sábado 28 de noviembre de 2020

CULTURA | 22 nov 2020

libros

"¡Canten putos!": ¿De dónde vienen las canciones de cancha?

En el libro "¡Canten putos! Historia incompleta de los cantitos de cancha", Manuel Soriano, en un rol cuasi detectivesco investiga sobre las canciones de cancha.


Por: Alejandro Gómez Blanco

Manuel Soriano recuerda que la primera vez que fue a la Bombonera a ver a Boca tenía 10 años, aunque fue a los 15 cuando empezó a ir más seguido con un grupo de amigos con quienes solían jugar durante los partidos a ver quién adivinaba a qué banda o solista pertenecían los ritmos de las distintas canciones que los hinchas xeneizes entonaban a viva voz. La que a él más le gustaba dice:

Dale Bo, dale Bo... Esta es tu hinchada la que tiene aguante...  La que te sigue siempre a todas partes... Y la que nunca te va a abandonar

Hoy, casi 30 años después, sabe perfectamente de dónde proviene ese cantito que se escuchaba y todavía se corea en el templo azul y oro, pero también en el resto de los estadios del Fútbol Argentino. “Esta es muy rara, es de un brasilero que se llama Luiz Ayrao y que acá la hizo María Marta Serra Lima”, cuenta el escritor argentino Manuel Soriano, autor del libro ¡Canten, Putos! Historia incompleta de los cantitos de cancha que, a lo largo de sus 104 páginas, se sumerge en el intrincado mundo de las hinchadas y los cánticos futboleros.

 

En el libro, Soriano se coloca en el rol de detective, atraído por las mismas inquietudes que tenía en torno a estos temas durante su adolescencia: ¿De dónde vienen las canciones de cancha? ¿Cómo nacen? ¿Quién o quiénes escriben sus letras? ¿Cómo logran imponerse y que 60 mil almas en simultáneo las entonen todos los domingos en las tribunas?

 

En las distintas crónicas que conforman ¡Canten Putos!, el autor va narrando ese proceso de indagación y su intento de funcionar como puente entre los creadores originales de las canciones y los artífices de sus versiones de cancha.

 

 

“Hace 3 años dije ‘voy a ver qué pasa si me pongo a investigar un poco’ y empecé con una que es la de La concha de tu madre All Boys. Me puse un poco a tironear a ver qué había detrás de esa historia y me di cuenta que cuanto más escarbaba, más cosas encontraba, más ventanas se abrían y aparecían nuevos contactos; entonces me di cuenta que lo que podía hacer era escribir una crónica de la búsqueda”, explica Soriano y comenta que el origen de esa canción “tiene que ver con una cantante mexicana en 1980, que tenía 19 años y que de repente conoce a un productor argentino que estaba probando suerte en México. Juntos hacen esta canción que se llama Atrévete a decírmelo ́ y luego vienen para Argentina, donde pega y se transforma en varios cantitos de aliento”.

 

Atrévete a decírmelo, compuesta por este productor argentino, un tal Richard Mochulske e interpretado por la mexicana Sonia Rivas llegó a las canchas del fútbol argentino y su ritmo tuvo distintos usos. Primero como un cántico genérico de aliento cuya letra podría haber sido escrita tranquilamente por un niño de 5 años ya que su lírica es bastante austera y solo requiere de 3 palabras: “Dale” + el nombre o el apodo del equipo en cuestión abreviado (por ejemplo, en el caso de Independiente, sería “Ro”) + el nombre o apodo completo del equipo (siguiendo con el ejemplo de Independiente, sería “Rojo”). El resultado de esa fórmula, es el siguiente:

 

Dale dale dale Ro... Dale, dale, dale Ro... Dale, dale, dale Rojo,... Dale dale dale Rojo, Dale dale Ro

 

La misma melodía, aunque obviamente con distinto contenido fue coreada en el vestuario del Estadio Azteca ni más ni menos que por los jugadores argentinos tras lograr una victoria histórica por 2 a 1 frente a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México 1986 en el que Argentina conseguiría su segundo campeonato del mundo. El registro de ese momento quedó grabado en Héroes ”, la película-documental oficial sobre el Mundial 86. Allí se lo ve al mejor jugador de todos los tiempos, Diego Maradona, cantando: “Argentina va a salir campeón...”

 

Pero el hincha argentino no se apropió de la canción de Sonia Rivas y Mochulske solo para alentar al de sus amores, sino que también la aprovechó para la burla a los rivales, y así surgieron cantitos que expresaban con fuertes dosis de sarcasmo e ingenio que (tal club) “va a salir campeón, el día en que las vacas vuelen y que la Argentina baje la inflación”.

 

Sin embargo, esta melodía se convirtió en un hit extendido a decenas de tribunas, que en algún momento cantaron “La concha de tu madre All Boys”, casi como si se tratara de una especie de complot o bullying contra el equipo de Floresta. Incluso distintos usuarios de las redes sociales compartieron sus versiones en guitarra, piano y hasta violín de este cántico viral.

