viernes 17 de septiembre de 2021

CULTURA | 11 sep 2021

CANTOR EMBLEMÁTICO

Cuando Jorge Vidal hizo estremecer al barrio de Las Morochas

Pugliese nunca ocultó que siempre privilegió los temas instrumentales sobre los cantados. A pesar de ello, pasaron por su orquesta una veintena de cantores que dejaron en el disco páginas inolvidables.


Por: Ismael A. Canaparo

El pasado 12 de agosto hubiese cumplido 86 años. Jorge Vidal, que nació en el porteño barrio de Caballito, el 12 de agosto de 1924, por varios años cantor de la mítica orquesta de Osvaldo Pugliese, fue un importante estribillista, que actuó muchas veces en nuestra ciudad, donde contaba con incondicionales amigos y admiradores. Falleció el 16 de setiembre de 2010.

Comenzó su carrera artística en la orquesta de Osvaldo Pugliese, teniendo como compañero a un ilustre como Alberto Morán. Grabó siete tangos y una milonga. A saber: “Puente Alsina” (22/8/49), de Benjamín Tagle Lara; “La Cieguita” (27/9/49), de Patricio Muñoz y Ramón Bertrán; “Testamento de Arrabal” (7/12/49), de Oscar Castagniaro y Raúl Hormaza; “Ventanita de arrabal” (7/3/50), de Antonio Scatasso y Pascual Contursi; “Vieja Recova” (3/5/50), de Rodolfo Sciammarella y Enrique Cadicamo); “Por qué canto el tango” (30/6/50), de Oscar Castagniaro y Antonio Cantó; “Barra Querida” (16/11/50), de Carlos Sánchez y César Vedani, y la milonga “Un baile a beneficio” (16/11/50), de Juan C. Caccaviello y José A. Fernández.

 A fines de los ‘50 su voz se escuchó en el espectáculo musical Tangolandia , dirigido por Francisco Canaro. Estuvo al lado de figuras como Tito Lusiardo, María Ester Gamas, Alba Solís, Beba Bidart y Juan Carlos Copes. Su carrera lo llevó a los Estados Unidos. Allí pasó por Show de Ed Sullivan y al Carnegie Hall, el Metropolitan Opera House y el Waldorf Astoria de Nueva York.

Comenzó su carrera artística en la orquesta de Osvaldo Pugliese, donde grabó siete tangos y una milonga. A saber: “Puente Alsina” (22/8/49), de Benjamín Tagle Lara; “La Cieguita” (27/9/49), de Patricio Muñoz y Ramón Bertrán; “Testamento de Arrabal” (7/12/49), de Oscar Castagniaro y Raúl Hormaza; “Ventanita de arrabal” (7/3/50), de Antonio Scatasso y Pascual Contursi; “Vieja Recova” (3/5/50), de Rodolfo Sciammarella y Enrique Cadicamo); “Por qué canto el tango” (30/6/50), de Oscar Castagniaro y Antonio Cantó; “Barra Querida” (16/11/50), de Carlos Sánchez y César Vedani, y la milonga “Un baile a beneficio” (16/11/50), de Juan C. Caccaviello y José A. Fernández.

El poeta y locutor Natalio Nigro, que mantuvo una gran amistad con “El Negro” Vidal.

