lunes 12 de abril de 2021

OPINIÓN | 2 abr 2021

espacio de opinión

La reforma de ganancias no soluciona el problema de fondo

Escribe: Ianina Harari.


La modificación del impuesto a las ganancias votada en la Cámara de Diputados propone un mecanismo de deducción especial que haría que el mínimo no imponible para la cuarta categoría alcance los $150 mil pesos brutos, o sea, $124.500 de bolsillo. Con ello, se reduciría el porcentaje de trabajadores alcanzados del actual 20% al 10%. Como este cambio va a ser previo a las paritarias, la cantidad de asalariados que serán alcanzados por el impuesto va a volver a crecer. Este aumento del mínimo no imponible simplemente retrotrae la cantidad de trabajadores que pagan ganancia a niveles de 2015, cuando el pago de ganancias por parte de los asalariados ya era fuente de conflictividad gremial.

La actualización del impuesto seguirá regida anualmente por la variación del índice de la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) del año anterior. Es decir, por el promedio de aumentos salariales obtenidos en las últimas paritarias. Hace varios años que las paritarias se firman en porcentaje menor al de la inflación. Por ello, se instauró una tendencia a que a pesar de que los salarios reales disminuyen, la cantidad de trabajadores que tributan aumenta. Esta situación va a sostenerse, dado que el mecanismo de actualización es el mismo que se impuso en 2016 y que llevó a incrementar la cantidad de contribuyentes en la cuarta categoría.

Esta forma de actualización hace que se combinen salarios reales en declive con una presión tributaria sobre ellos sea cada vez más gravosa. Este año no parece que fuera a ser la excepción teniendo en cuenta que el gobierno propone una pauta salarial del 35%, mientras la inflación va a ser mayor al 45%. La actual modificación del impuesto actuará como mecanismo de coerción a los trabajadores en las negociaciones paritarias, sumado a que no se han actualizado las escalas. A su vez, la actualización de las deducciones por el RIPTE también impide que la carga tributaria se alivie al ritmo de la inflación.

Hoy en día, un trabajador con hijos comienza a pagar ganancias con un salario 15% por encima de lo necesario para sostener un hogar, según los datos de ATE Indec. Esta situación se modificará solo momentáneamente con la reforma actual dado el avance de la inflación. Si se proyecta con las previsiones inflacionarias del BCRA (49%), obtendremos que el mínimo no imponible se va a ubicar por debajo de esa canasta familiar. Es decir, tendremos salarios que apenas superan el umbral de la pobreza pagando un impuesto destinado a los ingresos que no son salarios: las ganancias.

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