jueves 17 de septiembre de 2026

LOCALES | 13 nov 2020

Ojos que ven

Pandemia: ¿Dónde tengo la cabeza?

Uno de los efectos colaterales de la pandemia está relacionado con la salud mental. La provincia de Buenos Aires sigue atendiendo un 0800 para quienes quieran consultar en los centros locales. Cuidados para tener en cuenta por parte de la Organización Mundial de la Salud.


Por: Redacción Semanario

En el marco de medidas de la pandemia promovidas por la Provincia, el cuidado de la salud mental de los bonaerenses fue uno de los ejes prioritarios a trabajar. A pocos días de decretado el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, la Subsecretaría de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencia de Género, a cargo de Julieta Calmels, activó una línea telefónica gratuita atendida por equipos de profesionales de salud mental: “La línea del 0800-222-5462 fue una de las primeras medidas que hicimos desde la Subsecretaría con el objetivo de volver lo más accesible posible un recurso a la población en el momento en el que se decretaba el ASPO”.

El miedo y la angustia son manifestaciones normales en un contexto de pandemia como el actual. A los cambios propios de la rutina diaria y la incertidumbre sobre el futuro, se suma al temor a contraer el virus, pudiendo desencadenar en múltiples manifestaciones como irritabilidad, ansiedad, insomnio y confusión, entre otros. “En eso que despertó la pandemia, el Estado tenía una función de acompañar a la población, no solo asistirla cuando ya la situación es más grave, sino acompañarla a transitar ese momento”, señaló la subsecretaria a referirse al diseño de la línea telefónica de atención gratuita.

Calmels explicó que se diseñó para contribuir a restablecer todos los canales necesarios para la continuidad de los tratamientos y de la asistencia. Pero también para recibir consultas de personas que requirieron atención porque presentaron sintomatologías o para contención en situaciones puntuales. “Llamaron por violencia de género, consumo problemático, niños y adolescentes, personas en tratamiento, personas con dificultades de sueño, hasta situaciones de riesgo grave, en donde directamente lo que se hace es enviar un equipo móvil de asistencia hacia el domicilio”, detalló.

DEMANDA

La demanda más grande durante los llamados fue la situación de angustia y necesidad de atención. La mayor cantidad de motivos tuvo que ver con asistencia y acompañamiento. Incertidumbre y miedo fueron las palabras que más se repitieron.

“El 70% llamaba por temas sobre sí mismos y otra cantidad no menor llamaban por terceros, por hijos, vecinos, amigos. Eso es algo que promovimos bastante y funcionó”, subrayó la subsecretaria.

Junto con la asistencia en salud mental, ya sea tratamientos o la intervención en una situación puntual por parte del equipo de profesionales de salud mental; la línea se convirtió en un dispositivo de acompañamiento fundamental para muchas personas que no realizaban tratamiento, algunos por resistencia y otros porque no necesitaban realmente un tratamiento, pero sí que requerían contención, sobre todo al comienzo de la pandemia y de las ASPO cuando se generó una conmoción muy grande.

DESDE LA OMS

También la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha mantenido alerta frente a la dificultad que aparece como efecto colateral del entorno que ha tenido la pandemia.

El ente internacional hace hincapié en los cambios de la rutina cotidiana que han aparecido a medida que los países han ido aplicando medidas para restringir los movimientos con el fin de reducir el número de infecciones por el virus de la COVID-19.

Dice la OMS que “las nuevas realidades del teletrabajo, el desempleo temporal, la enseñanza en casa y la falta de contacto físico con familiares, amigos y colegas requieren tiempo para acostumbrarse. Adaptarnos a estos cambios en los hábitos de vida y enfrentarnos al temor de contraer la COVID-19 y a la preocupación por las personas próximas más vulnerables es difícil, y puede resultar especialmente duro para las personas con trastornos de salud mental”.

En su página web -www.who.int/es- brinda una serie de recomendaciones con el objetivo de “cuidar nuestra salud mental y ayudar a otras personas que pueden necesitar más apoyo y atención”.

Entre esos consejos pone especial énfasis en no discriminar. Sostiene la organización que “el miedo es una reacción normal en situaciones de incertidumbre. Pero, a veces, este miedo se expresa de un modo que resulta hiriente para otras personas”.

Por lo que insta a evitar la discriminación respecto a las personas por miedo a la propagación de la COVID-19 y tampoco a aquellas que puedan estar infectadas por el coronavirus.

Tampoco este tipo de agresión hacia los profesionales sanitarios o a grupos étnicos en particular.

La OMS refiere particularmente a que en estos momentos de estrés los niños deben requerir mayor atención. Por ese motivo promueve encontrar formas positivas de expresar sentimientos como el miedo y la tristeza y ayudarlos a mantenerse en contacto con sus amigos y familiares por teléfono y por internet, entre otros consejos que aporta en su página web.

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