viernes 28 de enero de 2022

DEPORTES | 28 nov 2021

HECTOR "PALITO" ORTEGA

Ascendió con Sarmiento, le prestó dinero a Tinelli y se gana la vida haciendo asados en Italia

Su apellido es Ortega y le dicen "Palito". A diferencia del original, su felicidad no fue el canto sino el fútbol.


A cada rato, la emoción le juega una mala pasada. Se frena y admite lo que está a la vista. Las lágrimas saltan a la par de los recuerdos. Es inevitable para Héctor Alberto Ortega, al que lo apodaron "Palito", como no podía ser de otra manera, que la emoción lo supere. Afuera, Milán descubre a cada rato la sofisticación de la moda. Vivir en Milán es como tener un compromiso constante e inevitable con la moda. Para este paranaense que a cada rato pide disculpas porque se le pegó tanto el italiano que le resulta imposible enhebrar una frase sin que alguna palabra le salga con el típico acento "tano", Italia ha sido su lugar desde hace más de 30 años. El recorrido previo lo tuvo inevitablemente ligado en un principio a los colores rojo y blanco. Atlético Paraná fue su cuna. Pero hubo un partido amistoso, una noche de verano, donde la vida de "Palito" Ortega cambió. Y con una camiseta roja y negra.

Febrero de 1975. Se aproximaba el carnaval y el inicio de la temporada. Unión había armado un equipo plagado de estrellas con el Toto Lorenzo, Hugo Gatti, Leopoldo Luque y Victorio Cocco a la cabeza. Cancha de Unión. Partido amistoso. Patronato se reforzó con algunas figuras de otros equipos paranaenses para llegar más armado a ese partido, que sin embargo perdió 4 a 1. El resultado fue lo de menos. El partido no. Al menos para Ortega. El, jugador por entonces del clásico rival, integró como invitado el equipo que tenía a Osoro, Fálico, Garay, Brunengo, Giménez y Bruffal, entre otros. Dos goles de Luque y dos de Mastrángelo sellaron la suerte de aquEllos entrerrianos que se "prestaron" a la fiesta tatengue de ver por primera vez al Loco Gatti, el Chapa Suñé, el León Espósito, Víctor Marchetti, Miguel Angel Tojo y Eduardo Marasco, entre otros.

Palito" Ortega en una típica y tradicional calle de Milán. Más de tres décadas en Italia lo convirtieron en un "tano" más al que se le nota a la "legua" la tonada. Ya queda muy poco de su acento entrerriano. Crédito: El Litoral
-¿Te acordás de ese partido?

-¡Cómo no me voy a acordar...! Yo jugaba en Atlético Paraná y vivía enfrente de la cancha. Tuve la suerte de jugar bien ese partido y el Toto Lorenzo me recomendó. Me llevaron en el 76, al año siguiente, cuando ya el Toto se había ido a Boca. Pero ese partido fue clave para que me vieran... Unión fue mi primer club como profesional, tenía 20 años cuando me llevaron así que me trae muy lindos recuerdos y es un orgullo haber sido uno más de la familia tatengue.

-¿A quién era parecido "Palito" Ortega?

(Piensa) -¡A "Palito" Ortega! (risas)... Mirá, yo en Paraná jugaba de 9, pero me tuve que adaptar en el fútbol profesional a otros puestos, porque no era muy alto para jugar de centrodelantero, me faltaba físico. Entonces, empecé a jugar de wing, porque el esquema tradicional era el 4-3-3. Pero enseguida se empezó a jugar con el cuarto volante... Y ese era yo en aquél equipo de Unión. Era diestro, pero jugaba por la izquierda. Me tiraba atrás y le daba una mano a los mediocampistas.

-¿Estaba el Turco Alí cuando llegaste?

-El Turco llegó al año siguiente... En ese momento, estaba, el "Rafa" Moreno, Marchetti, la Oveja Telch, Perico Pérez, Lito Bottaniz, el Huevo Garello, luego vinieron Bianchini, Bongiovanni, García Cambón… En el '77 tuvimos algunos problemas y no anduvimos muy bien, pero al final nos salvamos del descenso faltando dos o tres fechas.

