lunes 7 de septiembre de 2026

LOCALES | 11 ago 2021

editorial

Niñez en las escuelas, un riesgo innecesario

En la mayoría de las escuelas de Junín se registraron contagios y aislamientos relacionados con el Covid 19.


La vuelta a clases presenciales en el distrito ha sumado contagios, pero al mismo tiempo dejó en descubierto la desorganización y descontrol por parte de las autoridades educativas que, en muchos casos, no tienen forma de evitar la cuestión sanitaria.

En la mayoría de las escuelas de Junín se registraron contagios y aislamientos relacionados con el Covid 19 cuando se habían cumplido sólo 48 horas del reinicio de clases.

Hay que tener en cuenta que después de varias semanas en baja, el lunes 2 de agosto Junín arrancó con 292 contagios activos y terminó ayer viernes con 375, por lo cual podría afirmarse que la presencialidad sí contagia.

La problemática pedagógica en este tiempo de pandemia no ha sido para todos los estudiantes igual. Ha habido quienes han tenido los materiales y los apoyos afectivos para poder concretar una etapa de virtualidad acorde a las exigencias planteadas. Mientras, en la otra punta, han quedado niñas, niños y adolescentes sin atención familiar en grupos vulnerados a los que sólo algunos pocos directivos han sabido ponerle el cuerpo a la situación para salir a buscar a los más rezagados.

Poco ha hecho la administración local plagada de funcionarios de pobreza intelectual extrema en materia de educación, que otorgan privilegios a la actividad privada y paradójicamente proponen iguales condiciones para todos, pero sin considerar la situación de la mayoría, cayendo en una más de sus  actitudes egoístas de siquiera proveer de conectividad a las escuelas carecientes.

Hasta el mismo gobierno bonaerense se ha hecho parte de esta recalcitrante contradicción de convocar a los docentes, dispensados de sus tareas, luego de 21 días de haber recibido la segunda dosis y al mismo tiempo reclamar la asistencia de los estudiantes sin ningún tipo de inmunización, cuando se abrió la inscripción para vacunarlos y empezar con quienes tienen comorbilidades.

Es claro que la política partidaria mantiene su pulseada ansiosa por la burda presencialidad y que en esos menesteres todos pierden el foco real acerca de la educación en la Argentina, que requiere incluso de la instrucción de dirigentes, ignorantes del verdadero significado de “lo público”.

Pero más allá de eso, se requiere contención a un grupo etario que aparece desamparado como en tantas otras oportunidades.

El Covid 19 afecta a la niñez y también les deja secuelas. Las investigaciones en todo el mundo refieren que “los efectos a largo plazo de la infección por COVID-19 están repercutiendo en la salud de algunos niños y adolescentes, además de los adultos” y que “si bien la mayoría de los niños con infección por COVID-19 tienen síntomas leves o no tienen síntomas en absoluto, cualquier persona que haya tenido COVID-19 (incluso si la enfermedad fue leve o no tuvieron síntomas) puede tener efectos a largo plazo”.

Se trata de un dato que sería suficiente para aplicar una herramienta jurídica denominada ‘principio precautorio’, relacionada con la gestión del riesgo en aquellas situaciones donde hay incertidumbre científica sobre los efectos que en la salud o el medio ambiente puede producir una actividad determinada.

Su aplicación requiere que antes de aceptar una actividad o procedimiento nuevo, se disponga de evidencia de que el riesgo que comporta es aceptablemente bajo y no sólo de ausencia de evidencia de que el riesgo es elevado e inaceptable.

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