domingo 24 de enero de 2021

DEPORTES | 25 nov 2020

Maradona

25 de noviembre

La historia contará que un 25 de noviembre de 2020, el año de la pandemia que nos quitó tantas cosas, también nos pinchó del peor modo, la pelota.


Todavía parece increíble. A los 60 años, murió Diego y dejó un vacío imposible de llenar. El mundo deportivo sigue de luto, pellizcándose para creer que es verdad. Maradona, quien había sido operado recientemente de un hematoma cerebral y estaba en proceso de recuperación, falleció de un paro cardiorrespiratorio minutos después del mediodía en la casa que habitaba en Tigre, luego de que los médicos que lo asistieron intentaran reanimarlo sin éxito.

 

Se fue quien hizo que el fútbol valiera la pena verlo, el que soñó de cebollita jugar un mundial; y que cuando llegó, puteó, en nombre de todos, a todos los que silbaron nuestro himno, el que elevó al Nápoli como nunca antes alguien lo había hecho, el tipo más famoso de la tierra, el que lloró cuando salió subcampeón, el que vivió aún después de su muerte, en Uruguay. El más grande adentro de una cancha. Se fue, murió.

 

La historia contará que un 25 de noviembre de 2020, el año de la pandemia que quitó tantas cosas, entre ellas el fútbol, también nos pinchó del peor modo, la pelota. Las efemérides dirán que el potrero se quedó sin barro. Que murió el tipo que nos hizo felices pateando la pelota con amor a la camiseta. El que jugó con orgullo y con pasión, incluso con un tobillo menos, o con tres tobillos en uno.

 

Murió el cebollita que voló a altura de barrilete cósmico y nos hizo campeones a todos. El del gol del siglo, el que se enfrentó al poder solito y solo, el que se equivocó pero nunca manchó la pelota. Se murió el capitán de nuestras alegrías. Increíble, pero pasó, es verdad. La parca le arrebató el campeonato de la vida en el último penal. Esta vez sí. Porque Diego le había ganado una semi en Punta del Este, en el 2000 y ahora, paciente y vengadora, se cobró revancha sólo para refregarnos que ni él era inmortal.

 

Para intentar disimular tanto dolor, Diego nos dejó recuerdos inolvidables: el campeonato juvenil en Japón 79, 2 finales por Copa del Mundo, -el imborrable México 86, y el subcampeonato en Italia 90-; 34 goles en 91 partidos jugados con la camiseta Argentina. Centenares de gambetas imposibles y llantos memorables. 

 

Además de un Mundial, obtuvo dos ligas italianas, una copa de Europa, dos copas italianas, una supercopa italiana, una copa del Rey de España, una liga argentina y un Mundial juvenil, entre otras cosas. Además, fue máximo anotador de la liga italiana, tres veces goleador del torneo argentino y premiado en incontables ocasiones. En el 2000, ganó el premio de ‘Mejor jugador del Siglo’ de la FIFA. Se retiró a los 37 años, luego de una tercera prueba de drogas positiva. Fue embajador de la Unicef y la FIFA, "maestro inspirador de sueños" de la Universidad de Oxford y entrenador de equipos en México, Bielorrusia y Emiratos Árabes, entre otros, y de la selección argentina.

 

No fue solo el mejor adentro de una cancha. Fue exitoso presentador de televisión, polémico dirigente y entrenador de fútbol, ácido comentarista en internet, activista político. También cayó en desgracia por escándalos y simpatía con polémicos gobernantes.

 

Sus hijos fuera del matrimonio, su adicción a las drogas, su salida del Mundial de 1994 por doping, sus peleas con su familia, su sobrepeso, su amistad con Nicolás Maduro y Fidel Castro, su apoyo a Cristina Kirchner, su militancia peronista, sus cirugías y su estado de salud fueron, entre otras cosas, los elementos que le ganaron simpatías, y también rencores.

 

El mundo se divide entre quienes lo vieron  en la cancha y los que no, pero que fueron testigos de sus escándalos. Siempre será para unos Dios y para otros Diablo. En la historia quedará grabado a fuego y para siempre que un 25 de noviembre de 2020, el año del Covid, Maradona partió a reunirse con sus grandes amores, con Don Diego y Doña Tota. Abran paso señores del Olimpo, córranse Zeus, Hera, Poseidón, Ares, Hermes, Hefesto, Afrodita, Atenea, Apolo y Artemisa, que llega el Diez. Ojalá donde quiera que ahora esté, encuentre la paz que no tuvo por acá.

 

Nos dejó vacíos y llenos de lágrimas. Se fue el bailarín con botines.  Se nos murió Diego, se nos murió el fútbol.

 




 

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