jueves 24 de junio de 2021

LOCALES | 5 jun 2021

Nota de tapa

Desde la trinchera

El director del Hospital Piñeyro, Sebastián Meneses, le contó a SEMANARIO lo que se vive en los centros asistenciales de Junín, aseguró que “no hay terapistas” y que corren el riesgo de tener que decidir “a quién le ponemos un respirador”. Dijo además que el sector Salud está unido e instó a la dirigencia política afín al intendente Petrecca a “visitar el HIGA para saber qué pasa realmente y aportar sus propuestas”.


TAGS: HIGA, MENESES

En el distrito de Junín se potenciaron los contagios de Covid durante esta segunda ola y se batieron todos los récords de enfermos y muertes. En el medio se mantiene una disputa política que se introduce en el plano social y donde algunos sectores siguen intentando romper restricciones que llegaron precisamente por flexibilizaciones aperturistas.

En este escenario complejo, desde SEMANARIO entrevistamos al Dr. Sebastián Meneses, con el objetivo de arrojar un poco de luz en medio de tanta oscuridad intelectual y científica.

El director del Hospital Interzonal de Agudos “Abraham Piñeyro” expresó acerca de los malabares que hacen para ampliar la capacidad operativa de la terapia intensiva, con los recursos que tienen. Destacó que “venimos desde hace muchos años con una situación delicada con respecto a la formación de terapistas, de hecho ya un informe de esa asociación en el año 2013 advertía sobre la falta de profesionales en esa área. Por nuestra parte hemos hecho una ingeniería de adaptar la terapia pediátrica eventualmente para la internación de adultos”.

-¿Desde la trinchera contra el Covid qué se observa?

-Vemos números que asustan y preocupan en el sentido de que, si al día de la fecha tenemos cerca de 12.000 contagios desde que empezó la pandemia, es un indicador de que más del 12% de la población de Junín se contagió de Coronavirus. Eso indica que algo no se hizo bien pero no desde los prestadores sino desde otros sectores que tuvieron una actitud aperturista.

-Si uno se acerca simplemente al hall de un centro de salud y ve pasar a los camilleros y escucha algunos relatos de pacientes enfermos que llegan con dolores y sin aire en los pulmones, está a punto de entrar en pánico. ¿Por qué esos “aperturistas” no toman real conciencia de la situación?

-Ese es un tema que compartimos en todos los centros de salud, las instituciones privadas y el hospital. Ellos también trabajan en ciudades vecinas y tienen un panorama bien amplio de la situación y ven que Juntos por el Cambio sale a pedirle a (el gobernador Axel) Kicillof que ponga más camas y más terapistas cuando es imposible conseguirlos. Ya lo dije en más de una oportunidad, que traigan los terapistas que nosotros le hacemos la designación. Por eso, primero que vean la realidad.

-También habría que hacerles entender a algunos dirigentes de asociaciones locales y regionales esta situación quienes, cada vez que hay medidas restrictivas, reclaman más apertura. Al fin y al cabo, se trata de una “apertura” que termina generando más “cierres”, tal como se ve.

-Frente a eso te doy un número: que más del 10% de la población local haya tenido Covid me parece una locura. Reitero que algo hicimos mal y no fuimos precisamente los efectores de la salud.

-El índice de letalidad también es bastante alto a nivel local.

-Si, porque en la primera ola afectó a la población geronte y ahora se da en personas de entre 35/40 años que son más resistentes a la infección. Pero aun así si no se toman medidas como corresponde y si no se acatan las restricciones vamos a tener que elegir a quien ponerle el respirador. Acá no se trata de poner más respiradores o más camas, sino quienes las van a manejar y controlar. Por cada paciente Covid que hay que poner boca abajo se necesitan entre tres y cuatro personas. El personal no da abasto. Esto no es nada sencillo, además de la necesidad de especialización hacen faltan medicamentos que quizás no son fáciles de conseguir, no porque no se puedan comprar, sino que no se consiguen por la gran demanda.

A todo esto le sumamos la opinión siempre destructiva de la oposición porque hasta el momento no se les ha caído una sola idea. Todo se torna muy preocupante.

Han estado manifestando a favor de la anticuarentena, contra las vacunas, después pidiendo vacunas y ahora que llegaron vacunas, ya no las piden más. Es un mensaje incomprensible en plena pandemia.

-¿De qué modo viven esta situación quienes están en la “trinchera”, debido a esta forma despiadada de hacer política y afectar la tarea que llevan a cabo desde los centros de salud?

-Hay una respuesta que resume un montón de preguntas que nos hacemos y es: ¿Hasta cuándo tendremos que lidiar con este bicho? Pero detrás de todos nosotros hay una gran carga de incertidumbre que se genera entre el personal sanitario, tratando de no contagiarse a pesar de estar vacunados y no transmitírselo a su familia. Por lo que la responsabilidad ciudadana tiene que estar acompañada de un mensaje contundente. Cualquiera que recorre el centro de Junín ve los negocios y sabe que a determinada hora debieran estar cerrados y no lo están. Por ahí clausuran uno solo pero son un montón lo que están en falta, lo mismo que la circulación. Hay horas determinadas donde se sigue circulando sin controles. Las normas están para respetarse y no para discutirlas o tratar de flexibilizarlas. Porque, como dije, sin controles llegará el momento en que habrá que elegir a quien colocarle un respirador.

