jueves 24 de junio de 2021

HUMOR POLÍTICO | 29 may 2021

La Página Amarilla

El Reino de Alexia

A puro segunda ola de coronavirus, el monarca hace la plancha. Deja pasar las cosas pero atención! no te relajes porque siempre hay tela para cortar. No te pierdas sus aventuras de la semana... más PetrEgo y "todo lo que no hicimos".


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Esta semana, en pleno brote de la segunda ola o en el tsunami del virus de la corona, Alexia se dedicó a distenderse de tanta pálida que abunda en el reino. Anduvo viendo cómo cortaban unas ramitas en algunas áreas cercanas al palacio y se dedicó a sacar la tierra de una alcantarilla para que los vecinos pasen de un lado al otro. Todo muy tranqui, para no estresarse.

Hace rato que Alexia está en modo plancha, viendo pasar los días y criticando a cualquiera que le suene contra. De arriba, el costado y abajo, de donde sea. La cosa es que si le suma, ahí va. Algún retrato, poco y nada en obras y menos diez en expectativas y promesas. Así avanza, sin siquiera lamentarse por el desastre consumado.

Ya perdió lo poco que le quedaba de credibilidad, porque las mentiras son evidentes; hace rato dejó la empatía de lado, cuando mostró su egoísmo ante tanta carencia desatendida; y también olvidó la gestión y las obras, que brillan por su ausencia. En el reino hay un juego que para ganar, hay que restar, o al menos tener menos puntos que los oponentes. Se llama Chin-chón y se puede cortar, y restar menos diez y el que menos puntos tiene, gana. Algo así, aplica  Alexia a diario en su reinado. Sólo que en ‘su juego’, suma días y resta futuro. Claro que no es igual al juego de los naipes; mientras en las cartas el que menos puntos tiene, gana, en el reino, Alexia suma puteadas y baja puntos, lo que le da más chances de salir eyectado de su trono. El pierde, pero los de las afueras, mucho más.

Y cuando los de las afueras pierden, se pudren y mandan todo a cagar. Como le pasó a Amarillo I hace un tiempo, luego de la revolución de la alegría. Fue cuando le llegó la tormenta y le pasaron cosas.  De ahí que su séquito real, con Mariú incluida, terminó donde terminó. No obstante, como no conocen otras variables que las personales, Alexia insiste con su rumbo. No importa que vaya directo al iceberg y que todo vuele por los aires. Por algo ya armó su escudo protector: las juntadas con reyes del palo, son para cuando tenga que tomarse el ídem.

Es casi seguro que el reino quede en bolas, y los de las afueras igual. No será un problema para él, que buscará nuevos aires y otros horizontes. Si es lejos del reino, mejor. Donde muchos no sepan quién fue, ni que hizo o dejó de hacer.

Y cuando le llegue algún rezongo, será cuestión de echar culpas a los demás. Algo que ya practica hace tiempo, preparando el terreno.

En el reino no hay más obras que algún corte de pastito, y no hay más promesas, ni siquiera de ocasión, ésas que hablaban las maravillas por venir. Es desesperanzador el futuro, es oscuro el panorama. Los de las afueras están que trinan. Porque sus senderos son un lodazal; porque los acres no alcanzan y por los tributos, impagables, como si el reino fuera una maravilla. También porque no hay laburo y porque ven a un soberano que usa y abusa de su cargo, mientras la noche los tapó hace bastante. El problema no es sólo que los tapó, sino que a Alexia, todo esto le importa un carajo. Y eso sí que más que un problema, es un dramón.


PetrEgo

PetrEgo es un mamarracho. Un corso en contramano y una mascarita desteñida. Esta semana, en plena ola de la pandemia que tiene en jaque al sistema de salud, y a todo el mundo de los pelos, en lugar de ponerse los largos para afrontar la situación, se dedicó a ver cómo cortaban los árboles en calle Jean Jaures y de paso, inauguró el canaletón de calle Chile.

Más que risa, dan ganas de llorar que este fulano sea intendente y que tenga tan poca empatía y criterio para llevar adelante un gobierno que precisa más que nunca, del acompañamiento instantáneo, gestión, laburo y obras para todos. Pero no fueron las únicas medidas grotescas. Hubo otras, que pasaron desapercibidas  y fueron igual de graves.

Hace unos pocos días, pidió y recontra pidió que todos ‘hagan el esfuerzo’ para evitar la circulación del virus y rogó por un acompañamiento colectivo. Sumó incluso a los clubes y entidades deportivas de la ciudad, que se encolumnaron en el cierre. Unas pocas horas después, se hizo bien el gil, ante la llegada de la Liga Argentina a la ciudad, con cinco equipos a la cancha de Ciclista Juninense. No dijo nada. Es grotesco, más que contradictorio. Es insensible, oportunista, egoísta.

PetrEgo ni siquiera es un dibujito animado. Más bien es una especie de títere, con algunos hilos propios que se mueven según la conveniencia personal, sin que le importe nada. Todo lo que pase alrededor, mientras esa cercanía no lo toque de cerca, no cuenta. Por eso, podrán seguir contándose los muertos en la ciudad, los infectados o lo que sea. No importa.

Quedó visto. Para los problemas, la culpa siempre es de los demás, para él, siguen las fotos y el boludeo, aunque vengan degollando.


Te contamos todo lo que NO HICIMOS esta semana

*) Tapar con tierra otra alcantarilla, en otro lugar. Para después, inaugurarla.

*) Transparentar la web de … transparencia municipal

*) Ponernos colorados por tanta inacción y desidia por los problemas de la ciudad.

*) Arreglar -aunque sea más o menos-,  las calles de tierra, para que la lluvia no las convierta en una experiencia extrema y de supervivencia del más apto.

*) Inaugurar más boludeces. Queremos dejar algunas para la próxima semana.

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