Por: Redacción Semanario
Un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático demuestra que las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas son responsables de un calentamiento del planeta en un 1,1° grado centígrado desde el periodo 1850-1900 hasta la actualidad.
Más alarmante es el hecho de que el estudio predice que se espera que la temperatura global alcance o supere los 1,5 °C o más de calentamiento en los próximos 20 años.
Esta evaluación se basa en los conjuntos de datos recogidos por todos los científicos del mundo dedicados a observar el clima.
El informe es un código rojo para la humanidad. Las señales de alarma son ensordecedoras y las pruebas son irrefutables.
Todos ellos son unánimes en observar que el clima está cambiando en todos los rincones del planeta a una escala no vista en miles y hasta cientos de miles de años. Y coinciden que algunos de esos cambios en marcha serán irreversibles por miles y hasta cientos de miles de años.
El Sexto Informe de Evaluación del Grupo de Trabajo I del IPCC (AR6 WGI, por sus siglas en inglés) contó con 234 autores de distintas partes del mundo y fue aprobado por 195 gobiernos.
En él se realizó "una serie de estudios y actualizaciones sobre las actividades que están provocando el cambio climático".
MIRADA ARGENTINA
"Lo que hemos mostrado es que estos cambios han sido rápidos y cada vez más intensos y no tienen precedentes en miles de años. Hemos mostrado que este período es único en los últimos 800.000 años de nuestro planeta", dijo a Radio Urbana la investigadora de UBA-CONICET, Carolina Vera, quien fue una de las y los seis investigadores argentinos involucrados en el informe.
Además, resaltó que las actividades humanas son las causantes de algunos de los cambios que provocan el calentamiento global y que muchos de ellos son irreversibles si se toman como parámetro los tiempos de la vida humana.
"Lamentablemente hemos podido afirmar que no hay vuelta atrás en algunos de los cambios que se han hecho. Por ejemplo, para que vuelva a descender el nivel del mar van a tardar miles de años o para que vuelvan a recuperarse hielos de la Antártida, otros miles de años", detalló.
En este sentido, Vera destacó como las principales causantes a las emisiones de dióxido de carbono, utilizadas principalmente por los combustibles fósiles, y de metano, asociadas a la ganadería, la agricultura y los residuos.
EMISIÓN GANADERA
"La emisión del ganado es un tema. En algunos países emitimos más metano que en otros porque tenemos más vacas, pero no hay dudas de que el dominante igual es el dióxido de carbono. También es bueno saber que el metano también lo emiten los cultivos de arroz, donde en Asia tenemos miles de hectáreas y la basura cuando se pudre también emite metano", explicó.
Si bien el metano persiste menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono (décadas, en comparación con cientos de años), tiene "veinte veces más poder calorífico que el dióxido de carbono" por lo que "si reducimos las emisiones del metano podemos tener también cambios en disminuciones rápidas e importantes", indicó Vera.
CRUZAR LA LÍNEA
Una de las novedades del documento son las nuevas estimaciones sobre las probabilidades que existen de cruzar el nivel de los 1,5 grados de calentamiento en las próximas décadas y revela que, a menos que haya una inmediata reducción a larga escala de los gases de efecto invernadero, limitar la subida de la temperatura media de la Tierra a esa barrera o incluso a la de los 2° será imposible de alcanzar.
Estas predicciones se basan en una mejora de la observación de los datos que sirven para evaluar el calentamiento histórico, así como en un avance del entendimiento científico de la repuesta del sistema climático por las emisiones de los gases emitidos por la actividad humana.
“Este informe es una prueba de la realidad”, asegura la copresidenta del Grupo de Trabajo del IPCC Valérie Masson-Delmotte. “Ahora tenemos una mejor imagen del pasado, el presente y el futuro del clima, lo que es esencial para entender hacia dónde nos dirigimos, qué se puede hacer y cómo prepararnos”.
Tras conocerse el informe, el Secretario General de la ONU, el portugués Antonio Manuel de Oliveira Guterres dijo que este era nada menos que "un código rojo para la humanidad. Las señales de alarma son ensordecedoras y las pruebas son irrefutables".