jueves 26 de noviembre de 2020

OPINIÓN | 19 nov 2020

Espacio de opinión

Mejor que decir es hacer

Escribe: Agustín Pinedo (*)


Por: Agustín Pinedo (*)

El ministro de Transporte Mario Meoni  días pasados anunció la finalización de todos los trabajos pendientes de la Terminal de Ómnibus y la pronta licitación del puente bajo nivel de calle Rivadavia, nada más grato que quien gobernó Junín y fue artífice de la mayor obra pública ejecutada por el municipio en los últimos 60 años comience a dar fin a las obras pendientes de tan importante gestión.

Basta recordar la remodelación del área central, desde las plazas que estaban en estado de abandono o la calle Roque Sáez Peña, imagen literalmente de un campo de guerra; o las innumerables plazas barriales; las más de 700 cuadras de pavimento y otras tantas de cordón cuneta; la repavimentación de la Av. San Martín, Primera Junta, Intendente de la Sota  y tantas otras; la iluminación de la Ruta 7 y Circunvalación; las más de 600 viviendas; la recuperación de los espacios abandonado de calle Newbrery y Maipú; el cordón y base estabilizada de Pastor Bauman, Av. Alvear; las más de 500 cuadras de agua y cloacas; y paro aquí porque sería de nunca acabar enumerar todas las obras realizadas.

Y todo se llevó a cabo sin prácticamente ayuda de nadie, salvo las 470 viviendas del Plan Federal y la magnífica e importantísima obra del Plan Maestro del Río Salado, que sí se lo debemos a Néstor Kirchner, obra de la que hoy nadie se acuerda ni conoce como lo demostró la administración Pettrecca – Vidal con la ridícula tierra embolsada que colocaron sobre los terraplenes de una obra bien pensada por ingenieros especialistas, no solo gastaron dinero inútilmente sino, lo que es peor, se mofaron del conocimiento técnico y de todos nosotros.

Esta introducción, que espero refresque la memoria de muchos olvidadizos y apropiadores de gestiones ajenas, me lleva a recordar los proyectos de desagües pluviales de Zona Norte, la repavimentación del Aeródromo, el Centro Cultural Borges de calle Ameghino –que la actual administración luego de cinco años no pudo terminar y, además, lo degrada a Centro de Monitoreo, porque, como no podía ser de otra manera, el pensamiento oscurantista de los  actuales administradores se opone a la cultura–, la Terminal de Ómnibus, la Pista de Atletismo o El Puente Bajo Nivel de calle Rivadavia, obras tan vituperadas por los que desdeñan la importancia de la evolución urbana o peor aún por los  inoperantes de toda laya, aquellos  que planifican y planifican pero jamás ejecutan, hasta el colmo de proponer un puente elevado que sepulta todo a su alrededor, que solo pueden usar los automóviles, aunque después hablan de bicisendas, pura cháchara.

Por todo esto, no puede ser más grato para mí y para todo Junín tener la certeza de que el señor ministro, a quien tuve el honor de acompañar en su gestión de Intendente, va a empeñar todo su esfuerzo, como lo hizo en aquellos años, en terminar con lo iniciado y confirmar así que aquella frase que repetía el más grande político argentino del siglo XX, “mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”, nuevamente está vigente.

(*) Exsecretario de Obras y Servicios Públicos. Gobierno Intendente Meoni

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