En rigor, Jorge Vidal (su verdadero nombre era Orlando), se inició en el café Argentino de la avenida Corrientes al 6800, del barrio de Chacarita. Poco tiempo después a iniciativa de Osvaldo Pugliese se incorporó a su orquesta a comienzos de 1949. Graba por primera vez junto al maestro Pugliese en agosto de 1949 el tango “Puente Alsina”. Finaliza su actuación junto a esta gran orquesta en noviembre de 1950, con el octavo disco “Un baile a beneficio”. Luego siguió como solista actuando en el “Café La Armonía”, clubes y diversos locales de tango.  Durante 1951, actuó por Radio El Mundo, con el marco de las guitarras de Vila, Moreno, Remersaro y Gatti, y comenzó a grabar discos para el sello Pampa bajo la orquestación y dirección de Héctor María Artola, siendo sus dos primeras versiones, los tangos “Milonga Fina” y el vals “La vieja serenata”. Más tarde grabó acompañado por Argentino Galván. El cine lo contó como primera figura, filmando “El tango en París “, con Julia Sandoval Y Enrique Serrano. Como actor teatral se desempeñó en el “Cine Teatro Boedo” interpretando el papel principal del sainete “Juan Tango”. El maestro Francisco Canaro lo incorporó al elenco de la comedia musical que se presentó en el Teatro Alvear, titulada “Tangolandia”, con la intervención de la actriz y cantante Alba Solís, posteriormente ocupó el escenario del teatro “Astral”, en el sainete “Juancito de la Ribera “, de Alberto Vaccarezza. También, las confiterías “Patio de Tango”, “Tango bar”, “Atenas” y” Múnich de Boedo contaron con su presencia. Desde 1966 a 1969 realizó varias giras por Estados Unidos, llegando a realizar sus actuaciones en el “Carnegie Hall”.

Durante el transcurso de su carrera grabó cerca de 250 discos. De su obra como compositor dejó cuarenta y tres temas en SADAIC. Uno de sus grandes colaboradores fue Oscar Kinleiner, con quien registró casi la mitad de su obra.

Hace muy poco, en Villa Mercedes (San Luis), se le brindó un gran homenaje a Jorge Vidal, conocido como en el ambiente como ”El cantor de Buenos Aires”, una de las figuras más emblemáticas del tango en las décadas del ´40 y ´50, formando parte de las Orquestas de Osvaldo Pugliese y Argentino Galván, más allá de sus actuaciones como solista en diversos clubes y tanguerías de la época y de sus destacadas actuaciones en el cine Nacional, donde debutó en con un papel protagónico en “El tango en París”, en 1956, junto a Olinda Bozán entre otros importantes artistas. Una importante trayectoria que culminó con su muerte, en 2010.