-¿Por qué te fuiste de Unión?

-Yo no me fui... ¡Me fueron…! Hubo una serie de problemas, pero es larga la historia... En la vida fui siempre muy sincero y de decir las cosas de frente... Y se nota que eso molestó mucho. Había problemas internos en el vestuario, problemas en la dirigencia… Toda la dirigencia renunció a fines del 77 y el club quedó acéfalo.

Lejos de los escenarios con multitudes y de pantalones cortos, este el look actual del paranaense Ortega. Foto: El Litoral

-¿Pero qué pasó?

-A mi no me gusta hablar mucho de mí, pero tengo que hacerlo para contarte estas cosas... Yo era alguien de referencia, apenas tenía 21 años y nunca fui de quedarme callado... No es que quería tener problemas con mis compañeros, sino que quería resolverlos y por eso hablaba... La realidad es que el vestuario estaba dividido, había dos grupos y yo no estaba de acuerdo, porque eso se reflejaba los domingos en los partidos... Me acuerdo como si fuera hoy de una reunión en el hotel en el que concentrábamos en Buenos Aires... Carlitos Trullet, que era el capitán, tomó la palabra... Hablamos y nos sacamos los trapitos al sol... Yo también dije lo que pensaba y algunos muchachos se enojaron, pero hizo bien porque a partir de ahí, cada domingo éramos unidos e íbamos hacia adelante... Pero además, había problemas con la dirigencia, el club quedó sin dirigentes y eso se reflejaba en los resultados.

-Pero, ¿por qué fue que te tuviste que ir?, ¿pagaste los platos ratos por decir las cosas de frente?

-Pagamos tres los platos rotos: Perico Pérez, que en ese momento era dirigente de Agremiados, Trullet, que era el capitán y yo, que quedé en el medio... Ellos eran más grandes y como yo tenía 21 años, me separaron del plantel y quedé dos años sin jugar, hasta que me fui a Sarmiento de Junín.

Ricardo Gareca se anticipa a Juan Domingo Rocchia y la pelota parte rumbo a la red. A un costado Ortega palpita el gol del rubio delantero. Con dos tantos del Tigre, Sarmiento iguala 2 a 2 en Caballito.

-¿Cómo lo vivís a la distancia y ya con tanto tiempo transcurrido?

-Mirá, yo soy un tipo que trato de vivir el presente... Me dio amargura… Recuerdo que al inicio del 78, Lito Bottaniz me ayudó muchísimo... El estaba en la selección y no entrenaba con nosotros, pero siempre le voy a estar agradecido porque me ayudó.

-Jugaste 65 partidos en Unión, lo cuál no es poco en dos años. ¿Qué hay de cierto que alguna vez se te mencionó para la selección?

(Risas) -Ricardo Porta me hace una vez una entrevista y me dice que habían ido a relatar un partido de la selección en Paraguay y que Menotti le preguntó por mí... Yo no sabía, pero luego me confirmaron que sí, que me estaban siguiendo... Lamentablemente, al no poder jugar más en Unión, quedé descartado.

-¿Es verdad que fuiste o sos amigo de Tinelli?

-Cuando yo jugaba en Sarmiento de Junín, él es de Bolívar, una ciudad cercana y trabajaba en radio Rivadavia y hacía vestuarios en ese momento. Yo tenía buena relación. Después, cuando fui a jugar a Buenos Aires, vivía cerca de la radio cuando él hacía el programa con Badía. Estábamos siempre juntos e hice una buena amistad con Marcelo. Ahora hace años que no lo veo… Tengo una linda anécdota con él, pero me da pudor contarla.

-¡Contála...!