 

“La concha de tu madre All Boys trasciende a la cancha porque después se empezó a decir como una especie de catarsis o de liberación cuando te salía algo mal, en vez de putear, decías ‘La concha de tu madre All Boys’”, señala Manuel Soriano, que recuerda una de las crónicas que incluyó en su libroenta que una mujer en proceso de parto “estuvo 10 horas pujando para que saliera su hijo y durante las 10 horas no paró de gritar ‘La concha de tu madre All Boys’ a todo pulmón”.

 

Soriano considera que, por más que la frase tenga como víctima al “Albo”, en realidad, “como sucede con el resto de las canciones de cancha, las cosas pierden su significado literal”, y explica que “lo mismo pasa con el título del libro: ‘Canten Putos’ se usa en el sentido de ‘canten, amargos’ y se puede usar en una fiesta para arengar a la gente para que cante o baile”.

 

El tema de la sexualidad, y específicamente de la homosexualidad, es una cuestión más que recurrente en las letras de los cantitos futboleros y, según el escritor, esto comenzó a hacerse visible hacia fines de la década del 70 cuando “empieza a aparecer la idea de autocelebración de la hinchada, la hinchada que se celebra a sí misma y quiere diferenciarse del otro. Está esta cosa de ‘yo soy macho y el otro es puto´”.

 

En este sentido, también señala que “todas las metáforas que aparecen en las canciones de cancha, como el ‘te vamos a romper el orto', tienen que ver con una cuestión de dominación, de humillación del otro” y que “está instalada la idea de que el macho es el que domina aún cuando someta a otro macho. Cuando pasó lo del Bambino Veira, que fue acusado de intentar violar a un menor, la hinchada de San Lorenzo tenía una canción que lo tomaba como algo positivo a eso”.

 

El autor de “¡Canten Putos!” aclara que su libro no es un estudio sociológico ni una investigación teórica, sino que “es una especie de historia de la búsqueda”. En uno de los capítulos del libro, Soriano transcribe los mails que intercambió con el mánager de Bonnie Tyler, la cantante británica que tuvo su mayor éxito durante la década del 80, cuando lanzó temas icónicos de aquella época como Total Eclipse of the Heart, Holding Out for a Hero o It's a Heartache, que las hinchadas argentinas la adaptaron e incorporaron a su repertorio.

 

“En el libro cuento cómo trataba de explicarle al mánager, un alemán, que en una cancha de fútbol una hinchada le canta a la otra ‘los gatos no se comen’ con la melodía de la canción de Bonnie Tyler”, comenta Soriano en relación a un cántico que las hinchadas de los clubes porteños le dedican Newell's y Rosario Central, a quienes le atribuyen como cargada el mote de “comegatos” a partir de un informe televisivo que realizó TN en 1996, donde se mostraba a grupo de personas de las afueras de Rosario con niños que asaban gatos para comer en un contexto de crisis.

 

Uno de los misterios que rodean a las canciones de cancha es cómo se construyen las letras y las adaptaciones a partir de temas que muchas veces nada parecen tener que ver con el ámbito futbolero. ¿Quiénes son los encargados de convertir canciones como Bad Moon Rising de Creedence en Brasil decime qué se siente o I love you baby de Gloria Gaynor en “Vamos los Millo, hay que poner un poco más de huevo”? ¿Cada hinchada tiene a su “Bob Dylan del tablón”, encargado de componer las líricas que luego entonará la multitud?

 

“Por lo que me contaban, siempre hay dos o tres que se dan más mañana porque tienen más inventiva. Ni siquiera tienen que saber algo de música, es una cuestión de viveza o de práctica”, menciona Manuel Soriano, que le destina uno de los capítulos del libro al proceso de creación de las canciones, “el método que usan es que hay dos o tres que van tirando palabras y rimas en asados o viajes en micro, donde van probando y en una hora las sacan”.

 

A pesar de tratarse de letras que no están precisamente cargadas de lirismos, hay algo de las canciones de canciones de cancha argentinas que atrae y contagia en el mundo. Si no, es difícil de explicar por qué el Atlético de Madrid tiene su propia versión de Muchachos, de La Mosca, o por qué el Matsumoto Yamaga F.C de Japón alienta a su equipo con la melodía de Beso a Beso de la Mona Jiménez.

 

“Acá en Argentina se encontró una especie de modelo para las canciones que fue de exportación”, observa Soriano y explica que los cánticos de las hinchadas argentinas “se salen un poco de corear solamente el nombre de un equipo o de un jugador, que es lo que suelen hacer en el resto de los países”.

 

La ausencia del público en las tribunas con la vuelta del fútbol argentino en esta “nueva normalidad” dejó expuesto qué tan distinto se viven los partidos sin el condimento que le añaden los cantitos de las hinchadas, y ese vacío intenta llenarse con un fenómeno completamente extraño: la musicalización con canciones de cancha grabadas, que intentan recupera algo del ambiente que se vivía en los estadios argentinos hasta la llegada del coronavirus.

 

“La persona que se encarga de eso tiene que saber tomar la temperatura del partido para determinar qué cantito poner en cada momento”, dice Soriano y bromea: “Se puede estar formando una nueva profesión ahí, como el DJ de canchas”.

 
 

 

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