sábado 16 de enero de 2021

OPINIÓN | 2 ene 2020

Mirada extrema

Herencia de sombras

Escribe Andrés ‘Tato’ Rissolo, especial para Semanario.


“Si algo le faltaba a este país que andaba a las patadas, es que ahora, además, andemos a los codazos”. La ironía del vecino expresa el desasosiego que vive la sociedad argentina en estos momentos con el azote de la pandemia y el dislate económico.

El drama de la tragedia se gesta con la repetición de algoritmos económicos, probados y mejorados cada vez que se han aplicado por distintos políticos, mejorando los resultados siempre a favor del sector financiero que cada diez años decide aumentar sus ganancias.

El accionar político es considerado cómplice en este proceso de destrucción, y hace su aporte a la realidad con ribetes dramáticos, con reminiscencia de un pasado no tan lejano para un futuro no tan promisorio.

En estas agendas económicas no figuran la creación de fuentes de trabajo genuino, tampoco favorecer la prosperidad para la sociedad, y las jubilaciones también se encuentran contenida por el signo negativo de esta ecuación nacional. Más aún, en la internacional.

El multimillonario mexicano Carlos Slim Helú propuso elevar la edad de jubilación a 75 años y trabajar tres días a la semana durante 11 horas, para "evitar" la quiebra de los países por la pandemia del coronavirus, que obligó a muchos gobiernos a establecer restricciones y confinamientos para disminuir los contagios”.

La controvertida propuesta fue presentada en el XIX Congreso Anual de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), donde las expresiones en rechazo aprovecharon para recordarle al magnate que muchas empresas, incluidas las suyas, no contratan a personas mayores de 50 años.

El millonario se justificó alegando que "este virus silencioso" ha puesto en jaque a todo el mundo y "ha generado una situación económica y social inusual, que va a conducir a una nueva normalidad". "Hay un cambio civilizatorio de la sociedad industrial a una nueva civilización”.

La respuesta mundial no se hizo esperar y expresó sus discrepancias al resaltar especialmente que elevar los años para la jubilación de los trabajadores, que sería un aumento de por lo menos 10 años en muchos países, donde la esperanza de vida, como en México, es de 76 años.

“Trabajar hasta morir", escribió un usuario, origen de la palabra “zombis, como en el caso de Jamaica del siglo XIX, los esclavos perdían primero la noción del tiempo, luego del entorno, hasta caer exánime.

Hoy, la empresa Unilever pone en práctica en Nueva Zelanda la semana laboral de cuatro días, será a partir de diciembre y durante un año. Buscan medir el rendimiento en función de la producción, no del tiempo, siguiendo una propuesta en este sentido del gobierno neozelandés de centro-izquierda para reactivar la economía.

Unilever podría introducir la semana de cuatro días en otros países, “creemos que la antigua forma de trabajar está desactualizada y ya no es adecuada”, declaró el director general Nick Bangs, mientras la primera ministra Jacinda Ardern apoyó la medida por las restricciones impuestas e incentivó las ideas que favorezcan la flexibilidad en la empresa.

Bangs destacó el interés por una semana de trabajo más corta, después de que la pandemia alterara la cultura laboral en la oficina, "estamos ansiosos por compartir las lecciones de este experimento con otras empresas de Nueva Zelanda, con la esperanza de incitar a otros a reflexionar sobre la forma en la que trabajan".

En América Latina y el Caribe millones de personas han perdido su vida o sus medios de subsistencia y la pobreza extrema ha aumentado entre 3,6 y el 4,8 %, números que se agrupan al arrastre de penuria y escases que sus políticos provocaron.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a partir de 2014 el hambre creció en 13 millones de personas, más de 62 millones viven en inseguridad alimentaria severa, el sobrepeso, y la obesidad afectan a 262 millones.

Los gobiernos y los actores privados, especialmente los agricultores, han realizado esfuerzos heroicos para garantizar que el suministro de alimentos no se detenga en medio de la pandemia. En países como la Argentina, el accionar gubernamental ha sido de mantener una política contraria a todo lo que sea producción, independientemente del signo político que se encuentre gobernando.

Esto, siempre y cuando los países resuelvan sus contrariedades económicas internas, ajusten sus proyectos productivos a la generación de trabajo genuino, y el apoyo a los verdaderos sectores productivos, lejos de las especulaciones financieras.

Según Qu Dong Yu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “para los nuevos tiempos se deben adoptar enfoques innovadores en aplicar la ciencia y la tecnología modernas para enfrentar nuevas situaciones y desafíos. Esto requiere innovación a nivel de la mentalidad, de los modelos de negocio y cooperación y, en particular, la digitalización.

La región puede dar un gran salto hacia la digitalización de su comercio agrícola y alimentario, mejorando la conectividad de las zonas rurales y las capacidades de los productores”.

Si bien la Argentina realizó una primera revolución tecnológica con la inserción de los ingenieros agrónomos en los campos “las tecnologías de la digitalización y la comunicación -según Dong Yu- tienen el potencial de reducir costos, abrir acceso a mercados, mejorar los servicios, crear nuevas oportunidades laborales y ahorrar recursos”.

La realidad argentina de hoy expresa la excesiva resistencia que los distintos gobiernos aplicaron al sector agrícola, y subsidiaron a los que creyeron eran mentores de la industria nacional.

“Los sistemas agroalimentarios pueden volverse más eficientes mediante el uso de sensores en el campo, inteligencia artificial y aplicaciones de big data, uso de drones y biotecnología, o con mejoras disponibles para todos, como el comercio electrónico y las aplicaciones telefónicas para acercar a productores y consumidores”.

“Otro factor clave es no dejar a nadie atrás y poner énfasis en los países y áreas con más hambre y pobreza. Pero todas estas innovaciones, cambios y transformaciones requieren voluntad política, acuerdos y colaboración”, dijo Qu Dung Yu en la Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

Dos propuestas claves para la post pandemia. Usted no decide. Los representantes lo harán. Y usted, por ser privilegiado… ya conoce el resultado.

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