viernes 07 de mayo de 2021

HUMOR POLÍTICO | 1 may 2021

La Página Amarilla

El Reino de Alexia

Las caras del monarca y sus aventuras disparatadas. No te pierdas el detalle de todo lo que hizo ahora, más PetrEgo y por supuesto, "lo que no hicimos" esta semana.


TAGS: ALEXIA

Con una estampita en la mano y un rosario de rezongos en su boca, Alexia pasa sus días en el reino. Por un lado, se muestra preocupado por el virus de la corona y por el otro, se hace el gil por lo que le toca y de paso critica a todo el mundo, por el desastre de estos tiempos y como si él estuviera en otro mundo.

El reino también es un desbole, pero según dice, todo es culpa de los demás, y si hubiera estado arriba, y Amarillo I más arriba todavía, y Mariú I al costado de su reino, todo sería una maravilla y no habría ni una fase, ni dos, ni tres, ni virus tampoco.  No habría pasado nada, nada de todo esto y el reino nadaría en la abundancia. Pero no, parece que por obra y gracia de los dioses anti-amarillos pasaron cosas, y la tormenta los corrió un poquito de su norte. Y así fue que los de las afueras terminaron en el reino de las oscuridades, y tapados de bosta, una bosta que no se va y que cada día huele peor.

Mientras así anda todo, Alexia, el rey del disimulo, en lugar de ponerse la capa al hombro y laburar por los demás, sólo intenta sacar tajada de las miserias ajenas. Parece olvidar que también fue ungido para situaciones como éstas, porque aunque lo niegue y se haga el distraído, alguna responsabilidad también tiene en todo esto. Pero no, nada.

Nada dice que el reino casi no tenga posadas, que los acres no alcancen para nada y se vuelen por sus tributos impagables y que las obras sean cosa del pasado. Ya ni siquiera jode con su caballería de transporte público, ni por los cientos de cosas que anunció en pocos, días, cuando las elecciones lo preocupaban.

Ahora, hay otros dolores de cabeza. Para los de las afueras, el virus de la corona no tiene paz y los contagios no paran de crecer en el reino. Para Alexia la vida sigue siendo un carnaval; festeja como si todo fuera una maravilla pese a que los caídos y dolientes se multiplican por doquier. Entre los de las afueras, hay menos de todo: menos posadas, menos hostales, menos acres, menos trabajo, menos esperanzas y menos futuro. En la de Alexia, todo es más: se multiplican sus ingresos, que cada día son más, tiene más propiedades, más amigos de colores afines para lo que viene y más expectativas pese a la malaria, o al piojo, o a todo lo demás.

En esa cuestión de matemáticas, entre unos y otro, la división es cada vez más grande: mientras muchos nadan en el barro, el rey estrena capa nueva, mientras cada día, alguno se suma al lote de pobreza, Alexia multiplica el retrato sin sentido, usa y usufructúa el cargo para sus intereses personales, y su vida es mucho más fácil y llevadera. Eso sí, para  ponerse a tono con los dolientes, se dejó crecer la barba, para sumar un ardid para el disimulo. Aunque ya es tarde. Sus miserias quedaron expuestas y no hay modo de esconderlas.

Lejos quedó de la generosidad, de la ayuda a los demás y de aquellas cosas para las que fue elegido. Y cerca, cerquita, de odios y broncas. Lejos de los problemas reales y cerca de sus sueños: seguir siendo algo, si no es Rey, Príncipe o Duque. Algo que no lo junte con esa chusma, a la que él perteneció y de la que se olvidó. En su cuenta, la división le suma  y va  por más.


PetrEgo

PetrEgo es un dibujito animado. Está pintado y va y viene según sople el viento de sus intereses personales. Es el típico dirigente amarillo de estos tiempos. Habla con muy pocos, niega abrirse a los encuentros con opositores, echa culpas de su ineficacia a todos los demás y aprovecha cualquier resquicio para una foto que le sirva para mostrar que hay  algo exitoso a su alrededor. Puede ser un empresario que abrió un negocio, otro que dice que va a ampliar su fábrica, o un campeón del torneo de bolitas. Algo, lo que cuenta es asomar el naso al lado de un triunfador, porque al fin y al cabo, lo que importa es arrimar el agua al molino propio.

En verdad, PetrEgo viene cascoteado desde hace años y con motivos, pero sigue en pie. Pero desde que se quedó sin su espalda, el Capitán Reposera, que salió eyectado del cargo, encontró en la culpa ajena todas las excusas a los males. Y mal no le fue. Le sirvió para no naufragar, pese a que el barco viene cada vez más escorado y sin un norte como guía.

Como buen contador, para  PetrEgo todo es cuestión de números, y como mal político, no buscó la manera de ver cómo, con lo mucho que recibe, puede mejorar la vida de su gente. Se quedó en la crítica, en la inacción, y así pasan los días: ni siquiera pintura para una senda peatonal quedó, parece, porque de su boca lo único que salen son anuncios a futuro y nada más.

De su futuro sí se ocupa, reuniones seguidas, críticas con un eje común y con la solidaridad manifiesta de su grupo de interés, The Dorrego’s Boys , que buscan su lugar para seguir ‘apostando al futuro’ y con ‘un proyecto que le devuelva a la gente’ lo que ‘la gente perdió’.

Un marketing berreta de un par de muchachos acomodados, que juegan con el futuro de los sin futuro, contando las maravillas posibles, que nunca fueron capaces de lograr. PetrEgo ya puede mostrar todo lo que hizo: un par de buenas ideas que quedaron dibujadas en el aire. Y un montón de tiempo desperdiciado, que no volverá. También de decenas de obras que le hubieran cambiado la vida a la gente. La que creyó en él y se dio cuenta que todo fue una gran mentira.


Te contamos todo lo que NO HICIMOS esta semana

*) Transparentar la web de…transparencia municipal.

*) Una obrita, tapar un pocito, pintar un cartelito.

*) Hacerle caso a los especialistas. Todos son ‘no vinculantes’ a la causa.

*)  Cortar los yuyales de los barrios, acomodar las calles para que no sean un lodazal cada vez que llueve.

*) Pintar los nomencladores de las calles, aunque sea para recordar sus nombres.

*) Estamos en fase 3. O sea, 100 personas por 30, dividido Kicillof = 50, o más. Qué se yo, fijate. Dale, dale que va. ¿Quién manda acá, eh?

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