lunes 12 de abril de 2021

HUMOR POLÍTICO | 12 mar 2021

página amarilla

El Reino de Alexia

Imperdibles las aventuras de esta semana. Más PetrEgo y "todo lo que no hicimos"... un resumen con ingenio.


TAGS: ALEXIA

En el reino de Alexia está terminando la temporada estival. Con bucólicos atardeceres, y algunos calores aún, lentamente la mejor estación del año, empieza a decir adiós. Será pronto un recuerdo y las penas empiezan a asomar entre los síalexistas.

Es que con su partida, llegarán los problemas. Otros, que se sumarán a los existentes y no podrán disimularse con el ‘Balcón del Sol’, ‘El coso de los Enamorados’ y otras iniciativas que Alexia montó, para distraer la atención. Porque el verano tiene esa cosa de relajación, de aire libre, y que les sirvió a los de las afueras para respirar un poquito más aliviados al no tener que gastar tanto en calentar sus posadas, y beneficiarse con la luz de afuera, que les hizo pagar menos, las luces de adentro. Algo es algo. Como dijo una viejita del reino. Mire m’ijo, en el país de los ciegos el tuerto es rey, apuntando a Alexia. Y no es que sea tuerto el fulano encapado, sino que los que lo eligieron, evidentemente vieron otra cosa.

Como sea, Alexia hizo lo que se esperaba hiciera. Un rey ligado a Amarillo I no podía hacer otra cosa. Aumentar sus privilegios de clase, empobrecer a su pueblo, no hacer ni un poquito por la gente, acusar a los adversarios de todos  los males, mirar para atrás y prometer para adelante. Ya lo hizo Amarillo I en el reino grande cuando gobernó. ‘Nos pasaron cosas’, tuvimos ‘una tormenta’ y frases hechas, inventadas por bufones de la Corte, a la medida de un mentiroso serial y descansador compulsivo.

Amarillo I terminó eyectado de su cargo por los desastres consumados, pero Alexia sobrevivió a la hecatombe amarilla eleccionaria y los de las afueras, viéndolo frágil, y con cara de bonachón, le pusieron otro voto de confianza. Y ahora, se desgarran las vestiduras, porque ni se imaginaron lo que Alexia tenía preparado.

Bueno, preparado, lo que se dice preparado, no. En verdad, su única preocupación fue atornillar la capa y el culo al sillón de Rivadavia y mirar su futuro personal con optimismo. Y mal no le fue. Cambió posada humilde por palacete central, multiplicó su salario real, y usó el virus de la corona, que le vino como anillo al dedo, para dejar pasar el tiempo sin hacer nada, y que no se note.

Así pasaron  meses y meses, donde el reino vivió encerrado y contando los días de supervivencia, mientras Alexia veía la vida pasar, detrás de los cristales del reino. Aprovechó para tejer alianzas con sus amigos, porque en definitiva, no hay mal que dure cien años ni rey que lo soporte. Porque hay que seguir siendo monarca, no sea cosa que ahora que la vida es una maravilla, haya que bajarse del caballo.

Los reyes surgen del pueblo, pero, por alguna acomodaticia-razón, muchos de ellos al llegar al poder, rápidamente se olvidan de sus orígenes y mágicamente, como Cenicienta sin sus doce de la noche, pasan en su zapallo convertido en carroza eterna, a mirar a todo el mundo de arriba, casi con desprecio, como si les molestara lo que ven.

Lo mismo que ven, es lo que generaron. Alexia es de ese linaje, blindó su carruaje a los enojados, a los criticones, a los disconformes. Y decidió ignorarlos, no darles ni cinco de bola. No de ahora que busca acomodar su futuro, sino desde el principio, cuando todos lo veían rubio, alto y de ojos celestes. Tuvo suerte, el zapallo siguió siendo carruaje y todavía anda dando vueltas, pese al desastre consumado.


PetrEgo

PetrEgo vive en otra ciudad, en otro país. Evidentemente. Al menos desde que asumió, decidió irse a otro lugar. Porque hace, cuenta y repite, cosas que no se entienden y problemas que él genera y de los que se desentiende. Peor aún, culpa  a otros, victimizándose por los males heredados.

Lo hizo varias veces esta semana que pasó. Una de ellas, en el paro de los municipales, cuando apuntó que ‘por la medida de fuerza’ no habría “recolección domiciliaria de montículos”, cuando en verdad esa prestación la cumple la empresa privada Ashira por un monto millonario. Tampoco “riego, y arreglo de calles”, como si en las mejores épocas, lo hubiera realizado bien. Es más, hace poco renunció el responsable de los caminos rurales, que también dejan bastante que desear. No obstante, PetrEgo se acongojó, porque el paro ‘resintió’ la  “atención en las cajas y centros de cobro”. Elemental, Watson, para una comuna ocupada sólo de la recaudación, pero no de la contraprestación, ese tiro en la línea de flotación fue, para él, el más doloroso.

PetrEgo no se preocupó nunca, desde su asunción, en mejorarles la calidad de vida a los trabajadores municipales ni a los habitantes de Ciudad Fría. Las pruebas están a la vista, sólo disfrazadas por su discurso de lamentos y miradas al pasado. Con culpas, obviamente, a los Estados Provincial y Nacional. No sea que a alguno se le ocurra pensar que gran parte de los males heredados fueron de su ex jefe amarillo ojitos de cielo, apuntado y en la mira en estos días.

PetrEgo, pese a todo, no se aparta un centímetro de su norte: maneja los destinos de una ciudad que está usando como trampolín para su futuro personal, critica todo aquello que no le satisfacen cual nene caprichoso y no tiene otra misión que ‘encajar’ los números sin importar la calidad de vida de la gente. Como si se tratara de un gobierno feudal donde la única obligación es pagar las tasas para beneficiar la calidad de vida de una clase política integrada por gene como él, que no sabe ni le importa acomodar los problemas causados por su propia impericia.

Así estamos y así nos va.


Te contamos todo lo que NO HICIMOS esta semana

*) Bajarme el sueldo. Ni en pedo.

*) Aumentarle el salario  a los empleados municipales. Ni de recontra pedo.

*) Pintar un cartelito, una sendita peatonal. Alguito. Fúmenla.

*) Reponer el guardrail tirado en avenida Circunvalación y Respuela.  ¿Para qué?

*) Reponer, reemplazar los señaladores de calle que ni se ven. ¡Memoricen las calles, cómodos!

*) Cortar el yuyal en las calles periféricas del casco céntrico. ¡Compren repelente!

*) No importa lo que no hicimos. En octubre vótenme,  que no los voy a defraudar…manga de desmemoriados.

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