lunes 12 de abril de 2021

HUMOR POLÍTICO | 27 mar 2021

La Página Amarilla

El Reino de Alexia

Las disparatadas aventuras de esta semana del intrépido monarca... no te las podés perder! Además... PetrEgo y como siempre, "todo lo que no hicimos".


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Alexia inauguró un nuevo período real. Ajeno a todo, se calzó la mejor capa, se rasuró apenas un poco, para seguir con su look cansado-casual y preparó sus papeles. Se sentó en el trono del Concejo Real y les dijo en la cara, lo mismo de siempre.

Bla, bla, bla y algunos otros bla. Un monólogo y un enunciado tras otro de obras prometidas y no cumplidas y otras por hacer que, (casi) seguro, tampoco hará. Pero en definitiva,  nada de eso le importa. Sí mostrarse  ocupado y preocupado ante los tiempos que corren del virus de la corona, porque son bravos de verdad. Y Alexia podrá ser un rey insensible, apático o incapaz, pero también es un artista del disimulo. Y eso le sale fantástico desde que puso el traste en el sillón de Rivadavia.

Llegó con algunas ideas y una humildad que vendió como el mejor ilusionista, y se convirtió en esta triste realidad.  La misma idea que propuso Amarillo I hasta que la tormenta lo tapó con las cosas que le pasaron y le fue como le fue. Y dejó a todos los de las afueras como ya sabemos están. O sea, en bolas y sin futuro.

Alexia fue parte de ese equipo maravilloso de los últimos 50 años, esta semana realizó las mismas promesas que antes, y que maquilló con otras palabras, pero ahora ya nadie le cree. Prometió viviendas a su gente, cuando hace años que unas poquitas que encaró, debió haber concluido, pero ahí andan, todavía perdidas y sin techo.  Anunció unos senderitos para los biciclos, algo que dijo haría años atrás, cuando ir a la laguna del reino ya era toda una proeza. Dijo (¡sin ponerse colorado!) que iba a pintar algunos cartelitos en el reino, cuando dejó de hacerlo, ni bien pasaron las pasadas elecciones… Y varios anuncios más, todos en el mismo tenor, con el mismo discurso y los resultados ya vistos.

Todo aquello que leyó (¿todavía no pudo aprender a memorizar algunas pocas ideas e improvisar?) y su mala dicción (¿sigue sin masticar las palabras como para que alguno lo entienda?) fue un compendio de buenas intenciones. Más de lo mismo. Está en su génesis, Alexia no podrá aportar nunca las soluciones a los problemas de aquellos que precisan mejorar su vida urgente, porque no está en ninguno de sus libros.  Bueno, en algunos sí. Hay que reconocerle que en el manual de sus apuros, encaró presto y pronto a comprar su nuevo palacio, a recontra-amentarse su dieta real, dilatar todo lo que pudo el aumento de acres a su gente; e incorporar a su equipo, a parte de su familia. Porque pertenecer al círculo real tiene sus privilegios. Una cosa es vivir en el barro cada vez que llueve y otra muy distinta, que te lustren los zapatos luego de un paseo por el parque.

Alexia arrancó un nuevo período real. Distinto, con otros objetivos; no es ningún gil, ya sabe que le queda poca pólvora en el cartucho y por eso abrió el paragüas con algunos amigotes amarillos, para pegar el salto fuera de los límites del reino. Total, ya le sirvió para mostrarse, que los desboles se haga cargo otro, que para eso deberá asumir. ¿Alexia? En otro mundo, igual que el día que asumió, sólo que ahora puede vérselo tal cual es, y no como cuando llegó, que varios lo vieron como que llegaba para salvarles la vida y ahora se dieron cuenta que salvó la suya. Solamente.


PetrEgo

Esta semana, PetrEgo tuvo su rol protagónico. El de la película que se inventó, a la que le suma capítulos nuevos cada día. Guionado, con cortes en cierre de frases que fueron coronados con aplausos y cámaras en primer plano, desgranó su compendio de buenas intenciones en el discurso de apertura de sesiones del nuevo año legislativo de Ciudad Fría.

Con su mejor cara de póker PetrEgo anunció y prometió y aseguró que este año sí, este año finalmente cumplirá con las obras. Bueno, sí, con las mismas  que viene anunciando desde su primera presentación, cuando asumió. Algunas de ellas, la construcción de viviendas, terminar el centro de monitoreo, (¡pensar que ese edificio iba a ser una biblioteca!), construir ciclovías, el cordón cuneta de avenida La Plata y no mucho más. Dejó para el final de su discurso la frutillita del postre: quejarse al gobernador por la vacunación VIP y porque según entiende, la vacunación no se llevó a cabo en centros municipales, los mismos que en Ciudad Fría cerraron por reclamos salariales, los mismos a los que les negó ampliación de horarios y otras yerbas. La paja en el ojo ajeno, la bigornia en el propio.

Tuvo un momento que pretendió ser histriónico, pero dio pena. Y tampoco se entendió que quiso decir. Fue cuando, puntualmente a las 12…dijo: “¿Ya es hora de comer?” interrumpiendo su discurso. Todos se miraron, ¿Fue un chiste, o lo llamó su jermu para que ver si le faltaba mucho con el trámite y lo esperaba para  almorzar? O quizá fue la mejor metáfora de su alocución, y una síntesis de su gestión. No, la mejor fue cuando dijo que seguirá apostando al diálogo…ésa sí que fue buena. El mismo que ninguneó a todos, ahora se victimiza…

Decí que en la sala no había ningún psicólogo para atenderlo. Bueno, para  atender, lo que se dice atender, está él. Que nos atiende a todos, todos los días.


Te contamos todo lo que NO HICIMOS esta semana

*) Pintar un cartelito señalador. Pero lo anunciamos.

*) Publicar en la web de transparencia municipal todo aquello que decidimos ocultar.

*) Contar qué onda con los nuevos barrenderos. ¿Cooperativa? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Quién es el beneficiado?

*) Levantar el guard rail de avenida de Circunvalación y Respuela, tirado hace más de dos meses.

*) Contar, aunque sea de mentira, que se va a tapar el canaletón a cielo abierto de Respuela y Circunvalación y unir las colectoras interrumpidas.

*) Si tienen un ratito, aunque sea de vez en cuando, fumiguen, porque si sobrevivimos a ustedes, nos van a exterminar los mosquitos.

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