domingo 24 de enero de 2021

HUMOR POLÍTICO | 23 dic 2020

La página amarilla

El Reino de Alexia

Las aventuras de la semana. PetrEgo. Y todo lo que no hicimos esta semana.


TAGS: ALEXIA

Alexia salió a prender los candiles del arbolito navideño que armó en su reino. Contento, se dejó crecer la barba, buscando un aspecto casual, desprolijo, como para ponerse a tono con la situación de su pueblo. Puro teatro y una mascarita de ocasión, un buen actor el rey. Un rey del disimulo.

Hace unos días, que Alexia anda con cara de compungido y aspecto desaliñado, para mostrar una gestión con ‘mucho trabajo y poco sueño’. En verdad, una postura extraída de un manual de mentirosos reales, buscando captar voluntades distraídas. Porque pronto, en poco tiempo, Alexia deberá revalidar credenciales y no es que le preocupe el problema de su pueblo, sino su traste en el sillón, el que ya empezó a buscar cómo asegurarlo. De ahí sus reuniones seguidas, con su grupo amarillo. Por su culo y no por su gente, simple.

Mientras tanto, el reino llega a fin de año deshilachado, sin alegría ni proyecto de futuro. Un año de mierda, agravado por la ineficacia de un rey que no supo, no quiso ni le importó gestionar para su gente. Que, cuando pudo, se retrató a más no poder pero cuando tuvo que poner la capita arriba de la mesa para diseñar un futuro posible para su gente, hizo agua por todos lados.

Ninguna obra, ningún proyecto, nada. Eso sí, Alexia usó su reinado para acomodar su gente, su familia, sus amigos y para disfrutar los placeres terrenales que da el cargo como unos buenos acres y poquitos problemas, para capear su temporal. Y le salió redondito. Con unos añitos con jefes en sintonía, que le sirvió de coraza protectora, ahora se dedica aculpar a la contra, que para eso es contra. Porque él hizo todo bien y si está todo podrido, es por los nuevos jefes. Eso dice él y todavía algunos le creen.

La llegada de la Navidad sería un buen momento para reflexionar, para repensar en todo aquello hecho mal o no concretado. En ayudar a los que menos tienen, en levantar a los caídos, en diseñar un reino para los próximos 30 años; en aunar criterios políticos con sus adversarios, y en abrir las puertas del reino para aquellos que precisan una solución a sus problemas. Podría aprovechar para una mirada introspectiva, hablar con su conciencia, corregir el rumbo y apuntarle a una vida mejor.

Bueno, no lo hará. Éso haría un rey noble, un estadista o al menos uno de buen corazón. Alexia seguro aprovechará este tiempo para disfrazarse con una barba blanca y  destilar buenos deseos, aunque ya todos saben que es como el Crinch. Un fulano disfrazado, que sigue haciendo todo lo posible para que al resto le vaya mal. Si no fue capaz de ablandarse en este tiempo y luego de todo lo que pasó, no quedan esperanzas que se transforme en alguien mejor.

A prepararse, que vendrá con sus sonrisas y buenos augurios, mientras contamos las migas con las que llegaremos a fin de año.

 

PetrEgo

Si algo no se le puede reprochar a PetrEgo, es que  ha mantenido una coherencia, desde el inicio de su gestión hasta estos días. Nunca dejó de vender “espejitos de colores” a través de los discursos y gacetillas. Porque una cosa es trabajar para los demás, y otra muy distinta, la foto de cualquier cosa. Nunca su gobierno tuvo un proyecto de ciudad y tampoco una voluntad de corregir situaciones que llevan años, ya se trate de infraestructura, trabajo, y calidad de vida, cuando el fin primordial que debe tener un gobierno es mejorar la calidad de vida de su gente. Bueno, para eso dijo asumir también él.

Estos días aparecieron quejas de varios sectores, que le pidieron tenga la empatía que no tuvo hasta ahora, salga de su anomia y recupere el diálogo con los demás sectores de la sociedad.  No esperen que el chancho vuele. Si no lo hizo en tantos años, no es de esperar, que lo haga ahora, ni siquiera por un mero oportunismo electoral. No está en su génesis la ayuda al otro. Fiel al espacio amarillo, son páginas que no figuran en sus manuales, por lo tanto, no hay que esperar peras del olmo.

Seguro sí, seguirá firme con aquellas cuestiones ligadas al circo, al humo, o al marketing. Apelará, como ahora, a la ‘movilidad sustentable’, pero correrá a los ciclistas; mirará para otro lado cuando alguno le pregunte por la bicisenda prometida y jamás realizada. Criticará al gobernador o al presidente, pero los ninguneará por los fondos recibidos. Típico de oportunista de ocasión.

Por eso, mientras en Ciudad Fría, arman y desarman la lista para poder poner algo en la mesa navideña con el arbolito a oscuras para ahorrar luz, PetrEgo cerrará un año luminoso. A él, le fue bárbaro.

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Te contamos todo lo que NO HICIMOS esta semana

*) Cortar los yuyos de la futura terminal de ómnibus.

*) Salir a explicar qué pasa con la presión de agua en distintos barrios de la ciudad. Y solucionarlo.

*) Pensar que el aumento de tasas debiera ser por una contraprestación brindada y no porque sí.

*) Hacer una cumbre con hermano Walter, para ir probándole el cargo.

*) Dejar de llorar por cualquier cosa y ponerse a laburar de una buena vez, que para eso fue elegido.

*) Pintar un cartelito, una senda peatonal, poner un semaforito, terminar las 55 casitas, hacer alguito, además de la plancha.

*) Contar qué pasó con los superpoderes de la pandemia. Qué pasó con el dinero recibido, a quién se le pagó, cuánto y por qué.

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