El protagonista principal de la denuncia contra Pablo Petrecca, que ahora se hizo “Federal”, es un obispo de la iglesia evangélica de la familia del intendente que, recluido en Neuquén, ya empezó a hacer nuevos negocios.
La denuncia la hizo el secretario general de la Unión Cívica Radical (UCR) de Junín, Martín Agosti, quien en principio la elevó a la justicia ordinaria con el encabezado de “enriquecimiento ilícito”, sin que el fiscal Esteban Pedernera la movilizara a pesar de que ya lleva dos años.
Ahora se presentó ante el juez Federal de Junín, Héctor Pedro Plou, haciendo referencia al posible “lavado de activos” por parte del jefe comunal.
Agosti espera que se haga justicia y Petrecca hace un descargo mediático y culpa a la oposición de semejante arbitrio.
La justicia bonaerense, que en Junín hace agua por todos los despachos debido a la falta de cobertura de vacantes de los funcionarios del ministerio público fiscal, es la responsable de no brindar respuestas al denunciante y poner en el banquillo al denunciado. Todo ello en un marco en el cual los juninenses miran con distinto filtro la situación, aunque todos son afectados porque se trata del erario en el que todos colaboran a través de sus impuestos.
CRONOLOGÍA
En septiembre de 2018 -y no para las elecciones del 2019 como dice el intendente Pablo Petrecca- comenzó a circular y se hizo viral una foto que mostraba un entramado de organizaciones familiares del alcalde de Junín que resultaban -al menos- sospechosas.
El croquis circulante hizo que el intendente pidiera la renuncia a su ex hombre de confianza, Guillermo Alberti, obispo de la iglesia de la familia Petrecca, que se desempeñaba como coordinador general de la secretaría de Espacios Públicos (ex Talleres Municipales).
El entonces funcionario, además, tendría un emprendimiento que mantenía junto a su esposa Cecilia Monserrat, el hermano del Intendente y ex titular de ANSeS, Walter Petrecca, y su esposa María E. Calissano.
A los mismos actores se los involucraba en otras empresas de las que participaba David Mingrino, “ganador serial” de las licitaciones de la municipalidad al llegar Petrecca al sillón de calle Rivadavia, tales como Proyex SRL (fiduciaria, financiera), y “casualmente” Legat Junín SRL (constructora), que ahora (según supo SEMANARIO), se transformó en Legat Aberturas en Aluminio, el nuevo emprendimiento de Alberti en Neuquén, provincia adonde fue desterrado por la iglesia petrequista cuando se hizo pública la denuncia en 2019.
Según la denuncia hecha pública por el medio periodístico “Real Politik”, la pareja evangélica “habría adquirido en los últimos meses (desde 2016 con la llegada de Petrecca a la intendencia hasta 2018) unas 30 propiedades inmuebles (Gandini 326 / Italia 253 / Aparicio 144)”.
En la nota, fechada en agosto de 2019, se indicaba además que “el obispo cristiano y ex empleado comunal trabajó en la municipalidad desde 2015 (con la llegada de Petrecca) hasta octubre de 2018 y tiene siete autos registrados a su nombre: un Ford Focus Titanium, valuado en alrededor de 650 mil; una camioneta 4x4 Ford Ranger del año 2000, cuyo valor aproximado en el mercado es de 270 mil; una Ford Courier del año 2000 que ronda los 90 mil; y un Corsa classic modelo 2010, que cuesta alrededor de 165 mil pesos. Además, Alberti también posee una camioneta Amarok del año 2013, valuada en unos 700 mil; un vehículo Ford Focus modelo 2017, de 690 mil; y un auto Peugeot 208 Feline modelo 2015, cuyo valor en el mercado ronda actualmente los 440 mil”.
Añadiendo que “la mujer posee dos vehículos Citroen Partner y consumos en tarjetas de créditos por montos que rondan unos 83.000 pesos” y que “Alberti posee una deuda de poco más de $300.000 por consumo de tarjetas, siendo el Banco Provincia de Buenos Aires la entidad con la que más deudas tiene”.
Luego, en septiembre de 2019, el hoy Secretario general de la Unión Cívica Radical de Junín, Martín Agosti, presentaría una denuncia en la justicia ordinaria para que determinara la existencia de estos hechos, la cual fue derivada al fiscal Esteban Pedernera, quien prácticamente terminó desactivándola y por eso ahora la presentó ante Plou.
Mientras tanto, Alberti hace unos días cargó el último camión de mudanzas y dejó definitivamente Junín, junto a su esposa, para seguir con nuevos emprendimientos en tierras patagónicas.
ENTRE LA NOVELA Y EL ESCÁNDALO
Desde la justicia local –en estos dos años- no hubo citaciones para ninguno de los implicados en la denuncia por lo que no se puede decir que se trate de una novela de ficción o un escándalo mayúsculo en el manejo del erario.
Es sabido, además, que el fiscal general de Junín, Juan Manuel Mastrorilli, goza del aprecio de su superior, el Procurador General, Julio Conte Grand, quien es reconocido aliado de la ex gobernadora María Eugenia Vidal, a la que defendió en 2019, cuando fue acusada de “armar causas” en la provincia.
Por lo tanto, lo que cabe interrogarse es acerca de si en Junín no hay corrupción o es que faltan investigaciones. Irresponsabilidad de la justicia y de las diversas entidades que la componen que prefieren dejar en el abandono cuestiones centrales que hacen a la defensa de la ciudadanía y sus instituciones públicas.
Está en su derecho Petrecca al decir que él no es corrupto, pero debe ser la Justicia la que valore las denuncias realizadas en contra del intendente, evalúe las pruebas y lo libere o no de los cargos de los que se acusa, incluso para su dar por valedera su propia certeza, pero mucho más importante para brindar una respuesta a la comunidad.
Y debe ser la Justicia -y no Petrecca y los candidatos de su espacio- la que determine si Agosti incurrió en una falsa denuncia o colaboró en la transparencia de la gestión municipal.
Si bien a la gestión Petrecca no le sobra transparencia institucional, ya que suele manejarse con decretos, mayoría en el Concejo, no contesta los pedidos de informe, esconde los números de las finanzas y otras argucias que “per se” le restan confianza; bien le vendría a la República (que dicho espacio político dice defender), que se permita la actuación de los tres poderes y que sea la Justicia la que lo libere de las sospechas y que no sea su carrousell mediático por la radio, televisión y diarios amigos o sus concejales en calidad de acólitos, quienes lo limpien de “polvo y paja”.
Desde su llegada a la intendencia ha sido el mismo Petrecca quien se ha puesto “bajo sospecha” con sus actitudes cercanas al autoritarismo y no ha entendido algo tan sencillo como necesario: Que el control del gobierno es ejercido por la comunidad y sus representantes y no por su administrador.