viernes 22 de octubre de 2021

HUMOR POLÍTICO | 4 sep 2021

La Página Amarilla

El Reino de Alexia

Campaña en la monarca al rojo vivo y las aventuras más geniales... no te las pierdas. Pasá y enterate!


TAGS: ALEXIA

Alexia anda con sus nervios crispados. Parece que algunos retratadores de otros pagos, decidieron salir a contar sus andanzas en los pasquines de todos los reinos. La cosa es así: armaron una historia que cuenta la vida y obra de un pastor que mueve unos cuantos acres, muchas historias non sanctas y también realiza muchas otras cuestiones, menos sanctas todavía.

Ese  pastor busca ser rey y cuenta los secretos de Palacio. Y eso a Alexia no le gustó nada, tal vez porque fue un espejo de sí mismo. Un recorrido que ya hizo. Y al rey del pago chico no le interesa que ventilen sus miserias, ni convertirse en estrella de la prensa, ni de cine, ni de teatro y si bien le encanta hacerse el artista, no es ningún gil. Una cosa es mostrarse para la gilada y otra bien distinta, asomar la cabeza para el cascotazo: cuánto más desapercibido, mejor, cuanto menos se hable y se diga de sus actos, mucho mejor.

A Alexia no le interesa que se ventilen sus cuestiones, por más públicas que sean, porque parece que esconden mucho de sus aspectos privados. Traduciendo: En su reino, Alexia lleva agua para su molino, acomoda los tantos como le parece y se desespera para que nadie sepa nada.

‘El Reino’ es en la ficción lo que el mundo de Alexia es en la realidad. Alexia también tiene templo, adonde manda sus súbditos a llorar cuando alguno osa quejarse por cualquier cosa. Su Palacio nada en la abundancia, contrastando con la austeridad de cientos y cientos de las afueras, a los que ni siquiera les abre las puertas, cuando le aparecen con alguna queja. No importa si hace frío o derrite el sol, cuenta que no le hagan sombra ni le rompan las tarlipes. Menos los males que arrastren, no es su asunto. Así piensa, obra y ejecuta este rey que hace añares puso el traste en el trono y se atornilló, disfrutando las mieles del poder.

Esos beneficios de la ficción se replican en su vida: a Alexia el poder le dio casa nueva, vida nueva, acres abundantes, capa nueva, y un futuro venturoso. También se creyó  todopoderoso y con eso la cagó: o no, exteriorizó sus miserias. Se mostró soberbio, apático e incapaz.

Ese es el problema de los reyes de su tipo. Mientras algunos hacen lo imposible por solucionar los males hay otros, como Alexia, que les importa nada los males que generan mientras la pasan bomba. Se ríen del dolor ajeno, aunque aparezcan retratados en series, películas y pasquines de todo tipo. No les importa que la vida sea invivible, que los acres no estén, ni que los tributos sean impagables. Tampoco que falte el trabajo, que algunos no tengan posadas donde pasar sus noches ni que el trabajo abunde en la escasez.

A Alexia no le importa nada de nada, porque es de otra casta, la de los soberanos que piensan en sí mismo, en su panza y que le pregunta a su espejo con llamativa obsesión: espejito, espejito, ¿quién es el más capito de este reino?

Y que al resto, lo parta un rayo.


PetrEgo

El ex soldado de Vidal, subalterno del Capitán Reposera, apoyado en ¿Santilli? y nunca la voz de sus ciudadanos, busca aparecer como el fulano que entregará el mejor futuro para todos.

Pese a que ninguneó y negó acompañamiento y respaldo a medio mundo, mientras avaló todos los desaguisados de sus jefes políticos que terminaron con una política de ajuste que puso la "soga al cuello" a todo un país, PetrEgo se pavonea en tiempos pre-electorales como si nunca hubiera estado al frente de Ciudad Fría. Se llena la boca del ‘valor de la palabra’ como si él la hubiera puesto en valor alguna vez.

El valor de la palabra de PetrEgo suena a ironía, porque cada vez que los sufrientes consumidores precisaron su acompañamiento, nunca aportó. No lo hizo cuando explotaron las tarifas, tampoco cuando los jubilados quedaron en la lona. Apenas si les llevó un termo con café, como un gran gesto solidario.

Además de sus olvidos selectivos, PetrEgo se pasea con compañías que mejor perderlas que encontrarlas. Una de ellas, su Gran Cuñado, que dijo, sin ninguna vergüenza que “trabajan para el desarrollo de la ciudad”. No solo olvidó su nula capacidad de gestión de la cosa pública, (¿recuerdan algún proyecto de relevancia para la ciudad en su tiempo de legislador?) sino que se puso el antifaz para acompañar las mentiras de su jefe.

Al frente de Ciudad Fría, PetrEgo solucionó sus problemas privados y cacheteó los problemas públicos. No escatimó esfuerzos en cortar lo que antes otorgó. Ya no hay internet libre para todos, como tampoco hubo antes, internet para los colegios que buscaron achicar la brecha digital. No construyó viviendas, ni fomentó el trabajo, ni alivió la carga tributaria de su gente.

Bueno, en el mismo tiempo, acomodó parientes, y construyó un caserón para su familia. Así es PetrEgo, el mismo que decidió llevar como candidata a concejal a una de las responsables del cierre de Casa Huerta. Acomodó su circo, cortó todo lo que pudo  y jodió a los más necesitados. No obstante, todo su  pasado dejó algo positivo.  Ni el marketing podrá ocultar todos sus desastres, ya es clara su gestión. Se fue el humo y quedó a la vista que nunca existió, y no existe.


Te contamos todo lo que NO HICIMOS esta semana

*) Una mísera obra.

*) Decir que nos importa nada todo esto.

*) Contar que queremos seguir llevándola en pala.

*) Dejar de mentir pero con argumentos para que nos crean como si todo fuera verdad.

*) Subir los impuestos.

*) Acomodar a algún amigote nuevo. Estamos en eso.

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