-¡Tuve que prestarle plata…! (Risas). Resulta que necesitaba unos pesos, porque quería comprarse un auto en aquél entonces… Así que le presté y cuando yo me vine para Italia me lo devolvió, no hubo ningún problema… Después, en los '90 viajé a Buenos Aires y paré en la casa del Toti Iglesias, que había jugado conmigo... Un día, Marcelo me llamó y me llevó a Videomatch… ¡Fui al programa…! Tuve una buena relación, pero él es famosísimo, asi que trato de evitar molestarlo…

"Palito" Ortega junto a Cristian Ledesma y un compañero de la Lazio. Foto: El Litoral

-¿Cuánto hace que te viniste a Italia?

-Hace 31 años que estoy acá… Al principio fue duro, difícil, me recibieron muy bien, hubo gente que me ayudó muchísimo… Hace diez años atrás me dijeron que dejara de hacer deportes por un problema de salud, así que dejé de entrenar y de dirigir… Miraba mucho el Barcelona, por Messi... Yo sufro mucho, la falta de mi Argentina fue muy duro para mí, me costaba adaptarme… Le decía a mi mujer que teníamos que poner una persiana, porque siempre pensaba en mi Argentina… Con el fútbol tuve que hacer lo mismo, bajar la persiana, porque sufrí mucho cuando tuve que dejar de dirigir.

-¿Y qué hacés?

-Me encanta cocinar asados…

-Costumbre habitual de muchos argentinos, "Palito"...

-¡Pero lo mío es distinto, es mi forma de vida!... Te explico: si vos tenés un cumpleaños o una fiesta, yo voy y te hago el asado… La cocina italiana es una de las mejores, pero con la carne asada, los argentinos somos los mejores... Yo no digo que soy el mejor, pero me gusta… Y ellos lo aceptan, yo me divierto y me hace muy bien… Tengo unos chicos que me ayudan… Prácticamente, es una empresa la que va a cocinar, por eso hay que hacerlo bien… Yo llego al mediodía y preparo todo para que cenen a las 20... Cocino a la cruz, la panza pesa como 15 kilos y necesita cuatro o cinco horas para cocinarse, no es fácil… Los italianos se vuelven locos… Hay cortes que se hacen a la parrilla, pero la mayoría es a la cruz o a la estaca como le dicen allá…

-¿Te ocupás de todo?, ¿también del vino?

-Al inicio pensaba ocuparme de todo, de platos, mesas, vino… Pero era complicadísimo.

-¿Y cuánto sale ese servicio?

-En Argentina, ¿cuánto se calcula de carne por persona?, ¿medio kilo?... Bueno. acá calculo un kilo de carne por persona, porque no es lo mismo la carne italiana... Y algo muy importante: tiene que ser para 40 o 50 como mínimo. Entonces, hago un presupuesto a partir de que no cocino para menos de 50 personas, porque no me conviene ni a mí ni al que hace la fiesta... Son 50, pagás eso; son 20 pagás lo mismo... Yo cobro 1.500 euros de base. Entonces, si son 50 personas, pagás 30 euros por cabeza. Y a partir de 50 personas, voy aumentando 30 euros por cabeza... Entonces, si son 60, cobro 1.800 euros... Lo hago así, porque el despliegue y el trabajo es el mismo si son 20 o si son 50. Por eso, tengo un piso, un mínimo... Y no me muevo.

Un recorte de La Gazzeta dello Sport de hace diez años, cuando ya "Palito" se dedicaba a ganarse la vida como asador. Foto: El Litoral

 

 

-¿Te va bien?

-¡Sí, claro...!

-¿Messi o Maradona?

-¡Qué pregunta...! Mirá, yo tuve la posibilidad de jugar en contra de Diego y fue maravilloso. Pero soy un enamorado de Messi y estoy contento de que haya ganado la Copa América, porque no me gustaba leer que la gente lo critique tanto… La gente se cree que Messi tiene que gambetear hasta al policía que está atrás del arco… Son distintos, pero geniales los dos… Orgullosos de que los dos sean argentinos.

-¿Alguna anécdota con Diego de esos partidos?

