viernes 28 de enero de 2022

HUMOR POLÍTICO | 27 nov 2021

La Página Amarilla

El Reino de Alexia

El monarca seguirá garcándose de risa de su reino, que sigue ciego, y sin poder ver el fulano que sigue apoyando como rey.


TAGS: ALEXIA

Alexia revoleó su capa, y los brillos dibujaron el aire. Todavía le dura la alegría del triunfo del domingo pasado y no hay quien lo frene en el Reino. Después de las sonrisas, abrazos y besos de sus sialexistas, durmió poco, soñando con lo que soñó toda su vida.

Después de todo, este rey es un ganador. No perdió ni cuando Amarillo I se fue a los tachos ni después, ni ahora. Nunca en cuatro oportunidades. Y parece que su mano bendice más que su Iglesia, porque incluso con parentela traste frío, igual les puso la tapa a todos. Es que en el reino no importan las propuestas ni los laburos, que escasean desde hace añares. Solo cuentan las buenas intenciones y los disfraces de ocasión, para los que Alexia se aprendió los libretos necesarios. No interesa qué se hizo, hace, ni tampoco lo que se hará. Los proyectos quedaron en el pasado y el futuro es un misterio. El presente pasa por estar, acompañar, sonreír, contar que todo irá mejor, y que la vida valdrá la pena ser vivida. Una especie de nueva catedral de la esperanza, sin iglesia pero con deseos a flor de piel. Y parece que eso basta para ganar una y otra vez, y la anterior, y la anterior a la anterior. Ya no las posadas, ni el laburo, ni los acres, ni una vida mejor, anclada en el trabajo y en un futuro promisorio. Alexia ganó cada elección haciendo nada y al galope.

No importa que el Reino parezca una postal del abandono. Alexia lo ve como el mejor de todos los mundos. Hizo la plancha por años, se olvidó de su gente, a la que solo le mostró los dientes en los pasquines amigos, retratado por su prensa oficial y con eso fue suficiente para superar las olas que le hicieron.

Sonrisas, algunas palmadas, varias quejas y críticas a todos los que osaron mirarlo de costado fueron más que suficiente para capear los nubarrones, que  ni siquiera llegaron a temporal. Sólo así se explica que este rey del disimulo haya hecho pata ancha ante tanto desatino. Como dice el viejo dicho popular,  en el país de los ciegos, el tuerto es rey. O en el reino de la apatía, una sonrisa para cuatro amigos, alcanza y sobra para ocupar el trono.

Así las cosas, Alexia tendrá un camino hasta el fin de sus días en el trono tranquilo, sin voces que le hagan contra. Sólo tendrá el peso de su propia ineficiencia pero ya demostró conocer cómo lidiar con eso. Seguirá haciendo nada, y festejando como lo hizo hasta ahora. Garcándose de risa de su reino, que sigue ciego, y sin poder ver el fulano que sigue apoyando como rey.


PetrEgo

Las urnas determinaron que PetrEgo y su familia le puso la tapa a más de uno. El quía se quedó con la alegría amarilla y gobernará sus últimos dos años de mandato con mayoría propia en el Concejo Deliberante. Que tal Pascual. Ciudad Fría tendrá una escribanía pegada a su despacho, para que no se le escape ningún detalle y los rezongos queden puertas adentro y todos sus pedidos tengan la salida que desea.

Si algo le faltaba al lord mayor, que ya tiene amigos poderosos, cuentas bancarias ídem y hasta una inmobiliaria cercana con sucursales sureñas, era un escribano y lo consiguió. Casi  59 mil ciudadanos votaron y decidieron la suerte de los futuros representantes de la ciudad. Juan Fiorini, Emilse Marini, Juan Pablo Itoiz, Melina Fiel, Rodrigo Esponda y Cristina Cavallo (Juntos), Pablo Petraglia, Victoria Muffarotto, José Luis Bruzzone y Clara Bozzano (Frente de Todos) serán las nuevas caras que se agregarán a los que siguen por dos años más. Sólo resta conocer si los que no son amarillos se despegan o seguirán siendo los furgones de cola del jefe sonreídor.

De los once concejales de Juntos, cuatro podrían emigrar y en ese caso, PetrEgo deberá ‘negociar’ los proyectos que le interese sacar. Uno de ellos, el más importante, el presupuesto, aunque también habrá que ver si de una buena vez, se decide a trabajar para mejorarles la vida a sus vecinos, que para eso no precisa negociar con nadie. Y sin embargo, quedó visto, no lo hizo y está por verse si de una buena vez, se decide a hacerlo.

Algo es seguro. Le vamos a ver brillar los dientes más que nunca, y pasear su aire compadrito y triunfador, como todo ganador. ¿Laburar? Bueno, eso sí está en duda. No hay que ser iluso, si con lo hecho, logró lo que logró, por qué habría de cambiar ahora.


Te contamos todo lo que NO HICIMOS esta semana

*) Trabajar. Todavía estamos de festejo.

*) Prometer alguna obra. Para qué, si ganamos igual.

*) Organizar shows más seguidos, que dan resultado.

*) Seguir escondiendo la transparencia, total nadie dice nada.

*) Prepararnos para dentro de dos años. Hay que imaginar cómo renovaremos la buena vida.

*) Devolver las velas y las estampitas. Las guardamos, por las dudas.

*) “Vamos a seguir transformando la ciudad” Jijijij. (Jodita, pero suena lindo, y encima nos creen).

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