domingo 24 de enero de 2021

CULTURA | 12 ene 2021

MÚSICO BRILLANTE

Hace 60 años Héctor Varela se lucía en el Club Ambos Mundos

“Y fue, ni más ni menos, lo que buscó “El as del tango” durante toda su trayectoria tanguera: lograr que con su orquesta se pudiera bailar”. (Jorge Palacio, “Faruk”).


Por: Ismael A. Canaparo

Parece que fue ayer. El último 7 de enero se cumplieron sesenta años de la presentación de la orquesta típica de Héctor Varela en el Club Ambos Mundos, totalmente colmado de público. El llamado “As del tango” presentó esa noche a tres cantores: Rodolfo Lesica, Armando Laborde y Ernesto Herrera. Lesica había anunciado su alejamiento de la agrupación y el maestro de Avellaneda estaba “probando” a Herrera, quien finalmente se transformó en una gran figura.

Esa noche Varela, con una fila de seis fueyes que él mismo conducía, aprovechó para estrenar los tangos de su flamante disco, “Vareleando”, con los siguientes temas: “Vareleando”, “El mayorengo”, “Orillera”, “El distinguido ciudadano”, “Cielo y luna”, “Puro apronte”, “El irresistible”, “Carcajada”, “Elegante papirusa”, “Malambeando”, “Rulito” y “El chupete”. Todos ellos de corte instrumental, para satisfacción de los bailarines juninenses.

Dos versiones cautivaron a la platea:  el tango “Qué poca cosa fue tu amor”, de Héctor Varela y Carlos Wais, interpretado por Rodolfo Lesica, y la milonga “Con flauta y guitarra”, de Erma Suárez y Luis Caruso, con el dúo Armando Laborde-Rodolfo Lesica.

El tango “Lilian”, de Héctor Varela y Luis Caruso, fue otra atracción en la noche itálica, en la recia voz de Laborde. Sin embargo, años después el cantor Luis Correa conseguía darle a esa canción un tinte espectacular, también con Varela.  

Otras versiones que pudimos rescatar de los amarillentos y desparejos hilitos de la historia del dos por cuatro en nuestro ámbito doméstico, dan cuenta de otras páginas interpretadas por la orquesta, además de las instrumentales ya citadas: “El destino la llevó” (Rodolfo Lesica), “Muñequita de arrabal” (milonga, con Laborde-Herrera), “Amor de chiquilina” (Herrera) y “Entre tu amor y mi amor” (Laborde).

El Club Atlético Ambos Mundos tenía una agenda extraordinaria para terminar el año 1960 y comenzar el calendario 1961. Por ejemplo, el 26 de noviembre del ´60, presentó a la orquesta de Florindo Sassone; el 3 de diciembre, a Alfredo De Angelis; el 17 de diciembre, a Varela-Varelita; el 7 de enero de 1961, la ya comentada actuación de Héctor Varela y el 21 de ese mismo mes, nada menos que a José Basso.

Héctor Varela, cuyo verdadero nombre era Salustiano Paco Varela, nació en Avellaneda el 29 de enero de 1914 y murió en la Capital Federal el 30 de enero de 1987) fue un director de orquesta, compositor y brillante bandoneonista. Creció en el ámbito de una familia de clase media, la que con mucho esfuerzo pudo costearle sus estudios universitarios. Para darle el gusto a sus padres se recibió de contador público, profesión que nunca ejerció, pero que su madre, de puro orgullosa, solía mencionar cada vez que le preguntaban algo sobre su hijo.

SEMBLANZA DE GARCÍA BLAYA

El periodista Ricardo García Blaya trazó la amplia trayectoria de Héctor Varela, con datos precisos del gran director:

“Cuando tenía cinco años vivía en una casa de dos plantas en un barrio de casitas con parras y glicinas, donde el malvón reinaba en cientos de macetas. Los chicos del cincuenta nos íbamos a la cama temprano, después de comer. Yo tenía una radio en la mesita de luz y me dormía escuchando Radio El Mundo que transmitía “El Glostora Tango Club”, con la participación de la orquesta de Alfredo De Angelis y Radio Belgrano donde actuaba la orquesta de Héctor Varela. La elección de la emisora corría por cuenta de la empleada de casa, que nos acostaba y se quedaba un ratito, escuchando con mi hermano Carlos y yo. Ella estaba hechizada con los cantores de Varela. Así aprendí las letras de los tangos que estaban de moda: “Fumando espero”, “Fueron tres años”, “Historia de un amor”, “No me hablen de ella”, etcétera.

Este recuerdo llegó inevitable, cuando me propuse escribir esta semblanza del bandoneonista y director Héctor Varela, porque fue mi primer encuentro con el tango, el comienzo de mi gran amor por esta música maravillosa.

Nos dice Luis Adolfo Sierra en su libro “Historia de la orquesta típica”: “Héctor Varela, primer bandoneón y arreglador de la orquesta de Juan D'Arienzo, por espacio de diez años, se identificó con las corrientes de neta extracción tradicional, luciendo su orquesta, como mayor atractivo, la exactitud de una difícil realización técnica, en medio de la presurosa marcación rítmica que le es propia”. Y agrega Jorge Palacio (Faruk): “Y es, ni más ni menos, lo que buscó Varela durante toda su trayectoria tanguera: lograr que con su orquesta se pudiera bailar”.

Nació en Avellaneda, donde vivió toda su niñez y su juventud. Se recibió de contador pero nunca ejerció. Sus primeros estudios de bandoneón los realizó con maestros de su barrio, luego continuó en el conservatorio del maestro Eladio Blanco con quien tiempo después compartiría la fila de bandoneones de Juan D'Arienzo.