-Tengo dos. Una, cuando él jugaba en Argentinos Juniors y yo en Unión. Volken era el técnico, íbamos 1 a 1 en cancha de Argentinos Juniors y jugaba Saggioratto en Unión, un zurdito muy habilidoso que la movía... Hago una jugada y me hacen foul en la media luna. Yo pongo la pelota y le hago señas a Saggioratto, que tenía una mano en la zurdita, para que la levante por arriba de la barrera, que yo iba a picar... El la mete y me deja solo...Le amago al arquero, lo gambeteo y me voy para el arco, donde había dos defensores... Se tiran los dos al suelo y pateo, pero resulta que uno de ellos alza el pie, saca la pelota y viene el contragolpe de Argentinos Juniors... ¡Y gol de Diego...! Mis compañeros me querían matar (risas)... El único que me defendió cuando volvíamos en el micro de regreso a Santa Fe, fue el Lito Bottaniz... Pero perdimos, creo que 4 a 1 ese partido.

-¿Y la otra?

-La otra fue cuando estábamos últimos con Sarmiento, en el '81 y nos tocó jugar contra Boca en la Bombonera. ¡Fui la figura del partido!... Me acuerdo que El Gráfico me puso 7 en la calificación individual y Victor Hugo Morales me hizo una nota al final del partido... En esa nota, Víctor Hugo me dice que habían hablado con Federico Pizarro, nuestro entrenador, antes del partido y que le había hablado muy bien de mi... Cosas de las que uno no se olvida jamás.

-Cuando echás la vista hacia atrás y ves todo el camino recorrido, ¿qué cambiarías?

-Haría todo lo mismo… En algunas cosas tuve mucha suerte, en otras no... Tuve muchas lesiones en el fútbol, pero me dio muchos amigos y eso es lo más lindo, reencontrarse con personas que uno no vé desde hace tiempo... Voy a cumplir 66 años y la edad te lleva a tener la lágrima fácil (se emociona).

-Ni siquiera te arrepentís de haberte llevado, quizás, por el ímpetu juvenil aquélla vez en Unión...

-¡Para nada!... ¿Sabés qué pasa?, que si hubiese actuado diferente, no hubiese sido yo… Mirá, cuando entrenaba acá en Italia, me presentaba ante los jugadores y era claro y directo... Vos sabés que los jugadores te hacen la radiografía enseguida, te "junan", como se dice en Argentina, y yo les decía que jamás iba a hablar adentro del vestuario, jamás...

-¿Por qué?

-Porque las paredes "escuchan, hablan y dicen cosas que yo no dije"... Entonces, le decía a los jugadores: "Vamos a hablar acá adentro de la cancha, que no hay paredes y nos podemos decir las cosas de frente y mirándonos a la cara. Si alguno dice algo o si alguien se entera de algo, sabemos que el buchón está acá… Yo soy honesto conmigo mismo… Cada uno sabe lo que dijo y lo que no dijo y yo sé lo que digo y lo que no digo… Entonces, si yo no soy honesto con ustedes, serán ustedes los que se van a dar cuenta enseguida"... Esa fue mi línea de conducta siempre, en toda mi vida. No me puedo arrepentir de nada de lo que hice porque siempre obré de esta manera... Y a la noche dormía en paz.

Jugó al fútbol, se "plantó" ante jugadores de trayectoria cuando apenas tenía 21 años y jugaba en Unión, Tinelli le pidió plata para comprarse uno de sus primeros autos, hace más de tres décadas que vive en Italia y se gana la vida haciendo asado. Su apellido es Ortega y le dicen "Palito". A diferencia del original, su felicidad no fue el canto sino el fútbol. A los 66 años reconoce que es de lágrima fácil. Recorrió un largo camino, lejos de los afectos y de aquélla paz entrerriana que seguramente añora a la distancia pero que permanece muy adentro de su corazón y de sus recuerdos. 


Fuente: https://www.ellitoral.com/


 

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