viernes 07 de mayo de 2021

OPINIÓN | 17 abr 2021

MIRADA EXTREMA

Las redes del destino

Escribe Andrés ‘Tato’ Rissolo.


“La conciencia sobre la cantidad de armamento nuclear que podía destruir la Tierra presionó la firma del Tratado de No Proliferación de Armas Nuclear para detener esa senda de expiración. La ahora proliferación de virus antes desconocidos es otra intimidación a nivel mundial. Ayer, un tratado pudo detener una travesía de alienación. Sería un buen momento hoy, empezar a delinear los textos de un próximo tratado que bien valga la pena para seguir cuidando la vida”.

El texto precedente es el final de la nota “El día después” publicado en éste medio el 4 de diciembre de 2020, en ésta misma sección, que hacía referencia en forma premonitoria sobre la necesidad de una reunión de los líderes mundiales para la creación de un tratado que ponga coto a la propagación de la pandemia y de eventuales otros virus.

Casi tres meses después de la publicación, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Boris Johnson, la canciller alemana Ángela Merkel junto a los presidentes de Ruanda, Costa Rica y Chile, entre otros, proponen “un acuerdo global”, similar al que se forjó después de la segunda guerra mundial para enfrentar esta y futuras pandemias.

En un artículo publicado en los principales diarios del mundo como Le Monde, The Daily Telegraph, El País y el Frankfurter Allgemeine Zeitung en Alemania, desde Emmanuel Macron hasta Ángela Merkel advierten que el virus ha sido “un duro y doloroso recordatorio de que nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo”.

Tras la creciente tensión internacional sobre el suministro de vacunas, piden "el fin del aislacionismo y el nacionalismo” en favor de una nueva era de solidaridad. El acuerdo eliminaría el nacionalismo creciente en esta guerra de vacunas entre Europa y Gran Bretaña y entre los países ricos y los pobres, que tienen pocas posibilidades de conseguir vacunas, ante la competencia de las grandes potencias y sus necesidades domésticas.

Este accionar fue criticado hasta por el mismo secretario general de la ONU, António Guterres, quién fustigó a los países desarrollados por haber creado una “reserva” de vacunas contra el coronavirus y les pidió que compartan esos medicamentos con el resto del mundo, para ayudar a poner fin a la pandemia.

“Estoy muy preocupado por esta distribución tan injusta de vacunas”, afirmó Guterres en una entrevista con la televisora canadiense CBC, según la agencia de noticias AFP, y deploró el “interés propio” de los países ricos por acumular existencias y agregó “hemos estado pidiendo a los países desarrollados que compartan algunas de las vacunas que compraron y en muchas situaciones compraron más de lo que necesitan”, dijo.

El acuerdo busca compartir las responsabilidades para hacer frente a la crisis, según los dirigentes europeos, africanos, latinoamericanos y asiáticos que firman el llamado. Por eso los países deben firmar un nuevo tratado internacional sobre la preparación y las respuestas a las pandemias. Este compromiso será una etapa importante para consolidar la preparación de las pandemias al más alto nivel político, advierten los altos mandatarios internacionales.

Para ello la Constitución de la Organización Mundial de la Salud debe servir de anclaje y será sostenido por otras organizaciones para conseguirlo. El tratado se fundará sobre los actuales instrumentos mundiales de la salud, en particular el reglamento sanitario internacional, de manera de garantizar un sólido apoyo que nos serviría para mejorar las cosas.

El futuro tratado estará basado en el principio de “una sola salud”, que vincula la salud de los humanos, de los animales y de nuestro planeta. También se plantea una responsabilidad mutua y “trabajarán con el sector público y privado”.

Aunque la misma Organización ha sido y es observada por su accionar en esta pandemia, ya que la misma la OMS desconfía de su propio informe sobre el origen del coronavirus.   El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ratificó hoy el pedido de una nueva investigación sobre el origen del coronavirus y cuestionó la falta de acceso a la información del equipo de expertos que investigó en China.

Los investigadores concluyeron en su informe final que la hipótesis de que el coronavirus se escapó de un laboratorio de la ciudad central china de Wuhan es poco probable, Tedros opinó que esa posibilidad "requiere más investigación" y aseguró que está "dispuesto a desplegar" una nueva misión.

Ese texto fue también cuestionado por 13 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Japón y Reino Unido, que además exigieron a China a brindar "acceso completo" a los expertos.   Según el documento, los expertos se inclinan por la teoría hasta ahora aceptada de que el virus se transmitió de un primer animal, probablemente un murciélago, al hombre, vía otro animal que actuó como intermediario y que aún no fue identificado.

Aunque los investigadores concluyeron en su informe final que la hipótesis de que el coronavirus se escapó de un laboratorio de la ciudad central china de Wuhan es poco probable, Tedros opinó que esa posibilidad "requiere más investigación" y aseguró que está "dispuesto a desplegar" una nueva misión.

Desde el origen hasta el manejo de la pandemia la situación debe ser controlada en forma conjunta por un sistema global que no ponga en riesgo la vida en el planeta por ninguna media extrema que provenga de la actividad humana. A partir la era atómica las medidas de control global habían sufrido una laxitud que debilitaron todos los sistemas que debían haber estado prestos a las demandas para atenuar las desestimaciones.

Con un estado de situación planetario que no logra coordinar acciones conjuntas ni siquiera para el desarrollo del comercio y las exportaciones, por caso el Mercosur y el comercio con la Unión Europea, el desmadre en el área de salud se ve plenamente reflejada en las migraciones africanas al viejo continente o en las exiliocentroamericanas hacia el país de los sueños.

Hay muchas otras catástrofes sanitarias que no caen en el olvido de la pluma, antes bien, trata de conformarse en un piadoso acto de constricción en un vano intento por constituirse en un bálsamo aliviador ante las vivencias diarias.

Empero, bien valen todos los esfuerzos que los líderes mundiales puedan alcanzar al respecto, aguardando la pronta reacción de los gobernantes nacionales que aún no se han pronunciado, en lo que se ha de esperar que no sea una demora especulativa en busca de algún rédito político más que humanitario, tal como se acostumbra a realizar por estas latitudes.

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