viernes 07 de mayo de 2021

LOCALES | 2 may 2021

LA VISION SOBRE MARIO MEONI

Ahh!!! ¿Se podía?

El lamentable fallecimiento del exministro de Transporte sea la oportunidad para que los moderados, los que saben que ni uno ni otro pueden salvar al país, tengan el lugar que la gente les pide, en nuestra dirigencia, en los medios y en nuestras conversaciones.


Por: Enrique Carlos Bianco (*)

Honestamente, no lo conocía a Mario Meoni. Al inicio del gobierno de Alberto Fernández presté atención a su nominación como ministro por ser parte de un gabinete nuevo, pero no como un actor protagonista de la realidad política, sobre todo en época de pandemia, donde la atención estuvo y está enfocada en la salud. Con un poco de vergüenza, por no saber mucho de él, me animo a escribir estas líneas porque la reacción que provocó su muerte tal vez sea un legado que no haya planificado.

Lamentando su pérdida, como la de cualquier vida humana, una sensación de esperanza tuve mirando las condolencias que se publicaron en los distintos medios. Me hizo bien ver que había elogios y mensajes de todo el arco político de nuestro país. Muchas figuras del oficialismo y muchas figuras de la oposición lo elogiaron, rescataron, destacaron y sin diferencias, lo calificaron como un hombre capaz y de diálogo sincero. Cito dos mensajes de dirigentes de la oposición y dos del gobierno como muestra:

Guillermo Dietrich: “conmocionado y triste por el el fallecimiento, un funcionario con un gran deseo de trabajar por nuestro país”. Mario Negri: “enorme tristeza por el fallecimiento de Mario Meoni, buena persona y funcionario honesto”. Santiago Cafiero: “Un tipazo. Gran compañero. Comprometido enormemente con su tarea al frente del ministerio de Transporte. Wado de Pedro: “Una gran persona, un compañero ejemplar, un dirigente comprometido”.

Inmediatamente, dando por válida la unanimidad de los mensajes, me dije: ahh, ¿se podía? ¿pudimos ponerle, aunque sea por un momento, un rostro a los deseos de la mayoría de la gente en nuestro país? Y no me refiero a una mirada ingenua de la política donde son todos amigos, sino donde podamos convivir sin un abismo que exista entre unos y otros, y respetando a aquel que por su tarea como servidor público merezca ser reconocida, no importa el color partidario.

No me quiero atribuir definiciones que no me corresponden, pero en general los analistas políticos y las encuestas suelen concluir que la gran mayoría de los argentinos queremos moderación, tolerancia, respeto, diálogo en nuestros dirigentes, porque estamos cansados del enfrentamiento permanente de los políticos. ¿me equivoco si digo que en épocas de elecciones los candidatos se corren de posiciones extremas y van por un discurso moderado? Creo que son conscientes que posiciones extremas no dan votos.

La política sin ninguna duda es una de las actividades más nobles del hombre. Su causa final es el bien común. ¿Hay algo más importante que esto en el quehacer de los seres humanos? Pero está tan bastardeada que muchas veces nos convencemos que existe solo para dominar, para dividir al que piensa diferente, esmerilarlo de tal manera que nada pueda rescatar o valorar del otro y hacer todo lo posible para que no ocupe espacio de poder alguno. El porqué sucede esto, seguramente tiene tantas explicaciones que no alcanzaría un libro para desarrollarlas. Sí creo, que es un ejercicio imprescindible preguntarnos: ¿es viable un país dividido en dos sin ningún tipo de puente, diálogo o cooperación?

Trece millones de votos obtuvo el Frente de Todos, once millones Juntos por el cambio en las elecciones presidenciales de 2019. Es mucha gente para pretender que el otro no existe. La realidad habla por sí sola. No podemos seguir lastimándonos todos los días, pensando que todo simpatizante kirchnerista forma parte de una secta de corruptos que solo quiere el poder para enriquecerse, y que todo simpatizante de la oposición obedece a lo que ordenen los grandes medios de comunicación, y que su gran aspiración es un país para pocos.

Sabemos que no es así. Tomando la economía, por ejemplo, ¿no será que, de buena fe, quien es de centroderecha cree que una buena organización empresaria dentro del capitalismo puede redundar en mayores beneficios para todos y no para una burguesía prebendaria? Y que la empresa, aún siguiendo su natural aspiración de lucro, puede ampliar los bienes y servicios para la sociedad, pagar salarios justos y ocupar un rol socialmente responsable dentro de la comunidad.

¿No será que, de buena fe, quien es de centroizquierda está efectivamente convencido que el Estado como protagonista principal de la vida económica juega un rol fundamental en la distribución de los recursos? Pero que esto no significa que le va a sacar arbitrariamente a los ricos para regalarle a los pobres, y que su permanente preocupación genuina por los que menos tienen, pone a la sociedad alarmas imprescindibles y saludables para que cada ciudadano no piense exclusivamente en sus problemas personales.

Por otra parte, aún suponiendo que alguno tenga toda la razón, en cualquier caso, hace falta considerar que el otro tiene algo para aportar. ¿O en una familia, en un club, en una escuela, en una empresa, por tener la razón en una decisión o en un modo de ver la vida, el otro no existe más?

Yo creo y quiero pensar otra cosa, y sé que muchísimos piensan igual, pero están licuados en este campeonato infame de amigo vs. enemigo que no nos lleva a ninguna copa del mundo.

¿Y nosotros, los ciudadanos? ¿cuánto aportamos a tener esa visión de la política, y cuantas veces estamos atentos a aquellos dirigentes que como reconoce todo el espectro político en Mario Meoni, seguramente hacen su tarea de servicio sin que la conozcamos? ¿Podemos ser tan simplistas de creer que todos nos vienen a robar y que no hay políticos con vocación de servicio, honestos? ¿Cuantas veces hacemos de nuestras conversaciones políticas “slogans” y “etiquetas” inmodificables que tornan imposible rescatar algo del que piensa distinto?. Es más, a lo mejor ya no conversamos de estos temas porque se nos hace insoportable la rispidez del debate, donde parece que cada conversación es una final Boca vs. River. Los que somos padres, ¿qué mensaje le estamos transmitiendo a nuestros hijos sobre la esperanza de vivir en la tierra donde nacieron? Si podés andate, está todo podrido, país inviable, etc. Muchas veces nos descargamos (seguramente con muchos fundamentos) pero al mismo tiempo esas aseveraciones se vuelven interpelaciones respecto de que hago todos los días para cambiar la realidad. ¿Estamos atentos, por ejemplo, como yo no lo estuve como ciudadano común y corriente, a los “Mario Meoni” si se me permite la disgresión?

¿Y los medios de comunicación? ¿no tendrán algo más para decir? ¿O están compitiendo por mostrar por un lado la gente que va a los bares de Palermo o por el otro las ferias del conurbano como únicas realidades de los focos de contagio? ¿Cuánto se preocupan los medios de comunicación así como muestran las falencias, los errores, la corrupción, etc. de muchos dirigentes; las cualidades de otros, y no dejarlo en el desconocimiento de gran parte de los argentinos?

Por eso, tal vez, el lamentable fallecimiento del exministro de Transporte sea la oportunidad para que los moderados, los que saben que ni uno ni otro pueden salvar al país, tengan el lugar que la gente les pide, en nuestra dirigencia, en los medios y en nuestras conversaciones.

A lo mejor la mayor contribución que deja Mario Meoni la veamos a partir de ahora.

(*) Licenciado en Ciencias Políticas de la UCA

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