-Así es como está pasando en otros lugares del país

-Exactamente.

-¿Y cómo se puede agregar un grano más a la toma de conciencia que algunos no tienen y perjudican a todos?

-Sería bueno que desde el partido político de la oposición implementaran aquellos famosos “timbreos” que hacían en las campañas electorales. Ya que podrían saber cómo están los vecinos de cada barrio, cómo enfrentan  la pandemia, si se cuidan, cómo lo hacen, si están vacunados o si necesitan alguna cosa que el Estado municipal pueda ofrecerles. Eso sería una muestra de madurez política.

-¿El sector salud está unido?

-Sí. Con nuestras diferencias y cada cual mirando lo que le toca gestionar, pero sí estamos unidos. Tratamos de ser solidarios entre las instituciones privadas y el hospital cuando hace falta algún insumo. Les hemos prestado respiradores a clínicas de Lincoln, Chacabuco, a la clínica Imec de Junín. En ese sentido siempre hay un espíritu solidario, trabajando primero para la ciudad de Junín que no tiene hospital municipal y luego trabajando para la Región Sanitaria III.

-¿Y cómo están en cuanto a disponibilidad esas camas de UTI que se han hecho tan “tristemente célebres” en esta ocasión?

-En el hospital, el área de terapia intensiva destinada al Covid está llena. Con su capacidad operativa al máximo. En el área “no Covid” hay lugar, pero habilitamos el sector de terapia pediátrica, justamente para tener más posibilidades. Ya que tenemos respiradores y monitores, si bien no es lo mismo, el personal de terapia intensiva pediátrica sabe manejar perfectamente los aparatos y los tenemos a 20 metros unos de otros. Esto nos permitió por el momento casi duplicar el número de camas Covid, porque debemos recordar que están presentes además otras patologías. Si no hay restricciones también hay accidentes y pueden terminar ocupando una cama de terapia. También algunas patologías crónicas que no son bien atendidas en los Cap’s pueden generar alguna complicación o descompensación y terminar con el ingreso del paciente al hospital, como casos de diabetes, hipertensión o infarto. Hay que estar preparados también para eso. Y por supuesto para recibir a algún paciente de la zona lo cual se determina a través del Ministerio de Salud bonaerense quien administra la gestión de camas.

-¿Cómo está la internación pediátrica?

-Gracias a la no presencialidad a clases, no hay niños internados y eso nos permitió eventualmente ampliar el alojamiento de adultos.

-¿Qué es en estos momentos lo más importante que se puede transmitir a la población estando en el lugar más caliente desde donde se lucha contra esta pandemia?

-Lo más importante es que se sepa que esto no terminó. Que hay que estar más atentos que nunca y no dejarse llevar por comentarios infundados con maniobras que intentan desestabilizar un gobierno y no sirven para nada. Todas las noticias falsas se caen a pedazos en cuestión de horas. Y para la población de Junín pedir que todos cumplan con las medidas de prevención. Simplemente cumplirlas y para la parte dirigencial de Juntos por el Cambio, convocarlos al hospital para poder evacuar cualquier duda que tengan. Y escuchar sus propuestas.

-¿No sólo han buscado desestabilizar el gobierno, también lo quisieron hacer con usted?

-Si, pero por suerte he recibido el respaldo de quienes valoran verdaderamente el trabajo que vengo haciendo no solamente estos últimos meses sino en todo el año y medio de la pandemia que me tocó afrontar y que requieren de medidas especiales, por lo que estaré eternamente agradecido a aquellos que dieron el apoyo a esta gestión entendiendo que no hay que politizar todo. Si bien hay que debatir políticas sanitarias para favorecer particularmente a una población vulnerable, para que encuentren en el hospital una solución ya que en otro lugar no la están teniendo

-Finalmente, puertas adentro del hospital, ¿se siente miedo, preocupación? ¿Cómo lo viven?

-En primer lugar, prima el cansancio y la incertidumbre acerca de cuándo va a terminar esto. Con qué números lamentables acabaremos. Y lo que sienten muchos colegas y empleados hospitalarios es que todas estas marchas y reclamos verdaderamente no nos ayudan. Nos ubican en una situación incómoda, porque no entendemos porque parte de la sociedad nos está dando la espalda y pasamos de los aplausos de las nueve de la noche a esta situación donde se sale a protestar, en muchos casos, sin saber por qué. Tratamos de hacer lo mejor y nos pagan con esta moneda, por eso creo que hay que ser un poco más empáticos con el sistema de salud que ha ofrecido todo en 18 meses de pandemia.

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