así para los productores, quienes recibirán una baja temporal de retenciones. ¿Qué hay para el resto?


Por: Redacción Semanario

El campo argentino podría enlazarse con el desarrollo, capacidad para generar empleo, la posibilidad de llevarle infraestructura y la dicha de que se revierta el éxodo rural.

Sin embargo, al menos por ahora, seguirá siendo la “gallina de los huevos de oro” de esta Argentina ávida de dólares frente al mundo ávido de materias primas básicas.

Esta semana, el ministro de Economía, Martín Guzmán, anunció la modificación el esquema de derechos a la exportación (retenciones) y de reintegros para la exportación "con una mirada estratégica, que busca incentivar la producción con mayor generación de valor agregado".

Dijo que se bajarán a 0% los derechos de exportación de los bienes finales industriales, a excepción del sector automotriz, y los insumos elaborados industriales al 3%.

El funcionario anunció la creación del “Programa de Compensación y Estímulo para Pequeños y Medianos Productores de Soja” por una inversión pública de 11.500 millones de pesos.

Según estimaron desde Economía "la medida se basa en un criterio de asignación progresivo. Las compensaciones van a ser mayores para las regiones alejadas de la zona núcleo del país, con un principio federal de nuestra estrategia económica”. Si bien esto podría comprenderse como una segmentación de los derechos de exportación habrá que esperar el sentido práctico de la medida para determinar su importancia.

Por otra parte, Guzmán anunció que para lo que resta de año se establecerá un esquema de derechos a la exportación para el complejo sojero con reducción de alícuotas de exportación: granos de soja del 33% al 30%, y que se aumentará gradualmente hasta llegar a su valor actual en enero.

En el caso de los aceites, la reducción será del 31% al 27% para volver al porcentaje actual también en enero. Mientras que en el Biodisel se reduce la alícuota del 30% al 26% en octubre.

Luego de realizar los anuncios de bajas temporales de las alícuotas de exportación, Guzmán anunció que el 14 de octubre se comenzará a trabajar con el Consejo Agroindustrial la ley propuesta por el sector.

Por lo tanto hasta ahora sólo se vislumbra un sector agropecuario con el objetivo puesto casi únicamente en la generación de divisas extranjeras, siguiendo con las ventas de materia prima básica en forma de granos y con poco aporte de valor agregado.

Indudablemente las necesidades de hacer caja son imprescindibles para sortear esta pandemia que se está llevando puestas las economías más resistentes.

Este perfil exportador argentino muestra una clara primarización de las ventas al exterior, aunque más por el fuerte retroceso en la colocación de productos industriales en los mercados externos que por incremento de las  de commodities agrícolas y de los principales complejos agroindustriales.

Qué quedará para los distritos es la pregunta del millón. Hasta ahora no se vislumbra que el agro se convierta en generador de mano de obra en los pueblos de la pampa húmeda y tampoco se vislumbran cambios en la matriz productiva químico dependiente que está causando un profundo daño ambiental.

MAS DE LO DE SIEMPRE

En los primeros cinco meses del año, 7 de cada diez dólares exportados correspondió a productos primarios o manufacturas de origen agropecuario (MOA).

Se trata de la mayor participación de este segmento en el total de exportaciones en los últimos 35 años.

En cuanto a las exportaciones de origen industrial, su participación cayó el año pasado al 22%, un guarismo que no se veía desde 1992, revela el estudio que se conoció recientemente.

Ésta es la foto actual del perfil exportador argentino, en parte, atravesado por la pandemia. Pero no todo es culpa del coronavirus. Al observar la película, asoman algunos desafíos que habrá que atender más temprano que tarde.

En el análisis llevado a cabo por el portal InfoNegocios se consultó a Enrique Mantilla, presidente  de la Cámara Argentina de Exportadores (CERA) quien afirmó que: "Es necesario mejorar la competitividad, es un tema complejo en un mundo que está cambiando pero hay que cosas que había que haber hecho y no se hicieron".

Se refiere a compromisos que surgen del Acuerdo de Facilitación del Comercio, ratificado por el país enero de 2018, como tener un Comité Nacional de Facilitación del  Comercio u otros instrumentos que aún son una deuda pendiente.

Para Marcelo Elizondo, director general de DNI Consultores, hay un impacto en las exportaciones atribuible a la pandemia, en especial por el "perfil de clientes de la Argentina".

Mientras China, India o Vietnam, y en menor medida Malasia e Indonesia "con o sin cuarentena nunca dejaron de comprar alimentos o productos primarios", los industriales a Brasil "fueron los más golpeados, como el caso de los autos".

No obstante, Elizondo aclaró que "exportar productos primarios no está tan mal porque a diferencia de 1986 cuando se exportaba sin valor agregado, hoy los productos primarios tienen tecnología, modificación genética, utilizan satelización productiva, agricultura de precisión, maquinaria agrícola".

Y enfatizó: "Hoy hay mucha más tecnología en algunos productos primarios que en ciertos bienes industriales precarios".

Hacia adelante, Elizondo advirtió sobre los cambios políticos y tecnológicos que atraviesa el mundo, más allá de esta pandemia. "Veo más puja geopolítica que comercial por saldo exportables", indicó Elizondo.

Ante la pospandemia, cree que habría que poner el acento en mejorar la competitividad pero también diversificar mercados, empezando a mirar un poco más a países como Vietnam, Taiwán, México o Canadá, "no para reemplazar a Brasil, sino para complementarlo".

Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior Siglo XXI, destacó que "se necesita un plan económico que incluya un programa agresivo de exportaciones con fuerte crecimiento de la competitividad".

En momentos en que el Mercosur cruje por algunas desaveniencias entre los gobiernos, Ponce apuesta a "desideologizar nuestros vínculos políticos para no perjudicar los vínculos comerciales".

Esto sin olvidar la conveniencia de "diversificar mercados en Américs latina, buscando cadenas de valor regionales más cercanas". En el horizonte aparece un mundo más complejo, caracterizado por una crisis por la pandemia en que "van a achicarse muchas cadenas globales de valor", pronosticó Ponce.


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