jueves 24 de junio de 2021

LOCALES | 8 jun 2021

crítico panorama

La lucha cotidiana contra la segunda ola: “Es el peor momento de la pandemia”

En distintos distritos se habla de un pico peor que el de 2020. Más contagios, cuadros más graves y más jóvenes afectados. Palabras de Sebastián Meneses, director del HIGA Junín.


En el Hospital Interzonal General de Agudos de Junín Dr. Abraham F. Piñeyro se hisopaban a diario, la última semana, entre 60 y 70 personas. “Entre el 80 y el 90% dan positivo”, dice el director de ese hospital, Sebastián Meneses, quien agrega que, ante la contundencia de una segunda ola que llegó casi al mismo tiempo que la del AMBA y que por estos días impacta fuerte sobre el sistema de salud “decidimos convertir una sala de terapia intensiva pediátrica de 7 camas en una terapia para pacientes con Covid. Todavía no la tuvimos que usar, pero la vamos a necesitar si sigue creciendo el número de casos”.

Para Meneses, “un rasgo distintivo de esta segunda ola es la alta contagiosidad del virus, que muchos relacionan con la circulación comunitaria de las nuevas variantes. La otra característica es que mientras en la primera ola los que se veían normalmente afectados por las formas más severas de la enfermedad eran los adultos mayores, que ahora están vacunados, ahora los que aparecen con cuadros graves son personas jóvenes: “hemos atendido hasta algunas de 35 años”, sostiene.

Para Meneses, otro factor crítico para enfrentar la segunda ola en el interior bonaerense es el estado de agotamiento del personal de salud.

“En nuestro hospital el número de profesionales se reforzó con la pandemia, pero tuvimos que apelar a una ingeniería interna para el caso de las especialidades críticas que son más difíciles de conseguir en el interior provincial. De todas maneras, la mayoría de los profesionales de la salud están en situación de pluriempleo y la tensión sobre el sistema sanitario los encuentra cansados, agotados”, dice.

ANGUSTIA E INCERTIDUMBRE

Para Micaela Dambra, que es enfermera, referente de la CICOP (el gremio que nuclea al personal de salud) y trabaja en una unidad sanitaria de la periferia marplatense, “este es el peor momento de la pandemia”.

Y las complicaciones crecen día a día, asegura: “Hoy tenemos un pico de 4.300 casos activos, cuando en el primer pico tuvimos algo más que 3.000. Y de cada diez personas que entran en terapia intensiva seis fallecen”.

Dambra dice que enfrentar el día a día de este momento de la pandemia implica una angustia y una incertidumbre permanente. “Mar del Plata es cabeza de una región con 16 municipios y el sistema de salud queda chico para esta emergencia. Hay momentos en que aparecen casos y las terapias intensivas ya están completas.

“Se va resolviendo caso por caso en una situación de incertidumbre hasta que aparece una cama. En otras ciudades, como Balcarce, decididamente ya colapsó. Es necesario bajar el número de contagios sino no sé hasta cuándo podemos llegar a responder”, dice Dambra.

Al mismo tiempo, destaca la existencia de una situación dual, una suerte de realidad disociada entre un sistema de salud cada vez más exigido, estresado y agotado y “una sociedad que responde de manera dispar a las medidas preventivas”.

“Nos preocupa ver que la percepción de amenaza ha disminuido con relación a la primera ola. Hay sectores que no están siguiendo las restricciones y hay pocos controles”, dice Dambra.

Por otra parte sostiene que entre el personal de salud, que ya lleva más de un año trabajando en la crisis sanitaria, hay mucho cansancio, miedo de contagiarse y de contagiar a sus familiares, pese a que ya cuentan con la vacuna y que la mayoría de ellos está en situación de pluriempleo”.

 

Fuente: El Día.

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