jueves 21 de octubre de 2021

LOCALES | 10 oct 2021

EDITORIAL

¿Quién frena a los agrovenenos?

La municipalidad se lava las manos y los concejales corren presurosos también a ocupar un lugar en el lavatorio. Hay muchas entidades ausentes que debieran estar dando su parecer, haciéndose cargo ante la sociedad, al menos por su silencio


Hartos de esperar mientras sus hijos y ellos mismos llevan el glifosato en la orina y la sangre, un grupo de vecinos autoconvocados llevaron a cabo una reunión esta semana y contaron quizás por primera vez en la historia con la participación del propio director de la Región Sanitaria III, Jorge Herce, quien sigue reuniendo pruebas sobre este flagelo que afecta a los habitantes de toda zona donde se desarrolle agricultura intensiva. También estuvo representado el INTA, otro aporte valioso.

La situación es crítica para esta barriada que se ubica en el camino al Parque Natural, pero también lo es para aquellos que viven en los pueblos de Junín y ven avasallado su derecho a la salud por quienes sin más los fumigan prácticamente en la cara.

Y en medio de semejante arbitrio, la municipalidad se lava las manos y los concejales corren presurosos también a ocupar un lugar en el lavatorio. Hay muchas entidades ausentes que debieran estar dando su parecer, haciéndose cargo ante la sociedad, al menos por su silencio.

La secretaría de Salud comunal, desaparecida en algún momento de pandemia, siquiera emitió un vocablo luego de conocerse que una menor juninense de esos barrios había dado positivo de glifosato, el herbicida cancerígeno, en su orina. Siquiera sus integrantes han abierto el material que les dejara hace tiempo el foro de ambientalistas, para conocer de cerca más de 1000 informes científicos que destacan el daño que causa este agrotóxico en el ambiente, pero además en las personas, los vecinos, sus propios familiares.

Los medios de comunicación en su mayoría también optan por hacer la del mono y taparse la boca, los ojos y los oídos.

¿Acaso temen los retos de los terratenientes de la clase política?

Hay demasiados “sordos” para lo que resulta un grito desgarrador, cuando estamos tratando de volver de la lucha contra un virus devastador, que demostró lo importante que es cuidarnos para algo tan importante como vivir.

No es la primera vez, ni será la última en que los vecinos se autoconvoquen para denunciar lo que se constituye en un atropello mayúsculo por parte del agronegocio al que parece que nadie debiera replicarle, embanderados en sus “cuentos de trabajo y divisas”, pero pisoteando la salud de todos y cada uno, incluso de sus propios hijos y de sus propios padres a quienes seguramente no dudarían en fumigarlos sobre sus cabezas si así fuera necesario para ganar un quintal más, un metro más de cultivo.

Una situación que denuncian en los pueblos y los delegados callan, pero de la cual no están exentos los citadinos, quienes reciben igualmente los efluvios de la deriva agrotóxica.

Resulta urgente convocar a los responsables marketineros de “cuidar al vecino” para delinear nuevas estructuras que permitan proteger primero la salud y luego la producción, aportando leyes adecuadas a los tiempos en que transitamos para poder tener mayor calidad de vida y no lo contrario.

Animarse a enfrentar a quienes no les importa nada de los demás y se creen omnipotentes a la hora de cercenar derechos de los juninenses, es lo que espera la sociedad de sus funcionarios electos, que en estos meses andan con una sonrisa pegada a la cara y que el año que viene se la quitarán.


 

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