jueves 24 de junio de 2021

HUMOR POLÍTICO | 5 jun 2021

La Página Amarilla

El Reino de Alexia

La pandemia no lo deja brillar en su esplendor, pero el monarca más descarado sigue haciendo de las suyas. Pase y vea... además, PetrEgo y "todo lo que no hicimos". Imperdible.


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El Reino de Alexia no puede salir del barro. En verdad, el barrial lo hizo Alexia, que demostró ser un especialista en amasarlo. Lo hizo de a poco, como para que los de las afueras no se dieran cuenta. Pacientemente, desde su asunción, y el engaño le dio resultado: logró sobrevivir pese a que no quiso, no supo o no le importó, capear el temporal.

La cosa no venía bien, en verdad nunca vino bien, desde que Amarillo I y sus jinetes del Apocalipsis se entretuvieron jugando a los reyes en todos lados. El resultado, quedó a la vista, partieron y dejaron como resultado de sus juegos, un desastre consumado. Alexia zafó de ese cachetazo, y se dedicó a replicar una ingeniería de retratos basados en mentiras con la complicidad de juglares amigos, que le permitió acomodar su séquito, y desacomodar  al resto. O sea, puso el culo en el trono, se rodeó de familiares y amigos, y se sirvió de un montón de sialexistas funcionales, que lo escudaron cual Sancho Panza a Don Quijote.

Alexia blindó sus carencias, mostró su ausencia de empatía, de gestión y transformó su reinado en un circo marketinero, funcional a sus intereses, o sea, hacer poquito y nada, y mostrar como si esa nada fuera mucho. ¿El objetivo? Su futuro personal. Y mal no le fue. Si bien la mentira tiene patas cortas, se las ingenió para avanzar en medio del lodazal, que cuando hacía agua por todos lados, le llegó un salvavidas persona, un aliado inesperado. Al reino, como a todo el mundo, también le llegó el virus de la corona, que transformó la vida de todo el mundo, y llenó de dolores al reino, pero le dio un aire impensado a un rey que venía cascoteado.

Y así empezó a asomar la nariz otra vez. Porque el encierro obligado, y la falta de actividades de todos los de las afueras, sumados a dolores eternos, disimuló su egoísmo y  ninguneo. Es que en el reino sobran las palabras y escasean los hechos. Pandemia mediante, Alexia se olvidó de gobernar. Hasta de reclamar por algunas obras para su gente, demostrando su desinterés en mejorarle la vida a los de las afueras, que cada día suman desamparo.

Eso sí, mientras a los olvidados de siempre les dio vuelta la cara, no olvidó juntarse con los cuatro Archiduques de cercanía, buscando armar un rejunte regional, que les salve sus capas. Porque todo podrá ser todo un desbole, pero estos reyes no pierden la ocasión de gritar a los cuatro vientos que todo es culpa ajena y que ellos no tienen nada que ver. Que si hubieran sido gobierno, todo sería una maravilla y que ni virus, ni corona habría por estas tierras.

Por las dudas, Alexia tira la piedra y esconde la mano. No sea cosa que alguno empiece a gritar que el reino no se olvide que el fulano hace años está en el trono, que es responsable de muchos de los males que critica y que nunca hizo nada para solucionarlos. No sea cosa que se den cuenta que el reino está mucho peor que antes, que cuando asumió prometiendo que con él, todo sería una sucursal de la revolución de la alegría. No sea cosa que alguno se recontra-caliente, que entienda que les tomó el pelo, y sigue cagándose de risa de todo el mundo.

Alexia guapeó cuando la ola amarilla que asoló el reino grande, zafó de la echada general, y sin Amarillo ni Mariú I, quedó boqueando un tiempo, como compadrito en carnaval. También desnudó, con sus carencias al aire libre, que no pudo disimular, que aunque lo niegue y lo recontraniegue, es responsable de muchos de los males que están y no se van.

No hace falta contar que no se puede tapar el sol con las manos. En el reino hace tiempo que quedó claro que no todo el año es carnaval. Al contrario, al carnaval de Alexia, le quedó la carroza descascarada, quemada, aunque repita como loro, que él la vez cada día más linda.


PetrEgo

Las chicanas en torno a las clases presenciales, a la apertura o los cierres y la ausencia de controles con quejas hacia arriba, incluso con argumentos falaces como la falta de vacunas, pusieron a PetrEgo en su burbuja, acentuada en este atípico año electoral, con un resultado preocupante: la fabricación de más incertidumbre en Ciudad Fría y el surgimiento de una grieta entre su amarillo puro y su burbuja por un lado, y por el otro, la mayoría de la sociedad. PetrEgo se volvió un funcionario capaz de crear incertidumbre en lugar de uno que fabrique las certezas que vienen con la solución de los problemas.

A esta altura, y cuando se esperaba un signo de madurez, al menos por su tiempo en gestión, PetrEgo demostró que sigue más joven e inexperto, casi adolescente, de lo que se presumía cuando asumió.

Habrá que ver si su burbuja le permite preservar su potencia electoral ante el cúmulo de distraídos, o si, por el contrario, se convierte en una  pompa que parece fuera a explotar. La posibilidad de alternancia del voto distraído o del voto asco ante la ineficacia y apatía o castigo está en el centro de la lógica de poder. La pandemia convirtió un año especial en uno excepcional, y el poder está en manos de la gente.

Ya llegará el tiempo que vendrá a sonreírnos, contando lo maravilloso que fueron sus días y lo hermoso que vendrá, si es que le aseguramos algún tiempito más.


Te contamos todo lo QUE NO HICIMOS esta semana

*) Transparentar la web de…transparencia municipal.

*) Ponernos en primera fila el día de la inauguración de la Autovía 7. Esto con Mauri no nos pasaba.

*) Ponernos colorados el día de la inauguración de la Autovía, cuando dijimos que la obra fue un logro ‘gracias al enorme trabajo’ realizado en la gestión de Mauricio.

*) Pintar los carteles indicadores de calles que dijimos íbamos a completar. Era una jodita, che.

*) Dejarnos de chamuyo y encarar de una buena vez alguna obrita. Algo.

*) Comprar alfileres para seguir pinchando las fotitos de Axel y Alberto.

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