VIDAL LE CANTÓ A LOS BOLICHES, AL BARRIO, AL ESCOLASO Y A LOS BURROS


Al margen de los ocho registros que grabó con la orquesta de Pugliese, este es el repertorio que utilizó Jorge Vidal durante su extensa trayectoria: “Boliche del Cuco” (8/8/51), de Atilio Supparo y Manuel Costas, con guitarras; “Salvame Legui” (24/10/52), de Nolo López y Oscar Roma, con guitarras; “Milonga burrera” (1953), de Ernesto Cardenal y Jaime Villa, con guitarras; “Querida calle Corrientes” (1953), de Agustín Carlos Minotti, con guitarras; “El lapicero” (1953), de Oscar Valles y Rinaldo Osvaldo Fusani, con guitarras; “La Boca está de fiesta” (1954), de Eduardo Bonessi y Eduardo Escariz, con guitarras; “Pingo lindo” (1954), de Pancho Agueda y Eduardo Parula, con guitarras; “Duelo curda” (1956), de Ernesto Cardenal y Jaime Vila, con guitarras; “Palito, docena y media” (1956), de Roberto Morel y José Paradiso, con guitarras; “Barrio Pobre” (1957), de Vicente Belvedere y Francisco Díaz Jiménez, con guitarras; “Bajo Belgrano” (1959), de Anselmo Aieta y Francisco García Jiménez, con guitarras; “El Peluquero” (1959), de Alberto Mastra, con guitarras; “Palpitando el escolaso” (1960), de Jorge Vidal y Elías Santiago Wainer, con guitarras y glosas de Julián Centeya; “Por las veredas de Alsina” (1960), de Damián Ficarra y Jorge Vilela, con guitarras y cello; “El bulín de la calle Ayacucho” (1960), de José y Luis Servidio y Celedonio Flores, con guitarras; “Farolito viejo” (1967), de Luis Teisseire y José Riu, grabado en Estados Unidos; “Garufa en Villa Lugano” (1970), de José Canet y Enrique Dizeo, con guitarras de José Canet; “Poroto de la Villa” (1971), de José Canet y Enrique Lary, con guitarras de José Canet y Peralta; “Pulpo viejo” (1972), de Jorge Vidal, con guitarras; “Adiós mi barrio” (1973), de Ramón Collazo y Víctor Soliño, con guitarras; “Callecita de mi barrio” (1973), de Alberto Nicolás Laporte, Otelo Gasparini y Enrique Pedro Moroni, con guitarras; “Callejón” (1973), de Roberto Grela y Héctor Marcó, con guitarras; “El conventillo Quaranta” (1973), de Eduardo Marvezzi; “Qué fue de la barra aquella” (1974), de Jorge José Tomaselli, Salvador Striano y Oscar Kinleiner, con orquesta; “Mi viejo barrio” (1982), de Víctor D´Amario y Francisco Lio, con guitarras; “Dele Topo viejo” (1983), de Jorge Viudal, con guitarras; “Mi barrio tenía cosas” (1987), de Pedro Noda y Juan Bautista Tiggi, con guitarras; “Noche de San Juan” (1994), de Norberto Gastón Dolard, Justo César Ginzo y Celedonio Esteban Flores, con guitarras; “San Benito de Palermo” (1994), de Juan Francisco Noli y Carlos Pesce, con guitarras; “Ventaja apreciable” (1995), de Enrique Dizeo, con guitarras; “Barrio viejo” (1995), de Guillermo Desiderio Barbieri y Asencio Rodríguez, con guitarras; y “Corrientes y Esmeralda” (1995), de Celedonio E. Flores y Francisco Pracánico, con guitarras.


CUATRO VECES TOCÓ EN JUNÍN


Entre 1957 y 1977, Jorge Vidal se presentó en cuatro ocasiones en nuestra ciudad, siempre acompañado por cinco guitarras y cello.

La primera, que significó un momento extraordinario, fue el sábado 17 de diciembre de 1955, en la vieja pista del Club Argentino, Alsina y Almirante Brown, con las guitarras de Alberto y Raúl Remersaro, Jaime Vila, Roberto Grela y José Canet. La animación del recital estuvo a cargo de Natalio Nigro, por entonces un gran amigo de Vidal. En la parte bailable de la noche, se desempeñó la orquesta típica de Osvaldo López, con sus cantores Héctor Olmedo y Héctor Caligiuri.

Tuvo varias atracciones esa noche. Por ejemplo, cuando “El Negro” arrancó con el tango “Por las veredas de Alsina” (Damián Ficarra y Jorge Vilela), versión que nada tenía que ver con la barriada argentinista, pero que fue algo así como un deseo extraordinario de la gente de poder escuchar nombrar a su “callecita” tan querida. Además, cantó “Poroto de la villa”, “Pulpo viejo”, “Adiós mi barrio”, “Qué fue de la barra aquella”, “Mi corazón tenía cosas”, “San Benito de Palermo”, “Testamento de Arrabal”, “Salvame Legui”, “La Boca está de fiesta” y “Pingo lindo”, entre otras páginas.

La segunda se concretó el 5 de enero de 1957, en las kermeses del Club Atlético Sarmiento (en el predio de avenida Arias y Carlos Tejedor, hoy Colegio Marianista), entidad que tuvo ese año una gran continuidad en la oferta de atracciones musicales.

Seis meses después, el 20 de julio de 1957, actuó por tercera vez en Junín, ahora en el Club Ambos Mundos.

Finalmente, Jorge Vidal volvió al lugar donde fue muy querido y respaldado. Se presentó en el Café Concert “Damo”, ubicado en los altos de la sede del Club Argentino. Ocurrió el sábado 13 de agosto de 1977. La animación corrió por cuenta de Natalio Nigro.

 

 

 

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