El descenso de River, -que antecedió un año al de otro grande como Independiente-, fue el desenlace de tres malas temporadas, iniciadas con el último puesto en el Apertura 2008. En 114 partidos, el Millonario obtuvo 141, que apenas le alcanzaron para no caer en el descenso directo como Huracán y Quilmes.
Belgrano por su parte, esa temporada arrancó mal en la B Nacional: cosechó 3 puntos sobre los primeros 18 en juego y recién ganó en la séptima jornada ante Deportivo Merlo en Córdoba. La primera rueda fue muy irregular. Registró 7 derrotas, 6 empates y apenas 3 victorias hasta la fecha 17 y 18, cuando hilvanó dos triunfos consecutivos por primera vez.
El equipo de Juan José López perdió la última fecha con Lanús (1-2) en el Monumental, quedó en zona de promoción junto a Gimnasia y Esgrima La Plata, donde no pudo revalidar la categoría ante el Belgrano del "Ruso" Ricardo Zielinski.
La catástrofe para River arrancó cuatro días antes del desenlace del 26 de junio en el Monumental. Fue en Córdoba, cuando Belgrano le ganó 2-0 como local en el primer partido de la promoción.
El "Pirata" cordobés llegó a la revancha con la ventaja por los goles de César Mansanelli, de penal, tras una irresponsable mano del defensor paraguayo Adalberto Román, y del "Picante" César Pereyra.
En el Monumental, River se colocó 1-0 con tanto de Mariano Pavone a los 5 minutos pero Guillermo Farré marcó el empate (16m.ST) y truncó los sueños de la recuperación del "Millonario", al que un 2-0 de local le alcanzaba para salvarse por provenir de la categoría superior. El arquero Juan Carlos Olave tapó un penal al "Tanque" Pavone a los 24 minutos y el partido se consumió entre la desesperación de los jugadores de River, el desconsuelo de sus hinchas y los disturbios generados como reacción a lo inaceptable.
El árbitro Sergio Pezzotta, amenazado de muerte en el entretiempo por los "Borrachos del Tablón", terminó el partido unos minutos antes cuando el Monumental ya era la escenografía de un campo de guerra, con fuego en las tribunas y hombres abatidos sobre el césped.

River ya venía perturbado por el 0-2 en el superclásico en La Bombonera, partido que tuvo un cambio del árbitro: la baja de Héctor Baldassi, y la designación a Patricio Loustau de manera unilateral. Luego de ese partido, Passarella estalló contra la AFA y su presidente Julio Grondona, a quien le pidió en una reunión de Comité Ejecutivo que diera un paso al costado porque su ciclo estaba cumplido.
Por ese suceso se tejieron mil suspicacias sobre los fallos arbitrales en contra de River en los partidos posteriores. "Fui el presidente del descenso de River, pero no quien lo mandó. Lo mandó Grondona. Me peleé con él, con los barras y así me fue", declaró el excapitán campeón del Mundial '78.
Su antecesor Aguilar, en una escueta declaración posteada en Facebook, lo contradijo: "El descenso sólo pudo ocurrir con Passarella. No conocí a ningún socio ni directivo de River en 40 años que no lo hubiera evitado".
Más prudente, el entrenador Jota Jota López recordó: "Nosotros hicimos una buena campaña, lo que pasa es que veníamos con un promedio muy bajo. No le echo la culpa a nadie, pero se veía venir eso y cargaron todas las tintas sobre nosotros".