En 1929 integra la orquesta de Salvador Grupillo, con sólo 16 años. Después pasa a la orquesta que Alberto Gambino constituyó para actuar dentro del recordado programa radial Chispazos de Tradición. Luego integró el conjunto de acompañamiento de la cancionista Tita Merello en sus actuaciones personales y radiales.

Luego integró la orquesta de Juan D'Arienzo en las grabaciones para el sello Electra.

En 1935, es convocado por Enrique Santos Discépolo para ingresar a su formación que actuaba en Radio Municipal. Después, pasa a formar parte del conjunto que acompañaba a Libertad Lamarque en Radio Belgrano.

En 1939, arma su primera orquesta, se presenta en la radio, pero no llega a grabar. Tenía un estilo similar al de D'Arienzo, el preferido por los jóvenes bailarines, pero al poco tiempo es convocado por “El Rey del Compás” y la disuelve.

Es 1940, ya era un bandoneonista consagrado, que compartía la formación con grandes músicos del tango: el violinista Cayetano Puglisi, el colega Carlos Lazzari y el pianista Fulvio Salamanca. Fue el primer bandoneón y arreglador de D'Arienzo durante los diez años que permaneció en su orquesta.

Continúa diciendo Faruk: “Fueron años plenos de éxitos por Radio El Mundo, en bailes de clubes, en inolvidables grabaciones, en el cabaret Chantecler, con el Príncipe Cubano, en las temporadas veraniegas uruguayas, cuando el público oriental colmaba las instalaciones del Hotel Casino Carrasco (en Montevideo), para gozar con las interpretaciones del gran maestro”.

Durante ese lapso, Varela compuso varios temas: “Mirame en la cara”, “Lilián”, “Si supiera que la extraño”, “Salí de perdedor”, “Chichipía”, “Don Alfonso”, “Te espero en Rodríguez Peña”, “Tres horas” y “Bien pulenta”, entre otros. D'Arienzo le grabó, en total, veinte obras suyas.

Abandona la orquesta en 1950, en el momento de mayor éxito, para formar de nuevo su propia agrupación. Palacio nos comenta que: “El público y la crítica esperaban entonces, el nacimiento de una nueva agrupación con el viejo estilo D'Arienzo; pero Varela sorprendió a casi todos, al presentar un ajustado conjunto de ritmo y sonido absolutamente personal”.

Varela arrancó con un éxito furibundo. En la radio estaba en los horarios centrales y fue contratado en el cabaret Chantecler. Su primera orquesta estaba integrada, entre otros, por el uruguayo César Zagnoli (piano), Antonio Marchese y Alberto San Miguel (bandoneones), Hugo Baralis y Mario Abramovich (violinistas). Las voces estaban a cargo de Armando Laborde y Rodolfo Lesica y el presentador era Jorge Fontana.

Sus primeras grabaciones fueron para el sello Pampa, en el año 1950, los tangos: “Tal para cual”, con Armando Laborde, “El flete”, “Un bailongo”, con Laborde y Lesica, “El rápido”, “Farolito viejo”, con Laborde, y “La trilla”.

Cuando Armando Laborde se desvincula de la orquesta, deja su lugar a Argentino Ledesma y se inicia la época de mayor venta de sus placas, con su dúo de cantores.

“Por esa época Héctor Varela y su orquesta fueron contratados para realizar actuaciones en Río de Janeiro y otras ciudades de Brasil. De allí trajo algunas composiciones que él volcó en ritmo de tango: “Mi corazón es un violín”, “Historia de un amor”, “Risque”. Además estrenó un tango que bautizó con el nombre “Noches de Brasil”, en homenaje a ese viaje”. (Jorge Palacio)

También trabajó en el mítico Marabú, en los bailes de casi todos los clubes, y en el famoso programa radial “Glostora Tango Club”. Fue éste, sin duda, su momento de triunfo y popularidad.

La declinación del tango, en la década del '60, lo encuentra actuando en la televisión en el programa “Grandes Valores del Tango”, que conducía Juan Carlos Thorry primero y Silvio Soldán después.

Héctor Varela fue un músico discutido por los vanguardistas, pero amado por los amantes del baile y el tango popular. Considero que su mejor etapa artística fue la de los primeros años del '50, luego, al igual que su maestro D'Arienzo, la orquesta entró en una variante comercial, producto del impresionante éxito de venta de sus discos”.

VARELA VS. PIAZZOLLA

“En 1979 Héctor Varela y Astor Piazzolla mantuvieron una dura discusión mediática, todavía hoy recordada, por razones de estética musical. Cada uno salió a defender con vehemencia su estilo (sencillo en el caso de Varela, muy elaborado en el de Piazzolla) y pronto aparecieron los defensores de uno y otro. Se reabrió entonces un debate que hasta entonces había permanecido atenuado bajo otras preocupaciones. Lo único que pudo sacarse en limpio fue que habían transcurrido treinta años y la grieta aún permanecía abierta.

Es evidente que buena parte de las inquietudes sonoras, no sólo de estos años, sino también de los siguientes, provinieron de músicos bandoneonistas. Piazzolla es el ejemplo más conocido, pero otros, como Julio Ahumada, Eduardo Rovira y Leopoldo Federico, también avanzaron, según el caso, como un mayor o menor alejamiento de las formas tradicionales del tango”. (Héctor Benedetti).


 

 

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